domingo, 12 de febrero de 2006

Hegemonía Catódica

(Publicado en Córdoba en 2006)


La Secretaría de Medios de Comunicación de la Nación, acaba de editar la segunda investigación del Sistema Nacional de Medios de Comunicación. Se trata de un estudio que continúa el primer trabajo que se publicó en agosto 2005. (Esta primer investigación ganó espacios en los medios debido a datos que indicaban, por ejemplo, que más de la mitad de los argentinos no había leído un libro durante ese año).

El nuevo estudio –aun sin difusión mediática, y todavía no publicado online-, data de Marzo 2006, y se centra en los hábitos informativos de los argentinos, una zona de investigación cultural que está modificándose significativamente en estos años. La masificación de la televisión por cable, y la utilización de internet como fuente de información se cruzan con hábitos marcadamente diferentes entre los jóvenes y las personas mayores, trazando un complejo panorama. A A grandes rasgos se destaca que la prensa escrita ha perdido el primer lugar en cuanto a dominación mediática. Por otro lado los medios electrónicos crecen vertiginosamente en usuarios, la cadena de producción informativa se ha modificado, y los argentinos cada vez optamos por ser más multimediales.

Una fotografía de estos cambios muestra que cada mañana, se desayuna menos tinta: la cantidad de personas que empiezan su día con la información del diario es menor, mientras que muchas optarán por mirar a una conductora leérselos en TV, y una creciente minoría encenderá la PC bien temprano, para leerlo con el mouse y en pantuflas.

La TV ataca

Los hábitos y prácticas informativas de los argentinos indican lo siguiente: más de la mitad de nosotros nos informamos a través de la tv (51.8%), lo que la transforma en el principal difusor de noticias del país. En segundo lugar queda la radio (47.6%) que retiene un publico mayor de 35 años, históricamente ligado al aparato. Los diarios están en tercer lugar con (46.8%). Lejos, pero soplando nucas, aparece internet con un 8.5%, habiendo superado a las revistas, que sólo informan al 8.3% de la población.

En rigor de verdad, después de los diarios y antes de Internet está el hábito de no informarse, con un 13.8% y supremacía de personas entre 12 y 17 años.

En términos horarios, la impronta de la radio matinal está en combate con la tv. Durante el resto del día, la hegemonía catódica crecerá hasta dejar a todo los argentinos sentados un sillón frente al aparato, por la noche.

La tv tiene dos aspectos más a rescatar: es el medio más exclusivista ya que el 12.1% de los encuestados sólo se informa a través suyo, y es el que más se combina en materia de exposición multimedial o, dicho de otro modo, exposición a diversos medios. Cabe señalar que los contenidos predilectos son los generados por señales de aire, aunque llegan a gran parte del país por el cable. La gente “prende la tele” para ver noticieros, así lo afirma más del 70%. Luego, los argentinos elijen deportes con un 27.6%.

Los espectáculos, que comparten la predilección con los chismes, quedan en quinto lugar con un 3.7%. Es un hecho, a Aquiles Comento, no lo vería mucha gente, si fuera televisado.

Radio Revés

A diferencia de la tv, la radio está sufriendo mutaciones en su interior, y de cara a sus consumidores. Su público está envejeciendo ya que se caracteriza por mayores de 35 años, y se ha empobrecido puesto que el estudio indica que es preferida en el nivel socioeconómico bajo. Aunque aun se la escucha mucho a la mañana, -de hecho es el medio predominante en esa franja horaria con el 89,2%- está pulseando la costumbre con la tv, que ya representa el 24,6% de la información mañanera.

Otra costumbre revertida es la de informarse mediante la AM. Los mayores de 50 años la elijen, mientras que la FM –históricamente dedicadas a la música, y a pocas palabras- ya es sintonizada por el 63.2% del total de los radioescuchas.

Letras que manchan

Los periódicos están en tercer lugar, pero con la salvedad que quien los utilizan lee de modo exhaustivo los contenidos preferenciales. Estos medios son fuertes en los niveles socioeconómicos alto y medio, y su punto débil son los pobres, las mujeres y los adolescentes, quienes sobresalen como no lectores.

Se destaca en la investigación que la lectura está bien “anclada” ya que la curva de hábitos de lectura es similar a la de olas anteriores de investigación.

