jueves, 6 de diciembre de 2007

Los exiliados del Siglo XXI

Podría escribir de mi papá las 60 líneas de esta nota. Todas virtudes. Además de adorable, mi viejo está plagado de valores personales, entre los que cabe destacar que lee y se informa mucho. Por cierto, es dueño de su propio emprendimiento. Pero, leedor y todo, no es dueño de una cuenta de e-mail. Alguna vez, cuando este hijo estuvo fuera del país, abrió una cuenta hotmail. Por puro amor.

En síntesis, mi papá forma parte del grupo de cordobeses que no usaron internet en el último mes. Este grupo, según un estudio reciente de Delfos y Punto a Punto, representa el 65% de los entrevistados. Una mayoría, que aún no se subió al tren de la tecnología, aunque parezca increíble.

Se puede decir que otro 35% sí lo hizo, en semejanza con los datos del resto del país, y marcando una diferencia sobre: África (4.7%), o Asia (12.4%). Pero debajo de Europa (41.7%) o Norteamérica (70.2%), donde los usuarios son mayoría. Nuestros usuarios son, porcentualmente menos que los chilenos, el país que parece usar más internet de la región.

El pensador de temas digitales, Marc Prensky distinguiría, dentro de este 35% de cordobeses usuarios de la web, entre nativos digitales (aquellas personas, hoy estudiantes universitarios, que se formaron conviviendo con, o en, los lenguajes digitales como los juegos de pc, o la web) y los inmigrantes digitales. Los inmigrantes son quienes se adaptaron a las nuevas tecnologías pero conservan el “acento”. Mientras que los nativos tienen su propia ortografía, mandan SMS con naturalidad, pueden sostener varias conversaciones de chat simultáneas, y adoran compartir la información, los inmigrantes manifiestan su acento con un conjunto de costumbres que responden a prácticas culturales: imprimir para la corrección de un escrito, o llamar a alguien frente a la pc para que vea una web, en lugar de copiarle el URL, etc.

En una entrevista del ciclo “A fondo”, hecha en 1977 por Joaquín Soler Serrano para la TV Española, Julio Cortazar dice que él es “un exilado, o como se dice ahora, un exiliado” por que no podía volver a la Argentina, debido al gobierno militar. En paralelo, los exiliados digitales, aunque no han emigrado voluntariamente, no pueden ser nativos, y cada vez están más rechazados y excluidos. La clase media y la media baja es consciente de este exilio e intenta que sus hijos sean nativos a cualquier costo. La investigadora mejicana Ana Rosas Mantecón señala que esta capa social, en Latinoamérica, deposita la misma expectativa en la presencia de la computadora hogareña y el consecuente acceso a información ilimitada, que la atribuida en su momento a las enciclopedias Espasa Calpe o Británica. De hecho, se compran con esfuerzos similares, traducibles a sistemas de cuotas, y es probable que la pc ocupe el lugar físico de la casa donde hubiera estado instalada la enciclopedia. Tal vez hasta se le aplique al nuevo artefacto, la característica carpetita crochet.

Volviendo a Cortazar, a los exiliados y a las inclinaciones de mi papá, cabe recordar que pesa sobre Raúl Alfonsín no haber recibido al propio Cortazar, cuando estuvo en Buenos Aires en diciembre de 1983. Dos meses antes que la leucemia tipeara el último capítulo a su vida. Unos dicen que el desencuentro se trató de un malentendido de secretarias, mientras que otros adjudican a los colaboradores de Alfonsín una actitud distante para un escritor comprometido con la izquierda, que venía de apoyar la revolución Sandinista.

Esa incapacidad para sumar a los exiliados, por simple error, o por acción deliberada fue la parte más débil del nuevo tejido del proyecto democrático, y casualmente podría haber sido el espacio para la construcción y regeneración sociopolítica.

Frente a las posibilidades de la red y, particularmente de la web 2.0, donde los usuarios mutan a generadores, aparecen las construcciones colaborativas y la web es una plataforma de interacción y manipulación de contenidos, los nativos e inmigrantes digitales, como en su momento el Dr. Raúl Alfonsín, tenemos el desafío de generar espacios y lazos intergeneracionales donde el flujo de información, la apropiación del nuevo lenguaje (o la nueva lengua) y sus posibilidades, inviten a que los exiliados vuelvan a radicarse, donde nunca estuvieron, en la era digital.-

sábado, 1 de diciembre de 2007

La grieta de la contemporaneidad

(publicado por La Voz del Interior el Jueves 6 de Diciembre de 2007)

Wolf Vostell y el francés Jean Jacques Lebel son considerados los fundadores de la performance. El primero rápidamente se unió al Grupo Fluxus. El segundo, Lebel, escribió en los sesenta que la obra de arte “desborda las bellas artes hacia la vida misma, utiliza técnicas hasta ahora disociadas a causa de habérselas creído incompatibles; hace del “espectador” más bien un receptor activamente comprometido en la captación de polivalencias”.

Este texto confrontaba con Marc Chagall quien en 1964 había terminado las pinturas que decoran uno de los techos de la Ópera de París.

Cerca de medio siglo después, la artista colombiana Doris Salcedo presenta la obra Shibbolethen (en exhibición desde hace algunas semanas, y hasta Abril de 2009) en la Tate Modern de Londres, uno de los espacios más importantes del arte contemporáneo global. Se trata de una grieta realizada artificialmente en el piso de la denominada Sala de las Turbinas, que ostenta 167 metros de largo y, hasta un metro de profundidad. Recorre todo el piso, y su interior está contenido con mallas de alambre, similares a las típicas demarcaciones de las fronteras políticas entre países.

La obra es interesante porque se trata del primer desembarco de un latinoamericano en este espacio, que antes hubieran ocupado “grandes” del arte actual, como Louise Bourgeois, Anish Kapoor, y Bruce Nauman. Salcedo, en rigor, escultora, hizo un trabajo monumental a la vez que meticuloso y en claro diálogo con la arquitectura del espacio. Este diálogo con el edificio, es “otro mundo de debajo” ideado con el valor agregado de dejar huella. Una cicatriz para siempre en la sala, algo que admite sonrientemente el director de La Tate.

Lo colosal de la obra, y el hecho de que la artista le diera un valor ilustrativo sobre la situación de los inmigrantes en Europa ha despertado un interés aluvional de la prensa internacional. La rajadura divide el mundo en dos, unos pertenecientes y otros excluidos y, siempre según la artista, también revela como el arte impuso criterios estéticos que incluyeron y excluyeron obras, personas, y pensamientos.

Además de propulsar las ventas de la artista en otras galerías, miles de personas rastrean información de la instalación / intervención en diversos sitios, a tal punto que es fácil dar con informes en video de la BBC, en español, donde se discute el asunto, y aparece la obra y la artista entrevistada.

Salcedo es el típico caso del creador que no sólo aborda un tema de profunda actualidad social, sino que lo hace demostrando la incomodidad que siente el arte contemporáneo en las nuevas condiciones de exposición, e institucionales, a las que cuestiona en su propia práctica. La socióloga Natalie Heinich sostiene que el arte contemporáneo se caracteriza por transgredir, a través de una ruptura radical del sistema (sí, en este caso tambien es un buen chiste) y la búsqueda de un impacto político y social.

Ahora bien, se puede entender que la escultora colombiana utilizó la oportunidad de su vida para romperles el piso a los ingleses con un tema que les cuesta digerir. O bien considerar que se subió al tren de la hipermediatización en alegre concomitancia con la Tate, sus galeristas vestidos en Dolce & Gabbana y, en definitiva, el mercado del arte londinense. Quién es Salcedo: ¿Lebel usando técnicas incompatibles con las bellas artes, Chagal decorando la modern, o una versión remixada de ambos?

Córdoba tiene su propia fractura

Increíblemente, el planteo de Salcedo cobra vigencia en Córdoba donde los espacios de exhibición artística de la ciudad, se miran desde las orillas de una grieta local, con una aparente brecha insalvable. Todos los componentes están parados en uno de los lados del continente roto, discriminados, o autoexcluidos. Sólo comparten la satisfacción por el simple ejercicio de la confrontación, que en ocasiones responde a perspectivas filosóficas o estéticas, y en ocasiones a la simple conveniencia personal.

Si el público celebra con su abrumadora presencia la existencia del Palacio Ferreyra, si por muchas galerías sólo circulan quienes tienen tirón de ventas, o si la escena independiente es refractaria a todo lo institucional, son corroboraciones de que siempre se mira desde uno u otro lado de la Shibbolethen cordobesa que, aunque imaginaria, es muy rigurosa.-

lunes, 19 de noviembre de 2007

Porquenotecallas, un exabrupto para visionarios

(Publicado en La Voz del Interior 19.11.07)

La última Cumbre Iberoamericana, que tuvo lugar en Chile se llevó a cabo después de horas, semanas, y meses de trabajo de muchos hombres de la diplomacia. Como suele suceder en estos casos, se trabajó duro en el protocolo y al entrar en la web oficial que montó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Chile, se puede observar toda la rigurosidad del caso.

Pero la reunión de los mandatarios fue mucho más divertida que las anteriores. Analistas de medios internacionales, como Moisés Naim señalan este encuentro como uno de lo pocos conclaves en los que, gracias a la súper mediatizada reacción del Rey de España, los presidentes no se dedicaron -como es costumbre- a aplaudirse acordando que están haciendo historia, ante un bostezo de los medios de comunicación. Aunque la comidilla de estos encuentros, históricamente, se centraba en determinar si Chávez o Lula eran el dueño de la pelota, esta cumbre hizo capote.

