sábado, 30 de diciembre de 2006

Una Orquesta que suena mal

Una Orquesta que suena mal

Cada vez deben ser menos las personas que han visto la película Ensayo de Orquesta, o las que recuerdan esta gran obra cinematográfica. Nadie la pide en el videoclub Córdoba -según me cuenta un amigo e informante secreto-, y quienes la vieron en su momento, cada vez recuerdan menos de todo (películas, nombres de amigos y parientes, recorridos de colectivos). Por consiguiente, cuando se produce un encuentro con un integrante de esta categoría de amigos, y la conversación gira sobre un film de Fellini, quienes tienen pérdidas en el radiador de la memoria, entrecierran los ojos como haciendo un esfuerzo por butear nuevamente el cerebro, a ver si al reiniciarlo, se carga la memoria de los años 70s. Pero no hay caso, también debido a nuestra manera de consumir cultura y productos audiovisuales, nuestro imaginario actual, o al menos el de las personas con las que se comparte el café, incluye cada vez menos Fellini, Visconti, o Taviani. ¿A qué viene el recuerdo de Ensayo de orquesta? ¿Porqué sonaría mal la orquesta? Viene a cuento de la necesidad, en una orquesta, de que cada intérprete utilice su instrumento, con sus posibilidades e intensidades para hacer escuchar su sonido, su parte de la composición, pero en el marco de una multiplicidad de sonidos, ritmos, y expresiones.

Si la partitura fue escrita para muchos instrumentos, si el concierto ha sido creado para muchos intérpretes, entonces, que se cree una poderosa columna colmada de las voces de todos los instrumentos y que el público reciba el sabor y la complejidad, como si repentinamente sacara la cabeza por la ventanilla, en el medio del viaje que representa apreciar un concierto.

Sigo sin merecer un Putzlizer a esta altura de la nota, y sigue sin entenderse a que viene todo esto.

Basándome en la muy gráfica idea del concierto de las naciones, la perspectiva de las industrias culturales, la distribución de los productos culturales, y el consumo de las artes y la cultura, la interpretación de las notas de uno y otro músico-país distan mucho.

Pequeños instrumentos, naciones como las latinoamericanas, son cuerdas, vientos, cargados de sutilezas sólo son audibles si otros interpretes les conceden la gracia de emitir un sonido mas delicado, aunque sea en algunos momentos de la composición. La hegemonía ostentada por músicos e instrumentos ubicados en el norte, nos hace sentirnos poseedores de un triangulo o un sicu, en el medio de una tormenta de sonidos.

Cultura no sólo es arte, en todo caso el arte es parte de la cultura, y los países no producen per se cultura. Las naciones, los pueblos, entre todos sus componentes, vienen construyendo la cultura, lo cultural.

Esta es la cultura, un patrimonio absoluto de la humanidad definido por la totalidad de todos los símbolos de los pueblos. Una música de orquestal compuesta e interpretada por todas los comunidades, todos los estados y todos los gobiernos, aunque hay que decirlo, con diferentes posibilidades. Con menos metáfora al decirlo, los presupuestos y hábitos de consumo cultural son los instrumentos de los países interpretes. Es probable que Perú tenga un triangulo, y sus sonidos se escuchan cada vez menos. Es probable que, como ya se dijo, algunos países estén haciendo una interpretación beligerante de la partitura.

El oído es uno de los órganos que cuya capacidad de percepción es inevitable. No podemos cerrar los oídos, no podemos ir por la vida gritando ¡no te escucho! ¡no te escucho!, como lo hicimos en el patio de la escuela. Estamos condenados a seguir escuchando esta extraña música de cada vez menos instrumentos e interpretes, cada vez más solapados e indistinguibles. Estamos condenados a seguir escarbando en la masa del sonido, en busca de la riqueza a la que tenemos derecho. La que nos pertenece.-

jueves, 28 de diciembre de 2006

Merde!

(publicado por La Voz del Interior el 16/01/07)
- Sobre la re-inaguración del Teatro Real-

El 2007 se viene con todas las luces encendidas (referido a lo escénico, que no se preocupen en E.P.E.C) ya que la ciudad tendrá sus salas de teatro independiente en pleno funcionamiento, gracias a las gestiones de sus responsables, en torno a las nuevas reglamentaciones de protección de las personas post-cromañon. También será el año de afianzamiento del Teatro Municipal Comedia, además de descontar que el San Martín hará lo suyo, la Agencia Córdoba cultura cumplirá la promesa dramática –nunca mejor puesto el término- de hacer el último festival de teatro del Mercosur, para la actual gestión. Pero el estreno más esperado, como promete el cartel de San Jerónimo 66, es la refuncionalización del Teatro Real.

Independientemente de los curiosos, todos los que sienten atracción por los tachos de luces y las bambalinas, han intentado entrar a la obra en los últimos meses con idéntico resultado: un señor con el casco hasta la nariz te impide el paso blandiendo su maza de 20 kilos.

Frente a este estado de cosas hay que recurrir a uno de los celulares más sonoros, por estos días, de la ciudad: el de Juan Adrián Ratti. Para enterarse mejor de lo que pasa puertas adentro, en la cocina de lo que promete ser “la nueva joyita teatral”, hay que tomar café con su director.

Ya rumbo a un bar, con Ratti, se impone la última imagen que tendrá la conversación: un apretón de manos y el deseo de “mucha mierda”, obligado augurio de la farándula teatral.

Escatología

Si una persona tiene la suerte de asistir a una pequeña sala alternativa, o concurre a una velada en las grandes casas de Córdoba –como bien puede ser la reinaguración del Real- y se ubica en las primeras filas, probablemente minutos antes de que comience la función, escuchará cuchichear a los actores y luego un gritito general, contenido pero alegre que dirá ¡mierda! ¡mierda! Si el grupo es especialmente sofisticado, preste atención pues los protagonistas pueden gritar en francés: Merde!.

Parece ser (según algunos historiadores) que esta manera tan particular de desearse buena función, o mucha suerte entre miembros del gremio teatral, viene de un pasado afrancesado cuando a los teatros parisinos concurrían ciudadanos pudientes en sus carruajes, tirados por briosos equinos. En esa época, si había bastante guano en el ingreso del edificio, inequívocamente había sala llena. Y eso era buena señal.

Pérdida de un Carlitos

Hablar con Ratti, el director del Real, es en sí misma, una experiencia única para la generación de televidentes que confió sus anhelos cinematográficos al Mundo del Espectáculo, en tiempos de la hegemonía de la televisión por aire, y que todavía se deja hechizar por su voz de locutor y fumador profesional. Donde sea que se produzca la reunión con el responsable del teatro, no va a ser fácil hincarle el diente al carlitos pues si Ratti te mira y te cuenta todo lo que le pasó al edificio, el sándwich pierde importancia.

