martes, 13 de marzo de 2007

Mitosis y Suicidio en finales de Marzo

(Publicado por la Revista Escenario)

Si las personas tuvieran la oportunidad de reproducirse como las células, haciendo mitosis, sucederían cosas raras. Unos tendrían, de un día para otro, dos novias muy parecidas (Sí, el consabido sueño de las gemelas); otros, dos esposas (Glup!); y quienes sufran la peor suerte, dos suegras (Glup!pulG).

Sobre esta hipótesis de “mitosis” humana, un día cualquiera, por ejemplo un 27 de marzo, un tipo, se subdivide. Sus nuevas dos mitades-personas heredan sus hábitos de manera polarizada: tienen gustos diferentes. Esa misma noche, recién subdivididas, cada parte toma diferentes caminos. La mitad “A” se enfunda un saquito y parte rumbo al teatro a ver una obra –cualquiera- en la sala mayor de la ciudad. Teatro, magia, y como dice en los textos dealado “una acción que ocurre a centímetros de nuestra piel”. Cuando ingresa a la sala, descubre que hay pocas personas y que, “si la curiosidad mató al gato” a esta sala vienen pocos gatos. Ojo, mitad “A” se refiere a mascotas.

Mitad B, más doméstico, sólo quería estar en calzoncillos, en el sillón, viendo televisión, como Homero Simpson. Cuando la voz del presentador, en la sala, le indicaba a mitad A que “la función daría comienzo en 5 minutos”, mitad B pulsaba el “on” del televisor. Frente al aparato encendido, la mitad semidesnuda pulula por los tres canales que Córdoba, generosamente, le ofrece. En el ocho, Gran Hermano, pues son las 20:30 (hora teatral, por cierto). Esta mitad, se enfrenta a uno de los fenómenos culturales más popular del país. La otra nueva persona consigue desprenderse de todos sus pensamientos mundanos, y la sala -llena de poder actoral- invade su espacio mental para apropiarse de toda su percepción. De ahora en adelante, y por los próximos 90 minutos, lo representado, paradigmáticamente es la única verdad. En su sillón, en casa, la mitad televisiva observa como, un salame dice ser profesor de teatro. ¡Vaya actuación! Luego bailan, y lo hacen decididamente mal. La imagen vuelve al estudio y un panel de infradotados, al borde de un orgasmo, le preguntan insignificancias directamente proporcionales al tamaño de su cerebro, e inversamente proporcional a la cantidad de cama solar -de canje- que tomaron.

No se puede tener nada en contra de Gran Hermano, siempre es útil ver gente inútil, y es fácil escribir sobre lo mala que es la tv argentina, de hecho pareciera que esta columna fue escrita en cualquier momento y sobre cualquier programa. Pero mi historia tiene un final triste, con la mitad que estaba en pijamas o calzones habiendo intentado quitarse la vida después de dejar una extensa carta a favor de la censura previa. De hecho, cuando la mitad evalúa meter la cabeza en el microondas (información suplementaria: el gas pasó de moda) entra Mitad “B”, que ha nutrido la semana alimentando su alma con la emoción de experimentar arte vivo, o de haber vivido el arte, la Mitad –ahora les ponemos mayúsculas porque ya nos encariñamos con los personajes- del sillón cuenta su nefasta experiencia. Como prueba de ello vuelve a encender el tv con tan mala suerte que aparece, en un programa de archivo, Rolo Puentes haciendo algo repugnante con un tema de Babasónicos.

Señor lector: haga o no una mitosis, Ud. y sus mitades tienen varias oportunidades para elegir en este mes. Una es contemplar el ascenso y la caída del dúo compuesto por Osito de Gran Hermano, y su souvenir. (No se ría. lector, hay piezas musicales en su honor).

Otra es dejarse llevar por la celebración: más de 200 localidades en el paraíso, 150 tertulias, 150 cazuelas, 38 palcos y 350 plateas esperan albergar a los espectadores, cuyas cabezas terminarán repletas de teatro, en las inmediaciones de su día mundial, el 27 de Marzo.-

miércoles, 7 de marzo de 2007

Meterle huevo a la historia

(Sobre la feminización del arte)

Se viene el día de la mujer y conjuntamente, la irresistible la tentación de hablar de las chicas en el arte, su lucha, y el merecido espacio que están conquistando en los museos, galerías y academias. Pero entrar en tema tiene la enorme dificultad del ojo masculino mirando y deformando la historia, además de haberla escrito, de manera sesgada.

Pero hagamos el intento apoyados en la polisemia de meterle huevo (léase “hicieron un gran esfuerzo”, o “tenía un cuota de masculinidad exagerada”) expresión que nos permite, paradójicamente, detenernos en que el mundo de la producción artística, recién ahora está cubriendo eficazmente su cuota de género.

De los siglos y siglos de arte con que contamos, tenemos la sensación de notar la primer mujer artista recién en el siglo XVI, e inclusive habrá que esperar hasta el siglo XVIII para que aparezcan algunas más. Teóricamente las chicas estuvieron inmóviles mucho tiempo: modelando para los hombres, haciendo de musas inspiradoras, o detrás de una figura dominantemente masculina hasta que los movimientos de liberación femenina sobre finales de los 60s obligaran a reflexionar sobre la obra de las artistas mujeres.