Ha sido tanto lo escrito en tan poco tiempo, que ambos participantes de la trifulca han salido ganando. Por un lado, el travieso Chávez parece más bolivariano que nunca, aunque todo huela a una fantochada que funcione como cortina de humo para las incómodas diferencias que tiene el teniente coronel con un movimiento universitario, históricamente ubicado del lado de los buenos y oprimidos.

Por otro lado el Rey Juan Carlos I de Borbón, quien cada vez tiene menos ganas que le anden gritando tan cerca, ha cosechado numerosos apoyos inclusive un editorial dominical diestramente –conste el doble sentido- escrito por Vargas Llosa, en el diario español de mayor tirada.

Pero en ese editorial, Vargas Llosa también castiga a Daniel Ortega, deteniéndose en que posee una “panza capitalista”. Aquí es donde se abre un filón interesante, porque de todo este cacheteo político-revolucionario sólo quedarán productos. Productos, en el sentido más capitalista de la palabra: ringtones para teléfonos celulares, canciones oportunistas para AM, y lo mejor de todo, una puja por el dominio en internet http://www.porquenotecallas.com/ .

Ninguna webada

El 14 de noviembre un español registró este sitio e inmediatamente lo puso a la venta, en la archifamosa web de remates ebay.com. A la puja se puede entrar desde el propio sitio. La base, módicamente, despegó de 29 euros, y 4 días después ya tenía ofertas en firme por 10.000 euros.

No es el primer cibernauta que acrecentará su cuenta con este tipo de ideas tan capitalistas. Gary Kremen registró en 1994 www.sex.com (la palabra más solicitada en búsquedas web) y se sentó a esperar. Esa espera se vendió en 12 millones de euros.

Sorprendentemente el rey de los dominios web, o uno de los reyes, es un paraguayo que se llama Christian Chena y tiene 29 años. Publica Reuters que este emprendedor sorprendió al mundo de los negocios virtuales trabajando desde Paraguay, un país atrasado en materia de digitalización, construyendo un imperio con un capital inicial de 10 dólares. La estrategia consistió en registrar ideas sencillas como viajes.com, peliculas.com y fotos.com.

Los inspirados de la red han registrado sus ocurrencias a tal extremo que, se ha abierto un nuevo nicho de negocios regenteado por PickyDomains, una empresa que se dedica a pensar nombres para proyectos que tienen sus URLs tomadas por los especuladores del ciberespacio.

Sentimientos vehementes

En tiempos de postproducción digital, de recursos caseros para potenciar la ocurrencia, y de libre albedrío de la imaginación online, el porquenotecallaismo ha sido el fenómeno de la red, el video más solicitado de los portales, se ha transformado en canciones de todo tipo, en pujas, y por sobre todas las cosas, en reinterpretaciones manipuladas digitalmente que inundan la red dejando en ridículo, o mejor dicho en evidencia, que decir lo que uno siente, en cualquier orilla del atlántico puede ser un hit inolvidable, si se hace con vehemencia. En ambas orillas.-

viernes, 16 de noviembre de 2007

Desafíos contemporáneos para la formación en gestión cultural, y sus particularidades en la periferia

(Participación en la Jornada de Formadores en Gestión Cultural UNESCO / Villa Ocampo)

Introducción y presentación

Soy el director de la Diplomatura en Producción y Gestión Cultural de la Universidad Blas Pascal. Actualmente estamos terminando la 8va edición presencial, y para Abril habremos contemplado la 9na, en este caso, en modalidad a distancia, desglosadas serán 3 en modalidad a Distancia y 6 en presencial.

Puedo completar mi presentación señalando que tengo 31 años, y que mi formación guarda una fuerte relación con la práctica, con el ejercicio de la actividad: me he desempeñado en varias instituciones culturales, y actualmente soy Subdirector del Centro Cultural España. Córdoba. Este “saber y saber hacer” que, dicho sea de paso, es el lema de la Universidad Blas Pascal, hemos intentado transferirlo al curso. Este, aunque diplomatura, ha perforado la instancia meramente pedagógica para constituirse en un polo de convergencia para los pensadores y hacedores del tema cultural en Córdoba.

Fruto de la generación de este espacio hemos podido, desarrollar un área de investigación, con varios trabajos en nuestro haber. Cabe destacar la investigación llevada a cabo por Lic. Paula Beaulieu, quien ha publicado su estudio sobre Consumo de Arte Teatral Independiente en al Ciudad; y la investigación Impacto de la Cultura en la Economía de la Ciudad de Córdoba y sus cadenas de valor”, proyecto ganador de una beca otorgada por Universia Banco Río, entre otros.

En otro orden de cosas montamos actividades de extensión, como foros sobre derechos de autor, o curaduría. Más recientemente analizamos la legislación vinculada con la ley de mecenazgo aprobada en CA de Buenos Aires, intentando evaluar sus posibilidades de contextualización en Córdoba.

Por último, y referido al apartado divulgación, publicamos textos en diversos medios, masivos y especializados y, más recientemente hemos editado libros que contienen las investigaciones antes mencionadas, además de uno de mi autoría, llamado Cultura de la Gestión y, hace sólo dos semanas, una compilación hecha por Lic. Daniela Bobbio “Inconsciente Colectivo, Producir y gestionar cultura desde la periferia”. En este caso se trata de dieciocho textos vinculados con diferentes temáticas (economía de la cultura, políticas culturales, legislación, derechos de autor, etc.) o particularidades de la gestión asociada a disciplinas artísticas como artes escénicas, sonoras, textuales, etc.

1.1 Un privilegiado

Vale completar mi presentación, agregando que por mi edad me considero un privilegio. Por dos motivos.

Por un lado, así como se considera nativos digitales, según Marc Prensky, a que quienes hoy están en edad escolar, yo he sido, y soy un nativo en la era de profesionalización de la gestión cultural. Para quienes debutamos en la "treintiañez", las organizaciones culturales siempre han tenido un grado aceptable de profesionalización. Por ejemplo, García Canclini publicaba su primer libro cuando tenía un año. Publicaba ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de lo popular? cuando recién estábamos en el colegio primario, y su célebre culturas híbridas estaba en la calle tres años antes de que yo alcanzara a completar mis estudios secundario, cuando mi única preocupación era conseguir novia.

Jack Lang, para redondear el ejemplo, era nombrado ministro de Cultura de Francia antes de que yo ingresara a la escuela primaria.

Desde la perspectiva de esta generación, siempre existieron referentes en el tema, así como bibliografía. Y, aunque provenía de autores –fundamentalmente- franceses y, luego, catalanes, cuando tuve oportunidad de ser becario de gestión cultural en España, el entramado conceptual y profesional se veía como una posibilidad que crecía, pero que claramente me antecedía.

Por otro lado, hay un segundo rasgo identitario que nos vincula con la era de la postproducción, ya definida por Nicolás Bourriaud, en su libro homónimo. Las nuevas reflexiones, los nuevos procesos artísticos están más cerca de la práctica de un DJ, que de actividad del pintor (hoy cabe la aclaración) de pincel y óleo. A mi generación nos toca y tocará un modelo de docencia que tiene algo de djay. Combinamos, proponemos, ponemos en tensión e intervenimos pensamientos, ideas y propuestas preexistentes. De otros autores.

De hecho, uno de los grandes retos es propiciar una “re-versión” contextualizada a la realidad particular de Córdoba, de estas ideas.

2 Los problemas y el contexto de la formación en gestión cultural.

Hace unos días leía la ponencia de Dr. Rubens Bayardo para el seminario regional que se hiciera aquí mismo, en Abril. En este texto, Bayardo destacaba, “unas expectativas salvíferas y utópicas de las industrias Culturales y creativas que deben mesurarse”, así como proponía “detener su pretensión generalizadora”. En el mismo texto, Bayardo señalaba que Latinoamérica esta mal ubicada a la hora de comercializar, y sobre todo, de capitalizar alguna suerte de beneficios en el concierto de naciones que intercambian e interactúan con bienes culturales. Alfons Martinell en su -ya casi célebre- texto “Nuevas competencias en la formación de gestores culturales ante el reto de la profesionalización” describe un escenario de planteamientos comunitarios cercanos al filantropismo acompañado de dinámicas de mercado y producción industrial, muy agresivas y contundentes.

Propongo reflexionar sobre la tarea de formar gestores, en un juego de dialogo, interactuación y confrontación con las imposiciones de un mercado, cada vez más apoltronado en hábitos de consumo reflejos (y condicionados), y en una progresión de irrefrenable internacionalización. Vale decir que además de amenaza, presenta numerosas oportunidades. Lucina Jiménez, aporta, en “Perfiles profesionales, gestión cultural y formación virtual…” que estas tensiones se establecen entre estado y mercado, entre local y global, entre creativos artesanales y nuevas condiciones de reproducción, entre una oferta cultural que parece responder a una “fiesta” del consumo cultural, públicos “golondrinas”, y creadores y gestores que no sabemos si en esa fiesta somos invitados, mozos, o protagonistas.

2.1 Tanto la gestión cultural en general, como, sus propuestas de formación, actualmente se encuentran cruzadas por vectores que surgen de la vida cultural y la creación artística, y tambien deben ser perspectivados desde los ámbitos formativos.