Resulta que la remodelación no nació de la necesidad de adecuarse a las nuevas reglas de seguridad en espectáculos (aunque las cumplirá todas-toditas), sino que había una voluntad de poner en valor esa pieza clave del circuito local, inclusive en términos arquitectónicos.

El edificio que fue inaugurado sobre 1927, y como todo divo del escenario, tuvo varios liftings en sus ochenta años, se estrenó acondicionado como uno de los primeros cines de la ciudad. De hecho se llamaba Real Cine Theatre.

Pero a pesar de su edad, este veterano de las tablas no verá reducirse sus capacidades, inclusive en cuanto a público y espacios: conservará tres salas, las 650 butacas (su capacidad de siempre) y su política de exposiciones de artes visuales. Cuando se corte la cinta inaugural, cerca de semana santa se exhibirán seis grandes obras del maestro Miguel Ocampo, un prócer de la pintura argentina que vive recluido en La Cumbre. Hablando de pinturas, el renovado edifico retomará –reciclados con la complicidad de Víctor Infante - los frisos que hiciera originalmente Carlos Camiloni.

Clásico y contemporáneo, “el real” promete comenzar el nuevo rodamiento de la sala mayor con una adaptación de Romeo y Julieta, a cargo de la comedia cordobesa. Circulan nombres como el músico Malosetti, algunas óperas y el sueño de montar una zarzuela de gran calidad musical como es El Huésped del Sevillano.

El eclecticismo de su programación prevista, que podría asustar a cualquiera (tenga o no un carlitos enfrente) es parte de la propia historia de la casa. Téngase en cuenta que allí se hicieron las primeras transmisiones radiales de la ciudad –el gran Bichoff era una de las voces-, y se estrenaron muchas películas, entre ellas el primer film sonoro en castellano. La vida de esa sala de espectáculos tuvo su pico ecléctico cuando fuera adquirida y utilizada por el Banco de los Andes. Sobre 1990 se estatiza y reinserta en la vida cultural, dando comienzo a los festivales de teatro latinoamericanos.

De esa época a esta parte ha pasado casi de todo: festivales de nuevas tendencias en danza, óperas, producciones locales contemporáneas, teatro para niños, espectáculos de Los Modernos, y de los “retro” también. Pero, volviendo a la obra, también pasó casi de todo, la sala se “descapotó” en un momento dado, se cavó una cisterna de cincuenta mil litros, se descubrió que muchos muros importantes apenas si tenían cimientos, y se agregaron diez metros al escenario. Y todo regado por nuevas troneras de aire acondicionado.

Ahora resta esperar que el señor de casco abandone la maza, y que se termine este parlamento. O mejor dicho, que se levante el telón, que empiece ese otro parlamento y que los tramoyistas desplieguen toda su magia secreta.

Aplausos.-

lunes, 24 de julio de 2006

Las velas del cumpleaños de Machu Picchu

(publicado por La Voz del Interior 21.07.2006)

En la década de los noventa no todo fue infame. Algunos vacacionaban en Punta del Este, mientras que otros buscaban ver caer el sol en el norte andino. Los estudiantes de artes, los de humanidades, como así también los mochileros en general, debían pasar si o si por la meca de Sudamérica, Cuzco.

Esta fue una regla tan de oro, que era frecuente estar en 1995 en algún bar del la zona incaica con unos pocos soles en el bolsillo, buscando unas escandinavas para seducir, y toparse con otro hincha de talleres en la misma faena. Así lo pueden atestiguar las paredes de Mamá África un bar casi tan mítico como las ruinas de los valles sagrados.

Sumidos en esa bohemia, digerimos cada vez que visitamos Machu Picchu, la heroica historia de su descubridor Hiram Bingham, quien encontró las ruinas el 24 de Julio de 1911, hace casi-casi 95 años.

A falta de escandinavas, y de la mano de una compañera de travesía peruana, el relato se complica: el explorador Bingham fue un insistente norteamericano aficionado a la arqueología que realizó diversos viajes en la primera década del siglo pasado con la intención de descubrir la última fortaleza que alojó a los incas rebeldes que resistían la invasión española. Y consiguió descubrir la edificación que rebautizó –su verdadero nombre es un misterio- después de un intento en 1906, y en gran parte gracias a la ayuda -inclusive económica- de la Universidad de Yale, la National Geografic Society y varios parientes que completaron la polla. Pesa sobre el pobre Bingham la acusación de no haberse medido en souvenirs que llevó a la vuelta de sus viajes que se repitieron el 1912, 14 y 15. De hecho al día de hoy continúan los reclamos del gobierno peruano frente a la Universidad de Yale, ya que ésta conserva cerca de cinco mil piezas que fueron extraídas de las ruinas, en esas excursiones. Las piezas, que llegaron a Estados Unidos con permiso del gobierno peruano, salieron en barcos marcados por los marines, que se amotinaron como medida de protesta. Ya que había conciencia de la depredación arqueología que se estaba dando.

Mr. Bingham fue una especie de Cristóbal Colón que buscaba la ciudad de Vitcos, y que llegó a esta ciudadela gracias a las indicaciones de los locales, quienes teóricamente no practicaban el sentido del humor cordobés: indicarle mal a los gringos sobre como llegar al cucú de Carlos Paz.

Volviendo a las ruinas declaradas Patrimonio de la humanidad por UNESCO en 1983, el viajero, con la compañía que sea, se puede sentar en cualquier piedra del lugar considerado con más carga energética de la tierra. Allí no conseguirá mantener pensamientos terrenales y su mente viajará por el tiempo zigzagueando, hacia el comienzo de la historia de ese fortín, allá por el siglo XV cuando -aparentemente- sirvió de centro de control económico y militar, con un ingrediente extra: sin llegar a ser un countrie, albergaría a lo más selecto de la aristocracia inca. La conciencia del viajero pasará por la primera travesía de Bingham, -autor del bestseller “La ciudad perdida de los incas”- que describiera ese helado 24 de Julio junto a un niño guía, mientras que en la choza se quedaba el resto de la excursión. Otro momento de la historia estará cubierto por los millones de turistas que día a día colmaron el camino del inca, hasta llegar a ver entre la niebla matinal las piedras más perfectas y el afilado Wayna Picchu. Bien cerca el en tiempo, aparece la corbata de Kofi Annan, hinchando el pecho en nombre de los peruanos.

Sería injusto terminar la columna sin volver a mencionar a las blondas escandinavas de 180 centímetros, pero la vida está llena de injusticias. Sino, pregúntele a Agustín Lizárraga, y otros dos viajeros que parecen ser quienes dejaron su nombre en las ruinas un 14 de Julio 1901.