El día de mayor lectura es el Domingo, con el 66.6% de los entrevistados, seguido del Lunes, debido a la información deportiva. Un dato curioso es que los diarios locales ganan terreno a manera que se achican las ciudades: En el Buenos Aires se leen casi exclusivamente diarios nacionales (98%), en las grandes ciudades (como la nuestra) los diarios locales representan el 79.3%, y los nacionales el 9.7%. En las ciudades intermedias los diarios locales llegan a ocupar el 88% contra 4.5% para los nacionales.

Todos parecen preferir la información general de los diarios. Nadie sabe a ciencia cierta que quiere decir algo tan amplio, pero el 63.3% igual lo prefiere. Luego sigue deportes, 54.1% como interés. Mucha gente no lee toda la nota que eligió, sea de la sección que sea. El 36.1% la abandona cuando se trata de información general, el 30.1% cuando se trata de policiales (¡es que son tan atrapantes!) y sólo el 27.2% dejar de leer una nota de Cultura. Pocos pero fieles, las notas de cultura son las que más tasa de lectura completa ostentan. Esperemos que esta nota no sea la excepción.

Diarios que no manchan

Las revistas e Internet representan preferencias minoritarias. En el caso de las revistas, suelen funcionar como medio complementario, vinculado al entretenimiento o, a la vida de los famosos.

Internet, por su parte sigue siendo representada por un universo escaso. Su crecimiento es incipiente, y sus cibernautas son generalmente hombres, y jóvenes de entre 18 y 34 años. Esto abre una proyección de crecimiento que se potenciaría al tener en cuenta el crecimiento geométrico del parque informático.

En cuanto a su utilización, sufre una merma en su consumo durante los fines de semana, lo que refuerza el maridaje entre la exposición a internet y el trabajo cotidiano.

Un factor interesante es que el mayor destino de los viajes informáticos, o ingresos reconocidos a páginas informativas es para diarios nacionales 65.7%, seguidas de diarios provinciales. Su principal fortaleza es ser considerado un recurso fácil y entretenido, y que permanentemente actualiza lo que sucede en diversos lugares del mundo.-

El Reinado del control remoto

Que “la tele” manda como recurso informativo no es novedad. Hace décadas que cuatro tipos, referentes de la cultura y el pensamiento, lo vienen señalando. El primero puede haber sido Ray Bradbury, que escribió la novela de ciencia ficción, hoy casi realidad, Faherenheit 451: El texto es una visión de un tiempo remoto, tal vez futuro, marcado por lo monótono y la hegemonía de una única voz. En ese entonces las fuerzas del orden están dispuestas a combatir la palabra escrita, y esa lucha es vista, o presentada como la batalla contra el mal. El segundo tipo importante es Francois Truffaut, quien retoma el texto de Bradbury para volverlo película. Una obra que nada más empezar, traza un paisaje urbano dominado por antenas de televisión. Y es que la relación antena - noticia - poder es delicada. Así lo señala el tercer tipo, Sartori, Giovanni (politólogo y autor de Homovidens) quien dedica sus esfuerzos, a los 81 años, a analizar como “las dictaduras de las audiencias” contribuyen a construir un circuito de poder televisivo donde las señales se guían por el dinero, y sus respectivos noticieros pueden, omitiendo noticias, o dándole mayor relevancia a otros sucesos, manipular la opinión pública. En estas dictaduras del raiting, quien elije que vemos por esa ventana que es el aparato televisivo, determina –en materia de noticias- el clima político, y con ello, la ruta y el destino de las teledemocracias.

Un cuarto referente en materia de consumo de medios informativos, y de predilección por el deporte –en carne de otros, por cierto- es Homero J. Simpson. Autor de la célebre frase: “televisión, maestra, madre, amante secreta” es capaz de creer cualquier noticia que presente Kent Brockman en su noticiero.

Desde su sillón, enfundado en sus calzoncillos blancos, con una mano en la lata (de cerveza) y la otra en el control remoto, este pensador que nació en el siglo pasado pero que marcará el siglo XXI con su modelo de pensamiento, sólo considera que, en cuestión de noticias, es el recorte de la tv lo que transforma los hechos en realidad. Así, un incendio no es tal, aunque sea en su propia casa, hasta que aparezcan en el noticiero los bomberos tratando de rescatarle –a él mismo- de las llamas.-