Algunos de ellos podrían ser,

2.1.1 Una sensación de apropiación, o adueñamiento, por parte de los destinatarios que viene de la mano de una percepción capitalista patente en otros ámbitos del saber: A manera de ejemplo, podemos comprar salud, y de enfermos pasamos a consumidores empoderados gracias a la billetera. El médico, muta a una empresa de servicios, y nuestras expectativas y capacidad de adquisición nos permite elegir cómo ser sanos. La formación de profesionales de la salud aun no puede adecuarse a esta realidad. Los hábitos culturales describen, gracias a un abaratamiento de las tecnologías de registro y captura o, como contracara del pago de entradas y aportes de espónsores, tambien, una sensación de control por parte de los usuarios.

Toni Puig, en los noventa, proponía que el público se adueñe de los espacios culturales. Ahora que se está haciendo, habrá que ver como funciona esa copropiedad entre particulares y colectivos, y que tenemos para decir desde los ámbitos académicos.

2.1.2 La demanda de una creciente especialización por parte de quienes egresarán de nuestros programas. Hasta hace poco, había que tener cuidado antes de poner el rótulo de gestor cultural sobre alguien. Como el de curador, ser gestor pesa(ba). Mientras Arturo Navarro Ceardi se preguntaba si ¿es la gestión cultural una profesión? en un texto publicado por el boletín www.gestióncultural.org , grupos de creadores y obras demandan cada vez de competencias más específicas. El arte digital requiere de nuestros egresados un diseño de estrategias particulares y diferentes a las necesidades de salvaguarda del patrimonio tangible. El tango buscará de gestores que hayan aprendido a cuidar las torciones y presiones de un mercado turístico predador y con tendencia a edulcorarlo todo. Por otro lado intervenciones como las que planteara este año Antoní Muntadas, o anteriormente Spencer Tunick, demandan de equipos con componentes cada vez más especializados.

2.1.3 Otro factor que debemos aprender a enseñar está marcado por una creciente interdisciplinariedad, y en algunos casos, un carácter extremo del arte y la cultura. Aquel gestor que analiza los premios Arte y Vida artificial, de Telefónica, automáticamente cae en la tentación de conjeturar consecuencias que no imaginamos. Museos de arte y tecnología enfrentan –por ejemplo- grandes dificultades debido al mantenimiento de obras de arte digital pensadas para computadoras 286, o para videos VHS. Pensando en enseñar a diseñar una convocatoria, habrá que ver como se delinean políticas para disciplinas artísticas, que desde lo denominativo, ya aspectan caducas. ¿Es escultura, o net art? ¿O audiovisual? ¿Pérfomance, artes visuales o artes escénicas?

Así como la música perdió su relación con los soportes, nuestros alumnos, dentro de pocos años, se enfrentarán a una vida profesional que no esté tabulada en dispositivos, leguajes, o disciplinas.

2.1.4 En esa misma línea de pensamiento, se podría concluir que en pocas áreas del saber la tecnología ha impactado tanto como en la cultural. La costumbre del cine, saltó de la pantalla grande a la chica de TV, de allí al video, del video al cable, al DVD y de allí a los programas de intercambio de archivos para PC. Hoy el cine se ofrece para celulares, y esta oferta aun convive con la vieja forma de ver cine. Una película se puede comprar por poco dinero, junto al diario del domingo, o directamente “bajar”, ver y borrar. Inclusive, se filman con celulares. A la vez se reclama cada vez más espectacularidad en lo que sea que se emprenda. Una muestra de artesanías en las Sierras de Córdoba, necesita que toquen Las Pelotas e su inauguración. Nuestros alumnos analizan ¿Cuántos mates habrá que vender para pagar el cachet? O ¿Porqué hay interés desde la comuna en financiar ese show y no stand más dignos o una política para con las artesanías?

2.2 Efectos del comercio cultural en lo periférico

Córdoba, y en mayor media, otros pequeños poblados están preocupados por su posición frente a la nueva envergadura que adquiere el fenómeno cultural, y sus satélites. La ausencia de un mercado cultural propio condena regiones enteras a la dependencia estatal, con una consecuente desaparición de la libertad, y en términos globales a posicionarse exclusivamente como consumidores. Esta condición transforma, por ejemplo, los recursos teóricos de gestión de proyectos en herramientas que deberán permitir intervenir sobre realidades desfavorables.

Formar participantes en redes, capaces de leer, “los procesos culturales y tendencias que se desarrollen en el mundo de la cultura” (Martinell), y sumergirse en mallas relacionales donde confluyan turismo, medioambiente y educación debe conducir a la construcción políticas locales, estructuras reticulares y la apropiación de nuevos medios de comunicación como herramientas fundantes de otros modelos para proyectos culturales.

2.3 La desigualdad de los aportes públicos regionales, nacionales, y provinciales

Se trata de responsabilidades en la formación de gestores culturales del interior vinculadas con, (a) una democratización de la información, y de las posibilidades, atomizadas en los grandes centros urbanos, (b) una invitación a la indagación sobre otras condiciones de apoyo, o presencia, estatal. Y (c) una mirada crítica de un centralismo cultural, que con frecuencia se potencia de la mano de una necesidad de presencia de la comunidad internacional en estas grandes ciudades, a la vista de los embajadores y medios internacionales de comunicación, en materia de cooperación internacional. Las zonas, casualmente, débiles o las menos pobladas o con recursos culturales valiosos, pero menos estridentes. Es un hecho que determinadas filmografías (sin ir más lejos la francesa) han perdido todo el espacio en el interior del país. Como resultado, toda película que no cuente con Jim Carrey en el elenco está destinada al fracaso.

Tal vez ocasionado por falta de herramientas teóricas en la formación de los solicitantes del resto del país, debemos lamentarnos no poder insertar en el mercado suficientes actores para dialogar con gigantes como ARTEBA, el BAFICI, y otros.

2.4 Los mecanismos de consagración centralistas

Otro factor que exacerba estas líneas que hacen a la formación en gestión cultural es la trabada combinación de los aparatos de consagración tradicionales. La prensa que legitima, o la especializada, los premios, las ferias, los museos y las galerías tienen una mirada centrípeta con escaso poder centrífugo. Algo que no se repite en medios e instituciones del interior, debido a una tendencia que acompaña los pedidos de “público de pantalla”(Jiménez) descuidando a los creadores locales y desarticulando los hábitos de consumo residentes que hubiera. Desde los espacios de enseñanza habría que analizar y poder conceptualizar estas dinámicas para poder interactuar y confrontar con ellas.

2.5 La conformación de propuestas académicas con módulos pedagógicos como MKT, economía de la cultura, trabajo en red o legislación va más allá de cubrir una currícula óptima. Su implicancia e importancia en sitios periféricos hacen a la complementariedad y viabilidad económica misma del trabajo en el campo cultural, y en no menor medida, artístico.

3 Su traducción a la propuesta de Córdoba

La propuesta de Córdoba, en conclusión, es generalista y aspira a abrir una serie de puertas para que los participantes se lancen a una investigación bibliográfica posterior en cada tema. Así las cosas, el curso cuenta con 6 módulos que plantean:

1- Una instancia de introducción y conceptos iniciales, marcando el contexto latinoamericano y argentino;

2- Un espacio herramental destinado a la comunicación e imagen de las artes y la cultura, con información para la confección de estudios de público, posicionamiento, gestión de medios, publicidad, o la problemática del registro, documentación y evaluación;

3 - Un tercer Módulo se centra en economía, industrias, mercado y consumos culturales;

4 - Entre tanta información dura, se ha planteado un módulo destinado a la difusión de las estéticas contemporáneas, desde comienzos del siglo pasado intentando bajar una suerte de historia de la gestión cultural, y del arte en paralelo;

5 - Un quinto módulo, de carácter nuevamente técnico es el destinado a la caja de Pandora donde convive administración de la cultura, política, legislación y organismos. Incluye una primera lectura de la problemática de los derechos de autor. En este punto se hace foco en temas como los de las organización supranacionales y, por ejemplo, la importancia de las recomendaciones de UNESCO.

6 - El curso se completa con el dictado del módulo Gestión de actividades artístico culturales, cuando se repasan los modelos de diseño, producción, distribución y comercialización, consumo, o estado público de proyectos para las diversas, y cada vez más interconectadas disciplinas del arte.

3.1 La modalidad a distancia, que surgió después de innumerables clases, conferencias actividades de extensión y cientos de horas de desgravado y literalización, ha generado una serie aportes para textos que, hoy por hoy, son realmente interactivos.

Actualmente un 20 % del material que se incorpora de año a año proviene de tesinas y trabajos prácticos de los alumnos y allegados de años anteriores.

Así como mi hermano me dice que es más fácil ser desinhibido por chat, creo que alumnos, tutores y docentes, se sienten parte de una red y de una comunidad de intercambio de información, desde el primer día de clase, si es que este concepto tan anticuado es aplicable a esta modalidad.

Como los bancos de buenas prácticas, y los programas de software libre que se van mejorando con los aportes de los usuarios, la plataforma de educación a distancia de nuestra Diplomatura, crece mientras más alumnos la utilizan y ponen a prueba.

Por último estos textos en crecimiento permanente vuelve a sus orígenes, esto es la modalidad presencial transformándose en nuevos programas de los módulos, y por sobre todas las cosas, publicaciones y materiales de estudio.-

Córdoba, Octubre de 2007.

sábado, 27 de octubre de 2007

WWW & XXX

El negocio del porno es -y fue- tan vigoroso que calienta a cualquiera con dos dedos (de frente). Cabe recordar que hace décadas, cuando se debatían entre los videos beta-max o los vhs, el porno se volcó al vhs y todo acabó muy rápido. Casi precozmente.