Marchen diez velas más. -

miércoles, 12 de julio de 2006

In memoriam MNBA Córdoba

(Publicado por La Voz del Interior. 2006)

Sin llegar a ser un nostálgico, tal vez más cerca de un coleccionista, sostengo en mis manos el catálogo de la I Bienal Internacional de Arte del Museo Nacional de Bellas Artes, en Córdoba Ciudad. La portada comienza con un texto del entonces intendente Kammerath, quien señala que “una ciudad que busca recuperar su memoria con la intención de construir un futuro, inevitablemente recurre a aquellos eventos que la engrandecieron”. Siguiendo esa línea de reflexión ¿hacia dónde nos conduce como ciudad el fracasado intento del MNBA sede Córdoba?

Buscar culpables es una tarea sencilla, toda vez que Fernando de la Rúa encabece una lista de autoridades. Sin embargo, el turismo interno de estos años pesificados muchas veces ofrece satisfacciones y, en lugar de buscar los errores, la ciudad de Neuquén parece decir ¡es para Córdoba que la mira por tv!.

Descentralización Cultural

El casamiento entre la Secretaria de Cultura de la Nación y Córdoba Ciudad que tuvo un final sin perdices, se diferencia significativamente del proyecto del MNBA Neuquén.

Inicialmente planteado como extensión de un museo municipal y emplazada en un galpón ganado al ferrocarril, en septiembre del 2000 empezaba a funcionar como sede provisoria. Tres años, cinco presidentes e infinita cantidad de ministros más tarde, en Septiembre del 2003 se firmaba el acuerdo definitivo de federalización cultural, y un años después, en Septiembre del 2004 se inauguró la sede definitiva del MNBA Neuquén.

Esta es su foto: una inversión de más de dos millones de pesos, puesto uno arriba del otro por el municipio neuquino. Cincuenta millones de pesos en 215 obras de la muestra permanente cedida por el MNBA. 2500 metros cuadrados entre salas de exposiciones, librería, auditorio, etc. etc. Sistema de seguridad de avanzada, con docenas de cámaras, y el sello del premiado arquitecto Mario Roberto Alvarez, hacen de este espacio un nuevo hito urbanístico y un espacio expositivo con condiciones museológicas internacionales.

Un excelente caja con un contenido aun más bonito. Actualmente el director e impulsor del museo, Oscar Smoljan, entusiasmado afirma “Es un edificio nuevo creado para ser museo, por eso es el más seguro y moderno del país”. La sede exhibe la muestra de León Ferrari “Escritos en el Aire” una sorprendente retrospectiva de trabajos que van desde 1961 hasta la actualidad, curada por Andrea Giunta.

Cuentan que el propio Ferrari, como un rey mago, donó en la inauguración cuatro obras expuestas, frente a una angelical nube de guardapolvos que pertenecían a alumnos de las escuelas locales. A finales de Febrero le tocará el turno, nada menos que a Picasso.

En un lugar donde las ecuaciones cultura y educación, o turismo cultural, parece funcionar, se podría decir que por una vez Charly García se equivocó, y por lo menos en Neuquén city, vivir al sur no es un mal karma. -

miércoles, 7 de junio de 2006

Las certezas de estar en pelotas

(Publicado por la Revista Escenario. 2006)

Según informa Le Monde Diplomatique [1], uno de los medios más respetados y prestigiosos de la prensa internacional, en un texto escrito por el director general, llamado Planeta Fútbol (la columna, no el director) el día 9 de Julio 2 mil millones de personas en todo el planeta habrán visto la final del actual campeonato del mundo FIFA 2006.

Es mucha gente. Tanta, que si esta columna fuera parte de una conversación de chat, teclearíamos muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucha gente, seguida de un rostro amarillento con los ojos desorbitados.

Pero no. Es una opinión en un medio de comunicación, de un teatro serio, y basta con decir que 2.000.000.000 de almas es uno de cada tres habitantes del mundo entero. Sí, tienen almas. Y no, no es necesario agregar emoticones que complicarían la vida de la diagramadora de la Escenario.

Según estas presunciones, es probable que nada, nunca, haya sido tan popular en la historia de la humanidad. Convendría agregar un ¡shit! para tirármela de global, pero tampoco corresponde.

Aunque la cifra es parecida al sueldo de mi papá en australes, allá por los tiempos alfonsinistas, y por ello pueda sonarnos familiar, se trata de una polaridad comunicacional monumental donde coinciden todas las miradas. Una convergencia fuera de nuestro ámbito de incidencia como pobladores de cualquier ciudad o pueblo. Hay que tener en cuenta que 213 países formarán parte de la fiesta de rayos catódicos de noventa minutos, mientras que sólo 191 forman parte de la ONU.

Entre los papelitos y las reverencias hacia el Patio Olmos, en el marco de fortísimos atractivos masivos que se exhiben para ser teleconsumidos en la comodidad de cada hogar, los trabajadores de las áreas vinculadas con la cultura, las artes, y los espectáculos, deben enfrentar esta adicción al control remoto desarrollando nuevas estrategias de gestión e innovadoras maneras de abordar el trabajo de todos los días. De esta manera, y con herramientas cada vez más profesionales, tendrán mejores chances de hacer oír su voz y la de los artistas bajo su cuidado.

De lo contrario, se resignarán las salas que otrora eran una fiesta de encuentro social, a la costumbre de un diez por ciento de capacidad ocupada. Y se abandonará toda esperanza -hablando de medios de comunicación y de voces cada vez más débiles- de encontrar a Carlitos Julio o Pablo Ramos en el infernal ruido blanco del dial de las radios fms.

Inclusive, o actuamos en la esfera de lo cultural, o deberemos acostumbrarnos a que, frente a una situación indignante, un país subdesarrollado solo llegue a mover la cola frente las cadenas de tv majors, consiguiendo así, sus cinco warholianos minutos de fama.

Pareciera ser que un globo marca adidas ha conquistado otro globo marca Tierra. No pareciera ser un negocio redondo.-



[1] -Planeta fútbol, por Ignacio Ramonet. Edición Cono Sur, Junio 2006.

Hable con ellas

(Publicado por La Voz del Interior. 2006)

No sólo Almodóvar está rodeado de mujeres.

El mundo de las artes, y el cultural están colmados de obreras, profesionales y directivas.

Hipercapacitadas, o vocacionales, rubias, morochas, distendidas, malas, ejecutivas, maternales, sexuales o asexuadas, en su día –con todas sus polémicas asociadas- las mujeres instalan nuevamente la cuestión de la cuota de género. Cuota que no nació completa en el ámbito de la cultura, pero que hoy pareciera cubierta en las administraciones o dependencias públicas. El déficit pareciera estar en la historia del arte, inclusive reciente.

Lo interesante de la relación feminidad-cultura, en este nuevo siglo radica en que muchas mujeres están saltando desde los despachos bajos o las asociaciones de amigos hacia puestos directivos. Tal vez con ese largo salto, se pueda aspirar a un equilibrio difícil de conseguir debido a la gran ventaja que ostenta el género masculino en términos de producción artística. Hay que tener en cuenta que las mujeres, ejercen como artistas desde hace poco, considerando tiempos históricos. Así lo señala un trabajo de Susana Pérez Tort publicado en www.rosarioarte.com.ar, donde se indica que recién en el S XVI aparece una mujer como retratista de la corte de Felipe II, y con Luis XVI, bastante más adelante, la presencia de mujeres en la esfera de la pintura y la escultura comienza a existir. Acelerando en la máquina del tiempo hasta la revolución industrial, y con el comienzo de la equiparación laboral entre géneros, aparecen más nombres que sería imposible listar, aunque el autor se muere de ganas de citarlos.

De la evolución a la reivindicación, en las décadas recientes, los movimientos de artivismo y feminismo han proliferado. Se destacan los proyectos de las Guerrilla Girls. Este colectivo trabajó en 1989 el siguiente concepto: “¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum? Menos del 5% de los artistas de la sección de arte moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos”.

Para ilustrar esta columna, va un ejemplo: España cuenta con Ministra de Cultura. Dio el salto en términos de mujeres al poder. Sin embargo España, en el Museo del Prado, tiene 7.623 cuadros, 6.240 dibujos y 2.100 grabados en su colección. De ellos 12 obras pertenecen a artistas mujeres. –Los varones vamos ganando 15.963 a 12-. No se trata de martirizar a nadie, pero parece que de esas doce obras, sólo una está expuesta.

Más cerca en el tiempo (histórico, nuevamente) “el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, en su colección permanente de pintura, cuenta con 140 pintores, de los que 12 son pintoras”. Estos datos son de otra mujer, Lourdes Méndez, catedrática de Antropología del Arte, Universidad del País Vasco.

El largo camino que han recorrido las muchachas (dicho sea de paso, el célebre slogan parece ser una frase de Sigmund Freud) que comenzaron las chicas inmóviles, modelando para el escultor, lo continuaron tomando el cincel de su marido, y más tarde accediendo al pincel propio. Un camino que siguieron con la docencia en las academias, para luego pasar a las galerías y ahora a puestos de máxima jerarquía en las administraciones. Un recorrido que sintetiza la reivindicación de todos los oficios y la acumulación, como una suerte de evolución amalgamada, de una reciente y acelerada búsqueda del lugar que les corresponde.

Si el lector no le cree a quien preparó esta columna, hoy cuando doble el diario y hable con ellas, cierre los ojos y dígame si algo de su maestra, su profesora, la modelo, o su mamá no flota en el aire.-

martes, 6 de junio de 2006

Gestores Culturales: mecánicos de las urbes

(Publicado Por la Revista Entra. 2006)

Mi mecánico es un señor grandote. Nos une una relación de mutuo aprecio desde 1996. Me lo gané ese año, cuando tenía un Ramblert modelo 1969, contándole anécdotas de mi trabajo como proyectorista del cineclub El Ángel Azul.

Hace dos semanas acompañé a un amigo que tiene una camioneta ford modelo 2002 a este taller. En lugar del gordo engrasado y portador del un palillo perenne adherido a su boca, que estaba acostumbrado a encontrar dentro del mameluco, apareció un tipo que bien podría ser médico, contador o ingeniero. Aparentemente, a mi amigo lo atendería el hijo del gordo. Íntimamente pensé en las cantidad de bujías reemplazadas que me vinculaban a mi querido y grasoso mecánico padre, y en cómo mi amigo se enamoraría de su joven mecánico.

El tipo de mi amigo (que también es continuador de la costumbre de exponer museográficamente varias chicas vestidas solamente con unos pupilent celeste) escuchó atentamente los lamentos del propietario de la camioneta. Luego, en lugar de auscultar el capot, utilizó una computadora conectada con un cable al tablero, para determinar la dolencia del vehículo. Dictaminó una incomprensible sucesión de sondas lambdas, inyectores y válvulas, con su nefasta consecuencia para la billetera del caballero o la cartera de la dama.


Muchas de las culturas inmersas en las ciudades, con sus actores -los ciudadanos- están viviendo el mismo tránsito de las camionetas: se sienten más a gusto con la pc, que en la fosa. Hoy los fenómenos culturales están cambiado y las cabezas, con sus hábitos de consumo de artes y espectáculos, también.

De hecho el concepto de civilidad ya se ha modificado, y la tecnología está impactando en la cultura y su hermanita la comunicación, más que en cualquier otro ámbito.

Va un ejemplo mientras afinan el motor en gas

El especialista catalán en economía de la cultura, Lluís Bonet (que estuvo en Córdoba a finales de Julio) coincide como el periódico español El País, edición del 29 de Julio del 2006. Ambos señalan que la digitalización de la exhibición cinematográfica supondrá importantes cambios en la arquitectura de la industria del cine. Este mes Hollywood vomita tres estrenos, Superman, Poseidón y Miami Vice, todos una vez rodados, se digitalizaron y postprodujeron en ese formato. Como conclusión, el gerente de Kodak España (sí, la fábrica de películas) dice que “la calidad de exhibición es mejor en digital” y que “el paso a la proyección digital supondrá un ahorro tremendo para productores y distribuidores”.

Efectivamente el negocio cinematográfico dará un tumbo de 180 grados en estos próximos años, y antes que termine la década veremos películas que llegarán por satélite a los proyectores. En el cine, o en lo que antes se conocía como cine, casi todas las compañías estarán diciendo adiós a las bobinas de 35 milímetros.

Suena bárbaro en términos de distribución, pues ya no será necesario contar con las copias, y cada sala de exhibición, inclusive una pequeña en Morteros, podrá exhibir el estreno de la semana simultáneamente con New York o París.

La digitalización es buena noticia para los distribuidores, pero siempre pierde alguien: en este caso, la circulación de ideas, la creación de símbolos, y la construcción de ideologías.

Que sea mamá publicidad o papá distribuidor quienes dispongan ofrecernos los estrenos más recientes, es una condena a optar, siempre e inexorablemente, por lo mismo. Alguien nos venderá lo que compraremos felices como un muñequito del messenger conectándose, y sólo elegiremos lo que nos imponga el marketing, como unos fuckings autómatas replicantes extraídos de un libro de Bradbury.

En ese futuro kraftwercaniano, los cineclubes también tendrán serias dificultades para poder subirse al tren digital. Por los costos y porque los proyectores digitales no serán de las salas, sino que habrán sido colocados por los distribuidores. Los mismos que ya dictan la sentencia sobre qué se ve y qué no.

Con este panorama es probable que le cuente a mi hijo que vi Blue, Blanc y Rouge de Kieslowski, una tarde de anécdotas, junto con la historia de la carpa de 10 kilos que sacamos del Suquia con mi hermano. (Ambas anécdotas son verídicas, palabra de proyectorista).