En 2007, los hábitos de consumo web, como recurso facilitador de contenidos para entretenimiento, se disponen a hacer polvo otros mitos: cada vez menos gente paga por porno. Mirar una fantasía sexual es tan fácil como chequear el clima. Y lo mismo se puede hacer por el prójimo: Los videos de sexo amateur terminan en tu cara con tanta facilidad que están corriendo a los profesionales. La propia arquitectura de la industria (tal vez la más grande de internet) está sacudiéndose.

Todos lo medios hablan de ello y, en el último mes, tanto Clarín como, El País de España se han detenido a reseñar el asunto. El periódico español dice “el 12% de las páginas web al-bergan contenidos para adultos, la palabra más buscada en la red es "sexo" y el 35% de las descargas tienen contenido sexual”. Un video de GOOD Magazine para la red es la fuente, y agrega que cada segundo 30.000 personas estarán viendo sexo on-line, que hay 300 sitios nuevos por día y que el 90 % viene de EEUU. Con esto, los norteamericanos se mandaron a guardar 3.000 millones de verdes en 2006.

Con la conexión, hoy nadie cae en la incomodidad de pedirle a la chica del videoclub “colitas calientes 3” y cualquiera, además de visitar una web hot sin que el barrio se entere, puede gozar de los cinco (o lo que aguante) minutos de fama subiendo sus performances. Pero, andar por esos sites trae consecuencias menos bochornosas que las ladillas de nuestros abuelos, pero más difíciles de curar. Dicen los especialistas que la dependencia del porno provisto por la pc puede generar “exceso de masturbación, aislamiento y pérdida progresiva de la capacidad de relacionarse personalmente con otra persona”. En el acto se me ocurren decenas de personas en con esta dolencia, que además de sitios porno, habitan en la net.-

martes, 23 de octubre de 2007

Límites Bestiales

(publicado por la Voz del Interior el 26.10.2007)

La reciente decisión de Costa Rica de convocar al artista Guillermo Vargas, más conocido como Habacuc para que les represente en la bienal Centroamericana de 2008, ha reabierto el debate en torno a los límites del arte. Esto debido a su instalación denominada Exposición N 1, que consistió en “exponer” en una galería de arte la muerte de un perro callejero. El animal, enfermo y recogido de un barrio pobre de Managua (ciudad en la que se situaba la galería que organizó la exposición) agonizó atado a una pared de la galería debajo de la frase “Eres lo que lees” escrita con doguis. La exposición se completaba con el audio invertido del himno sandinista, y la quema de piedras de crack y marihuana en un incensario.

Lo que ha horrorizado -más aun- a toda la prensa, es que esta agonía fue sin alimentar ni asistir al animal. Esta práctica absolutamente extrema del arte nos deja atónitos y perplejos, como observadores de la “muestra”. Sensación que se incrementa particularmente al tratarse de pares latinoamericanos, y no unos yanquis snobs, propios de un cuento de Capote.

Habrá que empezar diciendo que ningún canófilo fue a romperle la cabeza al galerista. Por el contrario se abrió una discusión en varios sentidos. Por un lado, casi toda la bibliografía sitúa los límites de las actividades artístico-culturales en los Derechos Humanos, concepto que no sirve para el caso. Si hablásemos de Derechos de los Animales, o simplemente de legalidad, pensando en una ley como la Sarmiento (que castiga la crueldad contra las bestias), cabe señalar que muchas veces se reivindican prácticas culturales ilegales, como los stencils, los graffitis, los proyectos ocupas, o las descargas ilegales de música vía web.

Por otro lado, el artista afirma que el perro hubiera muerto en uno o dos días, de todas formas y que esta pieza le permitió obligar a todo el mundo (literalmente se han escrito kilómetros de columnas en la prensa global incluyendo, por ejemplo, a Rosa Montero, de El País) a reflexionar sobre la hipocresía imperante. Se debe tener en cuenta que nadie atinó a soltar el perro, a llamar a la policía, o hacer algo concreto. Una verdad que se puede comprobar al observar las fotos de la inauguración donde los típicos asistentes de un vernissage toman un trago y conversan en el marco de la tétrica escenografía antes descripta.

Cabe, también, señalar que este tal Habacuc y la galería se han beneficiado, inclusive económicamente, de esta polémica, mientras que muchos foros reúnen firmas para boicotear sus trabajos futuros, en el mejor de los casos.

Mauricio Candussi, en un foro académico, señalaba desde la perspectiva filosófica que Nietzsche, a diferencia de Kant, considera a la moralidad superada por la opulencia de la estética: “El arte como libertad de la estrechez moral y de la óptica angular, como sarcasmo de ella. La evasión de la naturaleza donde la belleza se empareja con lo terrible”.

El debate, está generando miles de intervenciones en foros virtuales, hasta el límite de reventar la cantidad de comentarios posibles, pero nadie dice despreciar la obra de Habacuc por un juicio estético, porque no le guste, o porque no es culturalmente valiosa.

Sin embargo esta ambivalencia se sitúa en una dicotomía sobre los derechos de una muerte digna para el perro, o la libertad de expresión de quien le adoptó sólo para sacrificarle, aura de por medio.

Pero los medios, los espacios para la cultura, y genéricamente los espectadores, tenemos una tendencia a lo políticamente correcto. Esto es denostar a un Habacuc que hace su negocio poniendo dentro del cubo blanco, lo que la cotidianeidad de las urbes latinoamericanas ofrecen, o mejor dicho exhiben, en los basurales y riveras del río. O en la vereda de una galería.-

Otros Links sobre el tema:

http://opinion3ccv.blogspot.com/2007/10/guillermo-vargas-habacuc-mata-un-perro.html
http://www.nacion.com/ln_ee/2007/octubre/04/aldea1263590.html
http://www.nacion.com/ln_ee/2007/octubre/24/aldea1288876.html
http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html
http://www.marcaacme.com/blogs/analog/index.php/2007/08/22/5_piezas_de_habacuc
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Respeto/elpporopi/20071016elpepiult_2/Tes

viernes, 21 de septiembre de 2007

La "madeleinización" de las elecciones cordobesas

(Publicada por La Voz del Interior sábado 29/09/07)


Hace rato que todos destinamos bastante tiempo a seguir las controversias surgidas después del ajustado resultado de las elecciones en Córdoba. A pesar de la sensación de hartazgo que acompañó a las campañas, y cuando los ciudadanos de a pie ya esperábamos que se empiece a hablar del estado (y del Estado) de la ciudad y la provincia, la vorágine sigue, como una condena injusta. En el fondo, todos seguimos la noticia con la esperanza de que nos digan algo certero: hubo fraude; no hubo fraude. Tenemos gobernador e intendente; no tenemos nada, o si como en Carrera de mente, debemos volver a cero.

Mientras continua el desfile de urnas por la lupa de fiscales y magistrados, la otra gran noticia que vuelve a ocupar espacio en los medios es el caso de la desaparición de Madeleine McCann, de 3 años.

Mercadotecnia Global

Los padres de la pequeña niña inglesa extraviada en Portugal, montaron una mega campaña mediática sin precedentes en la historia, comprometiendo a numerosas personalidades, desde David Beckham y Benedicto XVI, hasta Laura Bush, para reclamar su aparición sana y salva. Son infinitos los medios internacionales que se hacen eco, día a día, de la ausencia del angelical rostro, uno de los más famosos de la breve historia del siglo XXI.

Pero despertar los buitres del amarillismo mediático, tiene un costo. Cuando empezaron a escasear las noticias y se dejó de hablar de un puñado de supuestos sospechosos, o de la ineficacia de la policía portuguesa, la sed de novedades necesitó refrescar su garguero y lo hizo sin miramientos: Aquella familia modélica de padres ingleses médicos, que se habían empeñado en tener hijos a fuerza de varios tratamientos, y que habían conseguido prosperar gracias a cientos de horas de perfeccionamiento y práctica de la medicina, víctimas de la atroz situación de perder su hijita, resultaron ser, también, otra cosa. Eran integrantes de una cena (el mismo 3 de mayo) donde rodaron 14 botellas de vino para ocho. Eran personas con ambiciones políticas, padres que sedaban a sus hijos, titulares de una Fundación que recaudó más de un millón de euros, usuarios de un jet privado, y (siempre según la prensa internacional apostada en la vereda de la casa de los McCann) sospechosos de la muerte accidental de su propia hija. Algunas versiones afirman que Sky Tv tuvo la noticia de la desaparición antes que la policía, y hasta que formalmente considerados sospechosos los padres de Maddie abandonaron Portugal, la cadena CNN tenía cuatro equipos en la ciudad donde se iniciaron los sucesos.

La prensa es un monstruo grande y pisa fuerte. Y se alimenta de noticias inmediatas, pues ninguna cadena tiene 8 años de paciencia (lo necesario para volver a ver a Natascha Kampusch, de 18 años, prisionera de su secuestrador la mitad de su vida).

Córdoba y la hipermediatización de las elecciones

Hoy, algunos políticos y sus apoderados, son más famosos que al término de las elecciones. Y la fama, demanda sostener un ritmo de declaraciones que no siempre se condice con las acciones judiciales. Desde entonces los medios quieren llenar sus páginas, las radios cubrir de minutos sobre el tema sus programas, y los lectores, radioescuchas y televidentes sólo quieren que se encuentre un culpable. Una jueza negligente, un tramposo, o una denuncia falsa para encubrir un crimen. Da lo mismo si encontramos al secuestrador de Maddie en Córdoba. Los usuarios de los medios quieren que sea rápido. Y en blanco o negro, como Bernardo Neustadt le exigía a Doña Rosa. Nada de grises, puesto que se está alimentando al bulldog mediático y, a la vez, sus ladridos deben informar a la opinión pública.