Este tipo de problemas de lo audiovisual, se replica en la práctica del museo, en las puestas de teatro, en la organización de conferencias o en ciclos de pensamiento y, con sus matices, hace al trabajo diario de los gestores culturales en todos los niveles. Desde quienes trazan las políticas de actuación de los estados, hasta quien defiende con las armas más elementales, como Rambo -y disculpe el americanismo señor lector -, la labor de un colectivo independiente o una sala alternativa. A su manera, todos están en la misma faena: potenciar el crecimiento y defender el sostenimiento de una producción y circulación de obras e ideas.

Pero actuar sobre este tipo de contexto, incidir para modificar el escenario, complementar la oferta comercial o defender los derechos de los ciudadanos a una vida cultural heterogénea y de calidad es una tarea que cada vez requiere herramientas más complejas y conocimientos técnicos.

Es un hecho: cuando cambie el auto, tomaré mate con mi mecánico gordo -que me ha salvado la vida y fiado siempre-, pero ojalá que el pibe haga lo suyo.-

sábado, 6 de mayo de 2006

El papel de los festivales

(Publicado Por La Voz del Interior. 2006)

En plan miniturista, cámara en mano, pasas al baño del único museo de la localidad en la que se extingue el fin de semana. Una buena colección, bien expuesta, y la memoria del lugar dignamente presente, son algunas de las reflexiones que te acompañan hacia la privacidad del retrete. Desde el trono –y sin noble igualdad de por medio- detectas la absoluta ausencia de papel higiénico en el lugar donde debería estar.

Ahora todo se basa en buscar consuelo. Primer intento: “Esto también debe estar pasando en el Guggenheim”.

Superado el percance, alguien te explica que las arcas de la comuna están jadeando por la inversión hecha en la fiesta o festival local. El acontecimiento acaba de terminar, y no hay presupuesto para nada.

Un poco obsesionado por el tema papel –y no precisamente el de las papeleras- indagas sobre el papel de los festivales en diferentes realidades culturales.

Fiestas, festivales y otras celebraciones

La presencia de estos eventos regionales o nacionales es toda una tradición en el interior cordobés, y no es una elección caprichosa. Todo lo contrario, es una costumbre que debe seguir ejerciéndose con profesionalismo.

Independientemente de los festivales de neto corte comercial, que cuentan con una inversión por parte del empresario, y suponen una serie de oportunidades para los habitantes de cada localidad –lanzados, estos últimos, al entrepreneurismo con frenética pasión-, hay muchos festivales o fiestas que corren por cuenta y orden de los municipios locales.

Desde cualquier óptica queda claro que es una buena decisión de cada intendencia, ya que la presencia de un suceso de tamaña magnitud genera todo tipo de oportunidades laborales para un ámbito que realmente las necesita, como es el artístico-cultural. Y en este sentido, además de los artitas de cachet con cuatro ceros, las oportunidades laborales no sólo son para los músicos. De los festivales viven los técnicos y otros trabajadores como los artesanos de las más variadas técnicas.

También cuelgan de estos espectáculos las personas vinculadas al negocio del ocio y la gastronomía a través de comidas típicas que son consumidas con delirio por visitantes que hacen caso omiso a las cargas hipercalóricas que incorporan, o a las poco ortodoxas combinaciones de clima caluroso y locro o empanadas fritas.

En el interior provincial, industrias culturales se dice festival. Y su sinergia económica va más allá de los vasos comunicantes entre turismo y cultura. Los festivales que apilan varias décadas, como el que asoma cada verano en Deán Funes – el más antiguo del país, con 50 años de experiencia- son un factor de exportación y sostenimiento de la identidad cultural de cada región.

Al mismo tiempo, estas fiestas continúan construyendo la historia de cada comunidad con nuevas influencias y un anecdotario de varios tomos. Debido al gesto roquero del 2006, en Villa María todavía deben estar cuchicheando las señoras al limpiar las veredas, cada mañana.

Otros festivales, no sólo han sumado peñas simbióticas sino que reconocen el valor cultural que representan y se animan a profundizar la apuesta. Por caso, la feria del libro del festival de Cosquín. Bravo.

Sin embargo sigo en el baño, y me consuela pensar que, festivales debe haber todos los que se pueda proyectar, pero los presupuestos deberían contemplar los grandes eventos y los pequeños percances.-

viernes, 5 de mayo de 2006

Discurso visual

(Publicado por la Revista 50 Aniversario de la Escuela Lino Eneas Spilimbergo)

Conozco una persona muy interesante, pero que tiene un defecto -si se quiere- y es leer con mucha atención los policiales del diario.

Esta misma persona alguna vez intentó relatarme algún “macabro hallazgo” y le interrumpí en seco pues, dada mi condición de ex-alumno de la Escuela Lino Eneas Spilimbergo, tengo facilidad para visualizar “los hechos”. Con esto de (re)construir los hechos, me refiero a la capacidad para generar una imagen con lujo de detalles de lo leído o relatado.

Por suerte, cuido el patrimonio mental e incorporo la cantidad justa de fotos a la carpeta de mi disco duro intelectual. Se podría decir que es una colección cuidada. La cuido porque luego, con el conjunto de estas imágenes, se construye el relato propio y la suma de los relatos e imágenes definen la idiosincrasia.

Si lector, eres lo que imaginas.

De ahí se desprende que los fotógrafos son quienes construyen relatos, relatos visuales de la sociedad y de cada una de las idiosincrasias.

Aunque siempre los protagonistas de las historias tienen tendencia a creerse portadores de capacidades únicas, en este caso hay que decir que todas las personas han recurrido -conscientemente o no- a fotos para consumar su memoria, y estas imágenes componen su universo íntimo y personal. Su única compañía visual.

Por eso, cuando alguien imagina la primer guerra mundial, la imagina en blanco y negro. Y cuando se dice bailarina, se imagina el barrido del vestuario y sus colores, como una exposición de baja velocidad. Lo mismo pasa con las pirámides de Egipto, que pocos han visto, pero a muchos se les revelan. Aunque debería ser un derecho humano, no todos conocen Macchu Picchu, o la Tour Eiffel, pero cuentan con sus fotos para ilustrarse.

Así se podría seguir infinitamente: la copulación de los insectos, o un régimen despótico en Asia son sólo imágenes a las que sumamos discurso posterior. La propia idea abstracta de un sustantivo como violencia cobra sentido con una, o varias fotos.

Y la fotografía ha construido esos discursos visuales.

Todos viven dentro mío

Pero el álbum fotográfico de nuestro interior, algo así como un viejo portanegativos, o un actual pen-drive de varios gigas, no sólo se compone de sexo con bichos (-ojo- se refiere a los insectos de unas líneas más arriba) y el patrimonio de la humanidad. Dentro de la cecera de cada uno habitan muchas personas –demasiadas en algunos casos- que comparten una suerte de sillón gigante. Son los retratos de nuestros héroes y referentes. Esta foto social y colectiva es el resultado mental de un colage con muchas otras impresiones confeccionadas anteriormente.