Sin embargo hay una diferencia, alguien se llevó a la pequeña McCann al cielo o a un sitio inexpugnable. Pero a la postcampaña postelectoral llegamos todos juntos, parapetados en los medios, y como ciudadanos rehenes, miembros de Estados (sin lugar a dudas, con mayúsculas) tambien rehenes.

¡Oh! ¡y ahora quien podrá defendernos!

jueves, 13 de septiembre de 2007

Los Derechos Humanos de la Clase Media

(Publicado por La Voz del Interior 15/09/07)


José Saramago, es un viejo que cumplirá 85 años en Noviembre. Todo un bagaje que según él mismo, le confiere máxima libertad. Tiene en un estante, arriba de la computadora, el premio Nobel de literatura, modelo 1998.

Con la edad, puede que le hayan salido pelos en las orejas, pero no en la lengua. Y ha quedado patente a partir diversos dichos recientes, donde cuestiona el respeto y la efectividad que muchos países le prodigan a la Declaración de los Derechos del Hombre, un documento que en Diciembre cumplirá 59 años de polvo sobre sus tapas. “…Y sin derechos humanos -todos ellos, uno por uno- la democracia nunca será más que un sarcasmo, una ofensa a la razón, una tomadura de pelo…” dice el portugués mientras aplica Brasso en su nobel.

Aunque el escritor se refiere a los grandes crímenes que impunemente emprenden los estados señalando, fundamentalmente a EEUU, estos derechos tambien son atropellados día a día, en Córdoba. No sólo se trata de cárceles, asentamientos marginales, y otras situaciones extremas. En la cotidianeidad de los clase media, se presentan muchos casos, donde existen prerrogativas más grandes que los propios derechos.

Discriminación

Nadie consigue desplazarse por muchos sitios de esta ciudad dado que gran cantidad de calles de Nueva Córdoba están taponadas por camiones mezcladores que construyen edificios. Estos circulan en contramano, con todo su peso y volumen, con total alegría a plena luz del día, impidiendo la circulación de trabajadores (o pachangueros, en realidad debería dar igual) y ni hablar de discapacitados. Antes circulaban de noche, para minimizar las molestias, pero es más barato de día. La empresa que construye un edificio para generar utilidades, está en su derecho de hacerse mucho más rica a costa de la posibilidad de llegar al trabajo, y la de circular de las personas con dificultades para trasladarse. Lo leemos a diario, pero casi no importa.

Tampoco es cierto que todos seamos iguales ante la ley. Un problema judicial de cualquier índole demanda de dos años mínimo, para su sentencia. Al tratarse de un asunto que incluya a un político, o algo urticante para el tribunal, este recibirá el tratamiento de celeridad (podría decirse celebridad) que los medios demanden. Los famosos tienen una justicia más veloz.

Las empresas de telefonía celular, las de cable, los bancos, o las de medicina prepaga, por mencionar algunas de las más desconocedoras de esta Declaración, también tienen más derechos que un simple ciudadano. Cada una de ellas dice, en sus contratos que en caso de divergencia se tendrá por cierta la documentación de la empresa y no la de cliente: estas mismas empresas dicen que por la seguridad del consumidor grabaran las conversaciones entre las partes. Los consumidores estamos muy agradecidos, pero ya debería ser hora de que nos las faciliten, por nuestra seguridad.

En un mundo, Walt-martizado (el neologismo es del New York Times, y está presente en el libro Monopolios Artificiales sobre Bienes Intangibles, una perlita editada en Córdoba) el número de teléfono que uno compró, puede pasar a mejor vida por decisión de una empresa o un simple empleado enojado, y no habrá derecho a pataleo. De la misma manera, en el supermercado sólo venderán las marcas de leche que ese día estuvieron de acuerdo a mover sus precios y si Ud., su hijito de cuatro meses, o su abuelita de noventa, ya estaba tomando otra marca, deberán cambiar en familia. Si compró la nueva marca de leche y, al llegar a la caja, el postnet para su tarjeta no funciona, porque las líneas están cargadas (o lo mismo, sin la r) ud. deberá sacar dinero para pagar. De donde sea, es su responsabilidad.

Si Ud. firmó un contrato en que pagaba por un nuevo aparato, o fue a aprovechar una oferta promocionada, estos se le entregarán si hay stock, pero nadie le perdonará a ud. una falta de stock de dinero en su cuenta, si la situación se invirtiera.

Pero, por último, si Usted (con mayúsculas) -pero uno de millones- está frente a una diferencia con una de estas empresas, tenga en cuenta que muchas de ellas tienen un capital más grande que el PBI de decenas de países, obviamente incluyendo a la Argentina, y en esa proporción de fuerzas se medirá quien tiene razón.

Así están las cosas: todos son más fuertes que nosotros los individuos: viajar desde el aeropuerto a casa, en taxi, implicará pagar una tarifa demencial, aceptando una estafa inédita en el país y el mundo, impuesta por las empresas de taxi. Circular por Nueva Córdoba (ya va siendo hora de hablar de Nueva Nueva Córdoba, como en Futurama) dependerá del pedazo de la calle que nos regalen las constructoras. Y cuando llegue a casa, los canales del cable decidirán que veré a través de la empresa que monopoliza mi barrio. Eso no es todo, si mando una carta para quejarme, pagaré lo que me corresponde, pero el correo la remitirá administrando los plazos según su buen criterio. Si llega. Y deberé servicios e impuestos que se me reclamen, si yo no tengo los comprobantes de pago, porque es mi responsabilidad.

Saramago –que es un gran pesimista- dijo, “Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón”, y en otra ocasión señaló “los que estamos aquí somos una parte de la nueva potencia mundial”.

Estrenando potencialidad, me pregunto ¿cuándo empezaremos a ganar?

(La declaración de los derechos del hombre está publicada en www.un.org )

jueves, 30 de agosto de 2007

La técnica pesquera del martillazo

(Texto sobre la compañía de Teatro Cordobesa La Resaca, para su Libro con motivo de sus diez años)

1

“Cuando me alzaron –el último del grupo- a la cubierta y aún me sacudía para arrojar el agua, dije:

- Queequeg, amigo mío, ¿este tipo de aventuras es muy frecuente?

Sin conmoverse demasiado, aunque empapado como yo, Queequeg me dio a entender que esas aventuras eran harto habituales.

- Señor Stubb –dije, volviéndome a ese hombre digno que, con su impermeable abotonado, fumaba tranquilamente la pipa-, señor Stubb, pienso que le he oído decir que de todos los balleneros que ha conocido, nuestro primer oficial, el señor Starbuck era con mucho el más cuidadoso y prudente. Supongo, pues, que precipitarse a toda vela tras una ballena que huye en medio de la bruma y la tempestad es el colmo de la discreción, en un ballenero…

- Así es. Yo he bajado al mar en busca de ballenas, desde una nave que hacía agua, en una tempestad frente al Cabo de Hornos.

- Señor Flask –dije volviéndome hacia Pendolón, que estaba junto a nosotros-, usted tiene experiencia en esto, y yo no. ¿Quiere usted decirme si es ley inalterable de esta pesca que un remero se parta el espinazo para lanzarse de espaldas hacia las fauces de la muerte?

- ¿No puede decirlo sin tanto palabrerío? –respondió Flask-. Sí, esa es la ley. Me gustaría ver a la tripulación de un bote avanzando de frente hacia una ballena… ¡ja, ja! ¡Te aseguro que la ballena no la miraría con buena cara!”

Son más de doscientas palabras que le corresponden a Melville de su obra maestra Moby Dick[1], pero palabras, al fin, de fácil aplicación al trabajo de LA RESACA.

Trabajar con esta compañía teatral supone mucho de lo que ha vivido y descrito, en este y otros pasajes, el protagonista de las líneas iniciales. Se trata, en resumidas cuentas de enfrentar el trabajo como quien va a la caza de la ballena blanca: a todo o nada. No importa que se rompan un par de espinazos propios y ajenos en cada montaje.

Por otra parte, el estado del mar -léase la sala, o donde se haya montado una obra resaquienta-, cuentan poco cuando la obra empieza a moverse. Y cuando esta se estrena, queda el sabor dulzón de la extenuación, que sólo se supera con la apetencia salada de volver a la próxima aventura.

Independientemente de la bravura intrínseca a sus obras, los integrantes de la compañía tienen un modelo de gestión que se apoya en su empeño personal y en su capacidad transformadora: el espacio escénico sufrirá modificaciones impensadas y cada obra supondrá una sorpresa para el espectador. Una sorpresa trabajosamente conseguida desde una idea preliminar, y con la fuerza manual propia. Aquí es cuando el grupo cordobés se pone lo guantes -y no es una metáfora-. Si hay un equipo en Córdoba que use guantes, es este. Y al hablar de guantes, no me refiero a quienes se enfundan con presumida elegancia extemporánea, sus manos para la fiesta. Por consiguiente, tampoco se hace referencia a los guantes de satén que se lucen en estas circunstancias

Por el contrario, hago mención a los guantes de la ferretería. He visto a sus diversos integrantes calzándose el overall (que completa el look) antes de cada estreno, y la metáfora de los marineros y la ballena inunda el aire de la adrenalina que adereza preestreno, contagiando productividad y pertenencia al resto de los mortales, en un radio de varios kilómetros. No conozco a nadie capaz de resistir la curiosidad de husmear toda esa energía en marcha.