Así, mi sillón mental comienza con un Picasso de manos enormes, un Einstein sacando una lengua que le permitiría integrar la banda Kiss, un Chaplin demoníaco y comunista tomado por un Avedon cómplice, un Cobain de píldoras tragar, un James Dean con las chapas al viento, y un Charly García con el dedo en alto...

A esta altura de la nota ya tomamos envión y por ello se puede decir que los verdaderos fotógrafos son los que suman imágenes a nuestras cabezas, y fotogramas al relato de nuestra idiosincrasia.

Los verdaderos fotógrafos son los que, cuando hacen clic, producen un crack, en las mentes.

Por eso, si lees esta nota, es un buen síntoma.

Y si estás en la Spili, sólo resta preocuparte por mantener tu ojo interior abierto, hacer clic todas las veces que puedas, y esperar que se sienta un crack.-

martes, 4 de abril de 2006

Como se desparrama lo que escupen las industrias culturales

(Publicado por La Voz del Interior. 2006)

Las industrias culturales son un monstruo grande y pisan fuerte. Además son una elegante dupla de palabras en boca de todos, que toman cuerpo cuando Néstor García Canclini las define como un conjunto de actividades de producción, comercialización y comunicación en gran escala, de mensajes y bienes culturales que favorecen la difusión masiva, nacional e internacional, de la información y el entretenimiento. Una manera conceptual de enumerar la industria editorial, los medios de comunicación -gráficos o audiovisuales-, el cine, el dvd, la televisión, la radio, el obsoleto aparato fonográfico, y lo concerniente a la internet.

Si tomamos café con una persona cuyo flujo de endorfinas es alto, diría “¡buenísimo! gracias a las industrias culturales o creativas, desde los países menos desarrollados podemos emitir un mensaje a nivel global y, a la vez, disfrutar de toda la diversidad cultural que flota on-line”; “Las industrias culturales son la democratización de la cultura.”

Con las endorfinas a nivel de vertedero se llega a otra conclusión: la democracia, en términos de consumo de bienes culturales, es un derecho que se ejerce como consecuencia de una buena dosis de publicidad. Nadie quiere leer, ver, y por consiguiente comprar lo que no impone el marketing. Si vas al cyber, o disfrutas del adsl en la oficina, buscarás noticias en CNN, o en ESPN. Y para ello usaras un programa Microsoft.

El norte sigue llenando a borbotones el embudo que hincha las panzas del hemisferio sur. Conectada al pico, Argentina es uno de los países con mayor penetración (¡vaya término!) de la tv por cable. Pero los EEUU, la UE y Japón acumulan casi el 90% de las ganancias fruto de las industrias culturales. Por ejemplo, los dividendos de los contenidos televisivos. Somos muchos los países que debemos compartir el 10% restante.

No todo es culpa del tío Sam. El negocio de lo cultural es un ámbito fuertemente polarizado desde un hemisferio hacia el otro, pero también dentro de nuestro país. Estamos juntado del piso los papelitos que dejó la 32va feria del libro de Buenos Aires con 1.2 millones de asistentes y más cantidad de ventas –fundamentalmente autores de cepa comercial- que años anteriores; o estamos viendo como el Código da Vinci inunda hegemónicamente las salas de cine con 208 copias (que en muchos multicines representan varias salas más). Aunque esto no es nada, pronto su tv latinoamericano le ofrecerá la versión en teleserie. Gentileza de Sony Pictures.


Matemática africana

En este panorama, lo editorial es una pata del monstruo llamado industrias culturales. Un monstruo que escupe símbolos que se clavan en nuestras cabezas como estrellitas ninjas.

Mientras Dan Brown, las grandes editoriales y las distribuidoras cinematográficas siguen moviendo el facturero, en un seminario de Industrias Culturales hablaba Leopoldo Kulesz, un editor independiente (Libros del Zorzal) cuyo capital inicial constaba de dos mochilas para distribuir ejemplares. Leopoldo, con frescura, reivindica un sistema matemático arcaico todavía usado en pocas tribus africanas, que define los números en: uno, dos y muchos. En esa lógica, se siente orgulloso de editar muchos libros de muchos autores.

Así se está componiendo el imaginario colectivo, con las megaproducciones hollywoodenses brillando unánimemente en las pantallas de cine de todo el mundo, mientras en el otro extremo del arco, el arco de Córdoba, las artesanales producciones locales son víctimas de políticas de comercialización y distribución perversas. Por consiguiente, resulta más fácil hacerse de un bestseller cualquiera, en la cola del supermercado, que comprar un libro de Federico Falco o Luciano Lamberti. Autores que viven en la otra cuadra y van al mismo súper, pero cuya obra sólo se encuentra en los estantes de Rubén libros y una o dos ferias intermitentes de la Casa 13.-

sábado, 1 de abril de 2006

La muerte y las ferias de arte

(Publicado por La Voz del Interior 05.04.2006)

Si el lector de esta columna es un artista reconocido y muerto, el autor debe comenzar recomendándole enfáticamente que resucite. Y es que en una sociedad capitalista como la nuestra, un cuadro de Malanca cotiza más que uno similar de Cuello o Alonso. Siempre se sopesan estos factores. De hecho, en el cielo de los artistas muertos, se lee con mucha atención La Voz del Interior en busca de tantear la cotización de sus propias obras. Además sólo tienen acceso a una licencia anual en la tierra, que suele ser utilizada para seguir las ferias de arte que se realizan en diferentes lugares.

Se ofrece, a continuación, un registro de una conversación entre los huéspedes del cielo de los artistas muertos, que no podrá ser utilizada en contra del matutino de tirada celestial o del autor, por la imposibilidad para testificar de los involucrados:

Jorge Bonino> Les digo una cosa: me gasté todas mis vacaciones entre los vivos para ir a las ferias Arco –Las de arte contemporaneo de Madrid y no me arrepiento. Cumplian 25 años, despedian directora y había que estar...

Federico Klemm> ¡Y claro queridooo!... Todo muy moderno, como me gustaba a mí. Yo vengo acumulando francos, (tengo poca antiguedad acá, viste) y no me quiero perder las Arteba 2006

José Malanca> Yo fui al cabildo de acá, (a mi edad no quiero andar tomando aviones) y quería averiguar sobre la feria de arte local. Nunca pierdo las esperanzas...

Bonino> Las Arco me impresionaron. Independientemente de las críticas que se hagan sobre el empalagoso poder demostrado por la convergencia coleccionismo-mercado-mecenazgo, las ferias dieron un espacio, y varios premios, a nuevos fenómenos de arte y electrónica. Se incrementaron las ventas sifnificativamente, más de un 13%, y aunque no puedan creerlo, la gente pagaba sin problema la entrada de 30 euros. Se decía que el mercado del arte volverá a explotar.