A manera de crónica de una ballena cazada a martillazos, cabe el recuerdo del homenaje a Dalí, en el CCE.C. Luego de la convocatoria, aparece La Resaca con proyecto en la mano. Empiezan los ensayos de apropiación del espacio, y con ellos los ruidos y los mazazos. A esta altura hay que decir algo rotundo, ninguna compañía martilló tanto como ellos (y en esto no hago alusión a la tenacidad de su director). Un día ensayan arriba de los árboles. Al día siguiente entran dos autos antiguos y destruidos por la puerta vidriada del Centro Cultural. Más martillazos. Los autos se elevan a varios metros de altura, entre los árboles. El público, subdividido en grupos, verá la escena en tandas diferentes, rotando. Los actores ensayan paralelamente a la constitución de las condiciones de seguridad. Se estrena y la furia escénica se desata. Eso sí, los autos no se desatan de sus amarras. No hay más martillazos, y si los hubiera, han quedado silenciados por los aplausos.

2

Vivimos en un momento histórico interesante pues, en lo que hace a cultura y artes, todo está cambiando vertiginosamente. De la misma manera que en Tiempos Modernos Carlitos Chaplin era abducido por los engranajes gigantes de una maquina infame, la realidad cultural está tragándose, como bocaditos de un estreno de teatro independiente, un puñado de certezas que aun quedaban en pie.

De hecho, muy poca gente va a las salas de cine. Me atrevo a decir que los críticos no están entre ellas (si es que alguna vez estuvieron en algún sitio), y aunque cada vez las salas están más vacías, se ve cada vez más cine y de tipos más heterogéneos. Los cinéfagos intercambian dvds entre sí, casi de manera excluyente y, cambiándonos de disciplina, las muestras de arte se ven on-line, (por lo menos las de escala internacional). Por prueba, lo demostrado por Charles Saatchi con su nuevo proyecto de galería virtual. La literatura se está acomodando a la incandescencia de la pantalla. Y, mientras los libros que quedan en su formato original, deben modificar su interior, los autores huyen de la linealidad, sumando el mundo virtual a lo tradicional, como Douglas Coupland[2], al incorporar correo basura en su reciente creación, Jpods.

El teatro es, tal vez, un campo donde aun se puede presentar alguna resistencia, y donde la experimentación con los nuevos hábitos de consumo cultural está en tensión, cada noche, cada función.

En ese sentido, La Resaca es una compañía que hubiera arruinado a Platón, y no lo digo por el desgaste que hubiera sufrido el filósofo griego al intentar convencerlos de algo, sino porqué en la Parábola de la Cueva, ellos, hubieran mirado siempre hacia la luz (que proyectaba las sombras) de frente.

Este gesto que, dado el entrenamiento escénico podría ser frecuente, es propio de un colectivo que reconoce el momento histórico que les toca vivir, y lo hace parado en Córdoba, Argentina. La Resaca, hace teatro contemporáneo, visual, potente, maquinal, preciso y de exploración de los límites. Es teatro de la cabeza, (quemada o no) y del cuerpo en una sociedad que tiene problemas para admitir su cuerpo personal, y en conjunto, el cuerpo colectivo.

Pero también es un teatro del espacio, y de la percepción de este recurso. Por caso, en Cabeza Quemada, se llevó la voz al oído del espectador, sin necesidad de surcar el campo que separa a los actores del público, con un auricular para cada asistente. Mientras, en la escena, los actores se atenían a la firme construcción imaginaria que suponía las delimitaciones internas de una casa.

Se podría escribir mucho del desafío estético que asumen, y de la mecánica de sus obras y puestas. Pero la parafernalia discursiva que hubiera debido emplear para referirme al cruce de tecnología, textos, danza y maquinaciones intelectuales, ha quedado en los dichos de Melville. De haberlos visto en funcionamiento, regulando y a ocho mil revoluciones por minuto, interesa más hablar de su modelo de su estrategia de producción.

Esta se apoya en el trabajo individual como moneda de cambio colectiva, y eso es toda una innovación. He visto a la compañía levantar escenografías y estructuras instaladas durante días en lo que luego será su territorio de batalla. Es esa capacidad para hacer, para construir y para edificar la magia del teatro, lo que le permite adueñarse de la ilusión escénica. Si alguien dijo “la tierra es de quien la trabaja”, me cabe decir que lo teatral es de quien lo martilla.

Independientemente de una severidad, que al desprevenido le puede resultar altanera y distante, y que al comienzo puede incomodar, lo cierto es que tanto de manera endógena como entre los otros artistas convocados por el grupo, se establece un cortejo de seducción que resulta de enriquecimiento mutuo. Se corrobora lo dicho por Paula Beaulieu al referirse a los directores jóvenes, en el apartado Poéticas de la Creación, de su libro ¿Quién asiste al teatro? “…esta escritura surge de lo que ven, de lo que les pasa. A partir de esto comienzan a diseñar los personajes. La escritura y los ensayos son procesos que se dan simultáneamente [3]. Cabría decir, en este caso, que hay mucho de re-escritura en el trabajo actoral, desde el primer ensayo.

Para concluir debo confesar que me dan miedo. Un miedo distinto al que Groucho presumía despertar, junto a sus hermanos en las ciudades que visitaban “En aquella época, la posición de un actor en la sociedad estaba entre la de un gitano hechador de cartas y un carterista. … Para darte una idea del nivel social de los actores, una plantador sureño de Sheveport, Louisiana, comunicó una vez a uno de mis hermanos que lo mataría si volvía a verle hablando con su hija…[4] Massa y compañía gozan de una fama marxista (son todos conquistadores) pero insisto en que me dan otro tipo miedo: siempre está apurado, y cuando me encontré a otro integrante, una noche, en el gimnasio estuve seguro que: (1) son psicópatas y me matarán; (2) van camino a dominar el mundo; o (3) en el mejor de los casos estoy viviendo en una gran obra de teatro, su obra. ¿Será así?, entonces, que alguien “de sala”, mientras se escucha ese “mieeerdaaaahh” contundente e inconfundible, que desde el barco, en la tormenta previa a cada función, gritarán los arponeros de La Resaca.-



[1] Melville, Herman, Moby Dick, o La Ballena Blanca, traducción de Enrique Pezón, Fondo Nacional de las Artes / Editorial Sudamericana, Colección Obras Maestras, 1970.

[2] Coupland, Douglas, célebre autor norteamericano que escribió la reconocida novela Generación X.

[3] Beaulieu, Paula, ¿Quién asiste al teatro? Investigación sobre consumo cultural de teatro independiente en la Ciudad de Córdoba, Ediciones del Apuntador, 2007.

[4] Marx, Groucho, Groucho y yo. Fábula, Tusquets editores, 2005.

lunes, 13 de agosto de 2007

Eterno resplandor de los monumentos sin recuerdo

(Publicado por Eclectica Magazine 10/07)

En Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, mágica película de Michel Gondry, Jim Carrey hace un papel de pelotudo que se sale de su pelotudez habitual. Pero lo que viene a cuento es la propuesta deslizada por Kaufman (El Ladrón de orquídeas; Quieres ser John Malkovich), el guionista surrealista, que consiste en inventar una técnica capaz de borrar fragmentos de la memoria, con un tratamiento más eficaz que el vodka Smirnoff de Casa Babylon. El protagonista experimenta como sus recuerdos se entremezclan en capas traslúcidas, donde él mismo presencia –dentro de su mente- la degradación y posterior desintegración de sus memorias.

Algo parecido pasa en Córdoba con los monumentos: ancestros y representantes actuales del arte público. Al ver al Jerónimo leyendo el diario frente al Palacio Municipal (Cañada y Caseros) cada mañana, hay cordobeses que, como Carrey, creen estar protagonizando un guión de Kaufman. ¿Acaso nadie tiene presente en que año estamos?

Córdoba tiene una variada oferta de esculturas monumentales, recientes, pero fuera de la lógica moderna. Además, tiene otras tantas, un poco más antiguas y ubicadas (o re-ubicadas) en lugares alarmantemente mal elegidos. Como esa cabeza de Sarmiento que, emulando los frascos/cabezas de Futurama, permanece oculta en la confusión de la ciudad universitaria, lesionando a más de un ebrio y traumatizado psiquiátricamente a muchos sobrios (que se jodan).

Javier Maderuelo publicó una magnífica nota en Babelia del 21 de Julio, donde cuenta como, en 1898 Auguste Rodin presentó un homenaje a Balzac. Este monumento que fuera encargado por Émile Zola para la Société des Gents de Lettres, y víctima de la ira crítica, abrió las intenciones modernas de las estatuas y obras a enclavar en espacios públicos. Pasaron más de cien años, las vanguardias se hicieron cargo en todo el mundo de las piezas a emplazar en espacios urbanos, estableciendo patrones que, desde hace décadas, reflexionan sobre como contexto urbano y obra, dialogan.

A esta altura, la nota lleva cerca de 1900 caracteres, y no hay forma de decidir cual es el monumento más feo de la ciudad, pero estoy rogando que en el dvdclub de la esquina tengan la película Eterno resplandor…, porque de intentar hacer la lista, me queda claro que, aunque sea una terapia peligrosa, quiero que borren a todas de mi mente.-

viernes, 27 de julio de 2007

El Magma de la Cultura se Subleva

(Publicado por la Revista Transatlántico AECI/CCPE N2. 10/07)

En esta década que empieza a terminar, las instituciones culturales se enfrentan al reto de re-pensarse, en el marco de una vorágine de cambios en las prácticas culturales de creadores y públicos. Esta necesidad de adecuación a las dinámicas actuales puede amenazar el espesor de los programas, obligando a los gestores a realizar un movimiento oscilatorio frente a una dicotomía: por un lado propuestas rancias y descontextualizadas del espacio/tiempo actual, y por el otro, ofertas vistosas, como biyutería falsa, que vuelven a las instituciones espacios en busca de una permanente legitimación, en lugar de generar la situación inversa: ostentar un lugar de privilegio, per se, en el imaginario colectivo.

En la novela Nieve, del nobel turco Orhan Pamuk, el poeta y periodista Ka visita un pueblo, cuaderno en mano, para preparar una nota sobre su realidad política y social. Durante su estancia en esa ciudad hay una revolución, propiciada por una compañía de teatro que dispara un puñado de balazos. Al día siguiente el protagonista se entera que en “el diario de mañana” habrá una nota que le ataca. Con plazos muy del siglo XX tiene oportunidad de visitar a los imprenteros del diario y hasta de cenar con el director del matutino, por cierto autor del texto, para intentar disuadirlo de tan desafortunada columna. Hoy, la realidad cultural impone otros tiempos, y reacciones. En el mundo youtubizado (y permítaseme esta licencia terminológica), la actualidad se caracteriza por una velocidad desaforada, absolutamente inversa a la poética de Pamuk. No hay tiempo de dialogar, o comprender, lo que los medios digieren y escupen en cada segundo, e interactuar con ellos demanda un ejercicio de granhermanismo (este término ya preexiste y fue acuñado por el Premio Nacional de Ensayo de España, Daniel Innerarity) que no todas las instituciones, obras de arte o bienes culturales están en condiciones de acompañar. La exigencia mediática de que toda acción artística será recogida sólo si es noticiable, es igual a ecualizar cualquier concierto o performance para que su métrica pase a través de un puerto USB y se comprima como un MP3.

El mecanismo, cuyos engranajes son producción, distribución, exhibición y consumo de bienes culturales ha comenzado a chirriar y, como la maquinaria de la película Tiempos Modernos, se tragaba a Carlitos Chaplin, el sistema sin sistema actual está deglutiendo certezas y excretando nuevos hábitos culturales.

Todo cambió tanto que vivimos, probablemente, el momento de mayor audición de música de la historia de la humanidad. Y si el walkman de Sony nos dio la libertad de escuchar (o, valga la aclaración, oir) música en movimiento, los formatos de compresión de audio digitales separaron la música de sus soportes, y la liberaron transformándola en una enorme sucesión de ceros y unos. Algo de lo mismo pasa en el cine, una práctica sociocultural que cada vez corta menos entradas, aunque se reproduce como no lo hizo la gripe aviar: filmes que por vía lícita o ilícita van del productor al monitor de la pc, sin mediar la instancia de agrandamiento de pantalla a la que estábamos acostumbrados desde niños.

Así, todas las obras de la prolífica agrupación norteamericana de jazz Medeski Martín & Wood (y perdón por usar una referencia actual, y no los consabidos Beatles) caben en una carpeta del IPOD de cualquier niño, e inclusive en la memoria de un teléfono celular. Así, también, hay un festival de cine comprimido para Internet, el NotodoFilmFest , que se “proyecta” en http://www.notodofilmfest.com , que pronto se podrá descargar a los móviles, que cuenta con premios de cuatro ceros, y que actualmente promociona –nada menos- que su quinta edición.

Hay que decirlo, también, esta nota se leerá más en pantalla, desde una web, que desde el papel, y mientras se la escribe, el soulseek se amamantará de lo que las ubres digitales de otros integrantes de la comunidad P2P han cuelgado.

De alguna manera vivimos la fiesta del consumo cultural, así lo indican cuanto estudio e indicador se tome, y eso inyecta galones de adrenalina en el desarrollo de casi todos los segmentos de la cultura, las artes, y los negocios perimetrales. Casi todos los segmentos que se avengan a ciertas reglas de juego.

En Crímenes Bestiales, el libro de Patricia Highsmith, se narran varias sublevaciones de mascotas y otros seres que llegan, inclusive, a matar a sus dueños o locatarios. Los productos y fenómenos culturales están siguiendo el camino bestial. En resumidas cuentas, lo que antes era una alta responsabilidad, pero sin ningún riesgo personal, como dirigir un área de cultura, un museo o un centro cultural se ha vuelto una tarea peligrosa. Cuidado.

El magma de la cultura se subleva contra las instituciones tradicionales y en la encrucijada se está produciendo mucha teoría, mientras los aparatos de gestión, algunos circuitos de legitimación y otros mecanismos de simbología están cambiando violentamente su funcionamiento debido a factores que les son indiferentes, aunque endógenos.

Lo exponible, lo exhibible, el fenómeno digno de ser estudiado, no sólo cobró vida sino que es capaz de volverse sobre sí dispuesto a comerse lo que en su momento fuera el escaparate.

Por citar un ejemplo de cajón, la Internet y el Google (ambos con merecidas mayúsculas) son el resultado de la creatividad y la producción cultural, aunque se hayan tomado el atrevimiento de pretender compendiarla. Ahora, sus respectivas maneras de categorizarlo todo, impactan en los destinatarios de esos contenidos, que a su vez con el uso, retroalimentan esas clasificaciones abstractas barajando una vez más, y terminando de tamizarlo todo. Los “tags”, sin ir más lejos, son las referencias o etiquetas que leen los buscadores web y, aunque permanecen ocultos al cibernauta, pueden contener información que dispare el tacómetro de una página, independientemente de la calidad o veracidad de la información publicada, que sí verá el cibernauta.

Frente a esta panorámica se puede observar que la dimensión de la economía de la cultura, el cruce y transpolación con las tecnologías de la información y comunicación, sumados a una emergencia de la producción independiente que constituye una para-realidad en tensión con lo oficial, delinean el nuevo escenario de la realidad cultural. En ella los espacios oficiales, o bien se apropian de las “formas” de entrar en el juego, o bien se “forman” con éstas. Ludwig Mies Van der Rohe dijo alguna vez que “la forma no es el objetivo de nuestro trabajo sino su resultado”, y es una frase extraña si se la pone sobre publicación de una noticia recogida por numerosos medios españoles e internacionales. El IVAM de Valencia, España, programó un ciclo de anime, que incluye sesiones de proyección con los grandes filmes de la disciplina (todo lo japonés tiene aire a arte marcial, y a “disciplina”). Con ello ha atraído el interés genuino de la prensa con un proyecto que, por cierto, demanda del espacio de conceptualización que puede generar un museo de arte moderno. También se podría decir del mismo ciclo, en la otra vereda, que pareciera –por lo menos en parte- diseñado por el empleado del ciber de mi barrio, que haciendo una inconsciente labor curatorial, regala desde hace diez años a sus amigos de verdad, copias piratas de las obras de Miyasaki o Tezuka.

¿Cuántas instituciones corren, o mejor dicho, cuantos responsables de espacios para las artes y la cultura, corremos detrás de la forma? Ludwig, sentado en una de sus sillas Barcelona mira desde el más allá, los intentos de apoderamiento de lo que, en rigor de verdad debería empoderar.

Todo esto pasa mientras los adolescentes que salieron en skate del ciber enfundados en Vans, escriben sus confusos paradigmas culturales en las paredes, a su vez que los teatros líricos –esos monstruos deglutidotes de presupuesto- re-re-diseñan su programación, las instituciones expositivas invitan a descargar por bluetooth su audiotour a los celulares, y los investigadores de los museos comienzan a preguntarse como se hace para historiografiar en la galería virtual de Saatchi. Saatchi, por su parte ya lanzó su galería virtual en China.

También en Nieve (para terminar con la misma cita del comienzo) Pamuk apuesta toda la felicidad de su protagonista a una fisura, en un contexto ambivalente asechada por dogmatismos duros y dañinos de un lado, y cierta charlatanería demagógica e histriónica del otro.-

Arte y Obscenidad

(Publicado por La Voz del Interior )
La revista dominical del diario El País, de Madrid, el de mayor circulación en España llevaba, como título de tapa para el domingo 15 de julio un nota titulada "Súper Arte", con una bajada donde se afirma que los creadores viven su momento de máximo esplendor. A pesar del prestigio del periódico español, un cordobés medio, al leer esta noticia, puede dudar de que los artistas visuales contemporáneos estén en su mejor etapa histórica. Sin embargo, hay consenso en determinar que existe una euforia a nivel internacional, por la compra -y todo lo relacionado- con el arte contemporáneo.

Europa y Estados Unidos son los máximos exponentes, donde este apetito moderno se traduce en mayor voracidad consumista. En esas latitudes, cada pueblo o ciudad -que se digne de serlo- quiere tener su propio museo o centro de arte actual.

Algo de lo mismo pasa con México y China, por citar dos de muchos ejemplos posibles. En casi todas las naciones de mundo se están intentando cerrar los grandes eslabones en la cadena del mercado del arte. Un sinfín de proyectos, desde centros de exposiciones hasta escuelas está marcando la explosión del arte, una fiebre compartida por coleccionistas, galerías y subastadores.

En Nueva York, hay tantas galerías que algunos barrios las cuentan por centenares; Miami no se queda atrás, y reduciendo el costo de traslado, la ciudad de Buenos Aires tiene una cantidad delirante de espacios para la venta de obras de todo tipo: desde arte cartonero hasta obras millonarias de Antonio Berni, por no caer en el lugar común que representan los méritos comerciales del joven Kuitca.