Malanca> ¡Sorprendete! en las ediciones de nuestra feria de galerías, la gente se negaba a pagar un peso. Inclusive muchas personas garroneaban las entradas y otros enarbolaban el derecho ciudadano a acceder a los espacios públicos, siempre con la esperanza de no pagar. Para gastar está Buenos Aires, cuchicheaban las señoras.

Klemm> Córdoba no tiene mercado. Nunca consiguió subierse al tren las ferias de arte contemporaneo, mientras que Arteba ya se integra a la escena intenacional ganado espacio en Latinoamérica y el calendario anual. Inclusive su carater contemporáneo se consolida, igual que su taquilla. Además cumple 15 años. Por cierto, Malanca, quedate tranquilo que los cordobeses no tendrán feria propia, pero estarán bien representados con dos de los ocho ganadores del Premio arteBA-Petrobras de Artes Visuales: Leticia El Halli Obeid y las siempre polémicas Pequeño Bambi.

Malanca> ¿Pero cómo puede ser que teniendo tanta producción desde nsotros hasta los pibes de hoy, y calidad, no se sostenga? Aunque es cierto que las galerias de córdoba siempre están corriendo la liebre, una feria acotada no tiene porque ser cara...

Bonino> Hay una cuestión de maduración, que va más allá de la situación económica imperante. En esta ciudad se deben vender muchas más camionetas de lujo, que obras. En cambio, en España -y para seguir el ejemplo de las Arco- la tercer inversión, después de vivienda, o las finanzas, es el arte.

Malanca> insisto en que es una pena, con la capitalidad cultural de este año, se podría haber aprovechado toda esa difusión. Además una feria de arte motoriza el mercado artístico, y también un tipo de turismo muy interesante.

Bonino> Va a cambiar. Los nuevos coleccionistas, en todo el mundo, no son los ricachones. Se trata de gente común que tiene un estilo de vida normal y entre 35 y 55 años. El cambio es inminente, como en mucho otros ámbitos de la cultura.

En eso irrumpe Lino Eneas Spilimbergo que se suma tarde, pero trayendo unos tragos tipo daiquiris. Todos se ponen de pies y se aprestan a brindar: por lo cambios.

Salud.-

domingo, 12 de febrero de 2006

Hegemonía Catódica

(Publicado en Córdoba en 2006)


La Secretaría de Medios de Comunicación de la Nación, acaba de editar la segunda investigación del Sistema Nacional de Medios de Comunicación. Se trata de un estudio que continúa el primer trabajo que se publicó en agosto 2005. (Esta primer investigación ganó espacios en los medios debido a datos que indicaban, por ejemplo, que más de la mitad de los argentinos no había leído un libro durante ese año).

El nuevo estudio –aun sin difusión mediática, y todavía no publicado online-, data de Marzo 2006, y se centra en los hábitos informativos de los argentinos, una zona de investigación cultural que está modificándose significativamente en estos años. La masificación de la televisión por cable, y la utilización de internet como fuente de información se cruzan con hábitos marcadamente diferentes entre los jóvenes y las personas mayores, trazando un complejo panorama. A A grandes rasgos se destaca que la prensa escrita ha perdido el primer lugar en cuanto a dominación mediática. Por otro lado los medios electrónicos crecen vertiginosamente en usuarios, la cadena de producción informativa se ha modificado, y los argentinos cada vez optamos por ser más multimediales.

Una fotografía de estos cambios muestra que cada mañana, se desayuna menos tinta: la cantidad de personas que empiezan su día con la información del diario es menor, mientras que muchas optarán por mirar a una conductora leérselos en TV, y una creciente minoría encenderá la PC bien temprano, para leerlo con el mouse y en pantuflas.

La TV ataca

Los hábitos y prácticas informativas de los argentinos indican lo siguiente: más de la mitad de nosotros nos informamos a través de la tv (51.8%), lo que la transforma en el principal difusor de noticias del país. En segundo lugar queda la radio (47.6%) que retiene un publico mayor de 35 años, históricamente ligado al aparato. Los diarios están en tercer lugar con (46.8%). Lejos, pero soplando nucas, aparece internet con un 8.5%, habiendo superado a las revistas, que sólo informan al 8.3% de la población.

En rigor de verdad, después de los diarios y antes de Internet está el hábito de no informarse, con un 13.8% y supremacía de personas entre 12 y 17 años.

En términos horarios, la impronta de la radio matinal está en combate con la tv. Durante el resto del día, la hegemonía catódica crecerá hasta dejar a todo los argentinos sentados un sillón frente al aparato, por la noche.

La tv tiene dos aspectos más a rescatar: es el medio más exclusivista ya que el 12.1% de los encuestados sólo se informa a través suyo, y es el que más se combina en materia de exposición multimedial o, dicho de otro modo, exposición a diversos medios. Cabe señalar que los contenidos predilectos son los generados por señales de aire, aunque llegan a gran parte del país por el cable. La gente “prende la tele” para ver noticieros, así lo afirma más del 70%. Luego, los argentinos elijen deportes con un 27.6%.

Los espectáculos, que comparten la predilección con los chismes, quedan en quinto lugar con un 3.7%. Es un hecho, a Aquiles Comento, no lo vería mucha gente, si fuera televisado.

Radio Revés

A diferencia de la tv, la radio está sufriendo mutaciones en su interior, y de cara a sus consumidores. Su público está envejeciendo ya que se caracteriza por mayores de 35 años, y se ha empobrecido puesto que el estudio indica que es preferida en el nivel socioeconómico bajo. Aunque aun se la escucha mucho a la mañana, -de hecho es el medio predominante en esa franja horaria con el 89,2%- está pulseando la costumbre con la tv, que ya representa el 24,6% de la información mañanera.

Otra costumbre revertida es la de informarse mediante la AM. Los mayores de 50 años la elijen, mientras que la FM –históricamente dedicadas a la música, y a pocas palabras- ya es sintonizada por el 63.2% del total de los radioescuchas.

Letras que manchan

Los periódicos están en tercer lugar, pero con la salvedad que quien los utilizan lee de modo exhaustivo los contenidos preferenciales. Estos medios son fuertes en los niveles socioeconómicos alto y medio, y su punto débil son los pobres, las mujeres y los adolescentes, quienes sobresalen como no lectores.

Se destaca en la investigación que la lectura está bien “anclada” ya que la curva de hábitos de lectura es similar a la de olas anteriores de investigación.

El día de mayor lectura es el Domingo, con el 66.6% de los entrevistados, seguido del Lunes, debido a la información deportiva. Un dato curioso es que los diarios locales ganan terreno a manera que se achican las ciudades: En el Buenos Aires se leen casi exclusivamente diarios nacionales (98%), en las grandes ciudades (como la nuestra) los diarios locales representan el 79.3%, y los nacionales el 9.7%. En las ciudades intermedias los diarios locales llegan a ocupar el 88% contra 4.5% para los nacionales.

Todos parecen preferir la información general de los diarios. Nadie sabe a ciencia cierta que quiere decir algo tan amplio, pero el 63.3% igual lo prefiere. Luego sigue deportes, 54.1% como interés. Mucha gente no lee toda la nota que eligió, sea de la sección que sea. El 36.1% la abandona cuando se trata de información general, el 30.1% cuando se trata de policiales (¡es que son tan atrapantes!) y sólo el 27.2% dejar de leer una nota de Cultura. Pocos pero fieles, las notas de cultura son las que más tasa de lectura completa ostentan. Esperemos que esta nota no sea la excepción.

Diarios que no manchan

Las revistas e Internet representan preferencias minoritarias. En el caso de las revistas, suelen funcionar como medio complementario, vinculado al entretenimiento o, a la vida de los famosos.

Internet, por su parte sigue siendo representada por un universo escaso. Su crecimiento es incipiente, y sus cibernautas son generalmente hombres, y jóvenes de entre 18 y 34 años. Esto abre una proyección de crecimiento que se potenciaría al tener en cuenta el crecimiento geométrico del parque informático.

En cuanto a su utilización, sufre una merma en su consumo durante los fines de semana, lo que refuerza el maridaje entre la exposición a internet y el trabajo cotidiano.

Un factor interesante es que el mayor destino de los viajes informáticos, o ingresos reconocidos a páginas informativas es para diarios nacionales 65.7%, seguidas de diarios provinciales. Su principal fortaleza es ser considerado un recurso fácil y entretenido, y que permanentemente actualiza lo que sucede en diversos lugares del mundo.-

El Reinado del control remoto

Que “la tele” manda como recurso informativo no es novedad. Hace décadas que cuatro tipos, referentes de la cultura y el pensamiento, lo vienen señalando. El primero puede haber sido Ray Bradbury, que escribió la novela de ciencia ficción, hoy casi realidad, Faherenheit 451: El texto es una visión de un tiempo remoto, tal vez futuro, marcado por lo monótono y la hegemonía de una única voz. En ese entonces las fuerzas del orden están dispuestas a combatir la palabra escrita, y esa lucha es vista, o presentada como la batalla contra el mal. El segundo tipo importante es Francois Truffaut, quien retoma el texto de Bradbury para volverlo película. Una obra que nada más empezar, traza un paisaje urbano dominado por antenas de televisión. Y es que la relación antena - noticia - poder es delicada. Así lo señala el tercer tipo, Sartori, Giovanni (politólogo y autor de Homovidens) quien dedica sus esfuerzos, a los 81 años, a analizar como “las dictaduras de las audiencias” contribuyen a construir un circuito de poder televisivo donde las señales se guían por el dinero, y sus respectivos noticieros pueden, omitiendo noticias, o dándole mayor relevancia a otros sucesos, manipular la opinión pública. En estas dictaduras del raiting, quien elije que vemos por esa ventana que es el aparato televisivo, determina –en materia de noticias- el clima político, y con ello, la ruta y el destino de las teledemocracias.

Un cuarto referente en materia de consumo de medios informativos, y de predilección por el deporte –en carne de otros, por cierto- es Homero J. Simpson. Autor de la célebre frase: “televisión, maestra, madre, amante secreta” es capaz de creer cualquier noticia que presente Kent Brockman en su noticiero.

Desde su sillón, enfundado en sus calzoncillos blancos, con una mano en la lata (de cerveza) y la otra en el control remoto, este pensador que nació en el siglo pasado pero que marcará el siglo XXI con su modelo de pensamiento, sólo considera que, en cuestión de noticias, es el recorte de la tv lo que transforma los hechos en realidad. Así, un incendio no es tal, aunque sea en su propia casa, hasta que aparezcan en el noticiero los bomberos tratando de rescatarle –a él mismo- de las llamas.-

domingo, 1 de enero de 2006

Una verdadera historia de teatro

Publicado por la Revista Escenario. 2006

Abajo el telón es una película de Tim Robbins estrenada en el año 2002 y que actualmente se puede conseguir en cualquier dvdclub. Durante las dos horas que dura la película se reflexiona permanentemente sobre un teatro y, si Ud. lector dispone de poco tiempo y aun no la ha visto, le sugiero que abandone inmediatamente la lectura de esta nota y haga algo importante: Busque un lugar fresco de su casa, encienda el turboventilador y vea el film.

Ahora si Ud. llega a este segundo párrafo de la columna, hay tres situaciones en las que puede encontrarse: (1)Es un lector con tiempo, entonces siga leyendo. Muchas gracias. (2) Arrancó esta nota de la revista –no se lo diga a nadie de la Fundación- y ahora que pasó el tiempo la lee, como si fuera el protagonista de una de las películas de la saga “Volver al futuro”; o (3) Ya había visto la película antes de empezar la nota o guardó toda la revista.

En cualquiera de los casos, el guión tiene un Orson Welles de veinte años rumbo a ser la estrella rutilante y delirante que fue. La película también tiene, los miedos, las grandezas y las miserias de los trabajadores del teatro. Trabajadores “de delante” y “de detrás” de escena. La obra de Robbins desarrolla muchos otros conflictos de una época cargada de Rockefllers y un Diego de Rivera en el mismo lobby, donde la cultura y la vida eran política y viceversa. Por último, Abajo el telón desarrolla un personaje con mucha carga histórica: Hallie Flanagan, una suerte de heroína –en la ficción y en la vida real- que fue una de las primeras personas perseguidas por el fanatismo anti-anti-americanista, o anti-comunista de las décadas siguientes. Flanagan había dirigido proyectos de teatro experimental y luego toma el proyecto del Federal Theatre -un emprendimiento de Roosevelt-, con el doble objetivo de generar trabajo entre los obreros, autores, actores y técnicos, y por otro lado ofrecer una satisfacción y un medio de culturización a una ciudadanía deprimida.

Entonces, este columnista invitado propone, (y con un mínimo de los lectores iniciales a esta altura de la columna) subir el telón del 2006 aplaudiendo. Aplaudiendo a los héroes, estrellas, trabajadores de “delante” y de “detrás” de escena, y obreros del espectáculo que, siendo de carne y hueso y viviendo en Córdoba, estén dispuestos a jugársela por la próxima puesta.-

Data: Cradle Will Rock / Tim Robbins / EEUU / 2002.

Con Hank Azaria, Rubén Blades, John Cusack, Cherry Jones, Angus MacFadyen, Bill Murray, Susan Sarandon, John Turturro, y Emily Watson, entre otros.