Uno de los más grandes referentes jóvenes del arte exitoso (además de conceptual) es el británico Damien Hirst, quien apenas ha pasado la cuarentena, pero tiene en su cuenta bancaria varios millones. Varios. Según la Web especializada www.artprice.com, la persona que haya invertido 100 dólares en una obra de este artista, allá por 1997 cuando empezaba a cobrar envión su carrera, hoy tiene casi 400 billetes verde esperanza. Este mismo artista, cuya obra cotiza mejor que cualquier acción de la bolsa de comercio londinense, actualmente expone una obra denominada "Por el amor de Dios": una calavera con incrustaciones de diamantes que ha despertado el interés de numerosos coleccionistas. Su valor es de 315 millones de pesos (74 millones de euros), y si se vende, será la pieza más cara de un artista vivo (acá léase "cuya muerte no ha llegado", y no "pícaro").

Esta efervescencia comercial en torno a las artes visuales contemporáneas, está acompañada de un poderoso motor de marketing que completa un círculo sin amenazas externas. Por el contrario, el Salón de Arte Moderno y Contemporáneo Art Madrid, por señalar otro ejemplo, cerró su temporada 2007 con un incremento del 300 por ciento en relación a su edición 2006.

Los "viejos" facturan.
Otra empresa que acalambró las manos de sus contadores, a la hora de recibir dinero, fue la casa de Subastas Christie´s: en la primer mitad de 2007 ingresó más de 10 mil millones de pesos (2.357 millones de euros) con ventas en todo el mundo y un crecimiento del 32 por ciento respecto de igual período del año pasado.

Por su parte la otra gran casa de subastas, Sotheby´s, superó un récord histórico en mayo de este año, con la venta de un Rothko a 230 millones de pesos (54 millones de euros). Cabe decir que se trata de una obra clave para el estudio del siglo 20. El mismo día, Andy Warhol, desde su tumba pop, conseguía que una obra suya se vendiera a cuatro veces el valor pagado un año antes. Jackson Pollock, aparentemente aún puede mofarse de ser el más caro, con su obra Nº 5, 1948 por la que se pagaron 434 millones de pesos (a esta altura dudo que al lector le preocupe cuantos euros representan).

Lo cierto es que hay tanta información sobre el arte contemporáneo en los blogs de estética como en los de economía, desde los cuales se estudia la forma de conformar fondos de inversión de riesgo, cuyo capital esté compuesto por obras de arte recientes. El comercio de estas creaciones se ha vuelto un bien de consumo, un valor más a mercadear, y a pesar de los indiscutibles beneficios que esto trae al desarrollo del sector, -que vale la pena reivindicar entusiastamente- llueven críticas en torno a las modas y mercantilizaciones de algunos referentes jóvenes.

Es probable que las obras de Warhol como las de Pollock, Picasso o Rothko hoy sean el telón de fondo en los despachos de los magnates y poderosos del mundo. Es posible que la espiritualidad de estos autores salpique un poco de humanidad sobre la vileza de algunas decisiones que allí se toman a diario. También es posible que la obscenidad de los actos cometidos en esas oficinas de megamillonarios globales no consiga empañar el poder límpido de la máxima expresión de la libertad y la creatividad humana.

© La Voz del Interior

sábado, 21 de julio de 2007

La medida de un Gigante

Publicado Parcialmente por La Voz del Interior, el Sábado 21/07/07.
(Escrito en co-autoría con Gabriela Borioli)

Fontanarrosa vino a Córdoba muchas veces. Una en 2002. Eso ya fue una gentileza porque el Centro Cultural España Córdoba vivía momentos difíciles (como todos los argentinos) y sólo podíamos ofrecerle una ajustada muestra co-financiada por el Banco Suquía y una cena en un restorán pequeño. Esto último de canje, así es que debería medirse en el consumo. En la
inauguración, su única exigencia de divo fue “traigan más fibras para seguir dibujándole a los chicos”. Sólo dejó de dibujar Boogies dedicados cuando todos, pero todos, tuvieron uno.
Fontanarrosa era un tipo que no medía las cosas, o por lo menos las medía con una métrica muy diferente a la del resto de los mortales.
Se tomó todo lo que pudo. Suponemos que -porque el recuerdo es borroso- que, inclusive pagó de su bolsillo las botellas de tinto que se salieron del presupuesto.
En esa cena éramos todos donnadies salvo él. Pero, como los grandes hombres, midió lo mismo que nosotros toda la noche. Un lujo que nos conmovió en la cena y hoy, con su pase a la selección de dibujantes/humoristas del cielo, nos afloja los mocos.
Como no se privaba de nada, esa noche, también midió sus posibilidades con la chica más linda de la cena y la tiroteó.
A la mañana la leyenda (resaquienta) del gigante rosarino, que desde hoy juega en las ligas del paraíso, era aún más grande.
Fontanarrosa: si hoy estás dibujando ahí, el paraíso de los gigantes existe.

Gabriela Borioli y Pancho Marchiaro

domingo, 1 de julio de 2007

Malditos Teléfonos Celulares

(Publicado Por Eclectica Magazine)
Los textos que relatan historias reales, lamentablemente, terminan por volverse inverosímiles. Lo dijo el enorme novelista norteamericano Philip Roth.

Había una vez, en Norteamérica, un par de tipos encabezados por Martín Coper que durante los 70 inventaron algo que, desde los ochenta, cambiaría el curso de las comunicaciones y la forma de relacionamos. Asumámoslo: los teléfonos celulares han impactado violentamente en la humanidad.

Con una enorme aceleración desde los noventa, al abandonar el escaparate de los objetos suntuosos, la telefonía móvil se ha filtrado entre todas las capas sociales tanto, que a los niños les costará creer que no existieron siempre. Pareciera no haber personas sin estos aparatos, y hoy cuando el hijo le pide al padre que le compre este tipo de artefacto, le está reclamando casi un derecho que le permitirá hablar, ver videos y escuchar música. El padre, de aceptar, le estará entregando, una manera de que el joven (un debutante arranca a los 10 años) se integre a grupos y tribus urbanas, de manera textual, pues la oralidad pasó de moda en la telefonía. Nuestro pequeño será el usuario número 33.213.375 según informa la Comisión Nacional de Comunicaciones, de una torta que en febrero 2007 tenía un 91 % de líneas prepagas.

Este invento que fusiona los avances de las radios militares con la telefonía de Bell y que funciona bajo el paraguas de pequeños espacios delimitados (células) que van retransmitiendo la comunicación, se basa en la libertad de movimiento y ha sido un pedestal desde el que se lanzó toda una nueva serie de productos que aspiran, como en su momento el walkman de sony, a darle a su propietario la posibilidad de moverse y disfrutar de su vida.

Preso virtual

Pero la Argentina es un país misterioso, que parece inventado por Juan Rulfo, en su momento de mayor realismo mágico. Es una realidad paralela y macondiana donde las compañías que ofrecen los servicios de telefonía celular diseñan estrategias de retención de clientes, que al leerlas parecen textos ficcionales, redactados por Juan Carlos Maraddón en su momento de mayor influencia canábica.

Un cliente de una compañía cualquiera puede comprar un aparato de tres ceros de costo, por teléfono y lo recibirá por correo, sin mayores problemas. De eso se trata, ¿no? Movete por donde quieras y comprá lo que te venga en gana.

Pero este cliente, no podrá jamás y por ningún motivo dejar la empresa. El movimiento y la libertad duraran poco. Este trámite, darse de baja, demanda en algunos casos mandar una carta escrita, firmada y documentada, o certificada, a algún sitio remoto y sentarse a reclamar infinita cantidad de veces la baja. Otras empresas, las más virtuales y paradigmáticamente las menos personales (aunque su nombre indique absolutamente lo contrario) sólo permiten que el abonado abandone el servicio (o en su defecto, su pago) con un trámite que se realizará solo por teléfono, si el operador de turno decide tomárselo y la comunicación misteriosamente no se interrumpe, digamos, unas 9 veces seguidas.

Luego que el individuo afirme infinitas veces que no quiere ser usuario de esa compañía tan personal alguien le llamará, seguramente a las 03 de la mañana o cuando la línea esté ocupada para autorizarlo, o no, a dejar su abono y por cierto su (ahora ex) número. Si Ud. quiere, puede hacer una denuncia en defensa al consumidor, u otros organismos, pero éste es un trámite complejo. Tal vez opte por pagar todo lo que haga falta hasta que se dignen a darle la añorada independencia, pues a diferencia de España donde las empresas prestadoras deben demostrar que han brindado el servicio, aquí el cliente jamás tiene la razón.

Una vez que hubiera conseguido la baja, instancia utópica, puede suceder que la compañía considere que Ud. aun debe dinero (descubrimiento siempre posterior a su trámite) de una diferencia de abonos, o lo que le parezca a la compañía, y a través de una factura que -ni Adrián Paenza comprendería- se le informa de una deuda, por ejemplo, de $ 0.03, (hay copias enmarcadas, como objeto fetiche, de un comprobante por este monto) y dado que esta deuda venció, inclusive antes de la fecha del matasello, Ud. y su baja no han sido tomados en cuenta. No es ficción Roth, ¡lo juramos!

Como usuario, la sensación de desprotección y persecución es tan obvia y frustrante, es una anécdota tan repetida en la vida de los clase-media, que dan ganas de irse a vivir a una cueva, pero… ¿y si no hay señal?-