Aunque el gran público tiene presente un puñado de nombres de mujeres, y los museos con sus colecciones son un reflejo de la poca importancia que se le atribuyó al trabajo de “las” artistas: visite la pintura de Córdoba y encontrará un trabajo de Olimpia Payer después de recorrer varios pasillos, o viaje a España, que en su pinacoteca mayor, la del Museo del Prado tiene 7.623 cuadros, 6.240 dibujos y 2.100 grabados en su colección. De ellos 12 obras pertenecen a artistas mujeres. Encontrará la misma situación en todas las colecciones: compradas, hitoriografiadas, curadas y catalogadas por hombres hasta hace poco.

Sin embargo lo cierto es que mujeres artistas hubo muchas y hay tantísimas, pero dada hegemonía masculina, prácticamente no hay registro de sus actividades. Pero, como si fuera un mensaje impreso en la luneta de un camión (si hablamos de un Trolebús la imagen es más correcta) que “Dios te dé el doble de lo que me deseas” hoy se ha reinvindicado a Frida Kahlo hasta ganar terreno y popularidad sobre su marido (¿Diego cuánto? dice mi primita), Camilla Claudel es tan reconocida como Rodin y el arte de los 90s y 2000 tiene perfume femenino.

Localmente, Córdoba gesta cada vez más generaciones de artistas con un cupo femenino, que en calidad y trayectoria, les pinta la cara a los varones.

Ya casi imagino un futuro con mi hijo haciendo manifestaciones por el cupo masculino, contra las barones del arte (si ya sé, baronesas, pero no queda lindo) y yo escribiendo una nota titulada “La cuota masculina es el seno de la discusión”.-

jueves, 1 de marzo de 2007

La democratización de nuestra imagen

(Publicado por La Voz del Interior 01/03/07)

Antes de empezar a leer esta nota vea mi fotografía, y si le suena narcisista, (o en el mejor de los casos, si es ud. un narcisista) vea su propia fotografía en el carnet de conducir, en la cédula de identidad, o en cualquier identificación de su cartera. Si lee esta nota por Internet, desde www.lavoz.com.ar, véase en la ventanita de messenger.

Esas instantáneas son su imagen, su representación, y por cierto la del autor de esta nota. Las fotografías, y los retratos fotográficos presumen de ser la verdadera cara de las personas, y se apropian de su identidad. Muchos reconoceríamos a José Saramago, y creemos identificarle ya que hemos visto sus fotos. Lo mismo pasa con Norita o con la Mona Jiménez: muchos ya los re-conocemos.

Inclusive la norteamericana Susan Sontag dice que las familias construyen un relato de sí mismas con las fotografías que retratan sus lazos en común, y es exacto. Cualquiera recuerda sus vacaciones, una boda, y hasta las ceremonias importantes con una firmeza estática de fotografía, inclusive por encima de la rememoración de su propia experiencia.

Esto ha sido así desde la propia historia del arte fotográfico, marcado por un angustioso apoderamiento de nuestra imagen, de la mano de los retratos. Antes de las primeras fotografías, llamadas daguerrotipos, tener un retrato familiar exigía la presencia de un pintor en casa, y no era una práctica económica: sólo los poderosos se daban ese lujo que hasta hoy es un símbolo de status.

En rigor de verdad sacarse una foto a mediados del siglo XIX exigía exposiciones muy prolongadas, y no fue realmente barato hasta que se consiguió modernizar los sistemas de producción con nuevos químicos y fotografías de menor tamaño. Así se popularizó la fotografía como medio de representación.

Pero desde entonces todo se aceleró vertiginosamente, las cámaras dejaron de ser propiedad de los profesionales y entraron en los hogares acompañadas de posibilidades de revelado cada vez más sencillas. Apareció la polaroid que se independizaba de los laboratorios, y cada familia tenía al menos una Pentax en su casa. Mientras toda la humanidad se reconocía intercambiando fotografías, y se escribían historias de amor postal amparadas en fotos, la imagen posada dejaba lugar a las instantáneas. Éstas congelaban momentos como prueba de que algo había sucedido. Y no sólo guerras o catástrofes, en la más elemental historia de la fotografía está asentado que el primer número de la revista Playboy contaba con el protagónico de Gladys Monroe Baker, alias Marilyn Monroe, a quien ud. solo conoce por fotografías.

Pero me he dirigido a ud. toda la nota, a ti lector, que es una manera poco ortodoxa de publicar una columna de opinión porque la Exposición World Press Photo 2006 se presentó en Barcelona con una mesa redonda realmente llamativa cuyo título era “La noticia eres tú, la democratización de la fotografía”.

Nuevamente la tecnología mete la cola en la historia de la representación humana, y así como lo hiciera después del descubrimiento de la fotografía, cuando los soldados franceses salían del estudio del fotógrafo Disdéri, uno por uno con su propio rostro en una tarjeta pequeña, hoy con teléfonos celulares que publican imágenes en la web, minutos después de haber tomado las imágenes, las familias tienen sus álbumes virtuales, y la práctica del fotoperiodismo es casi un deber ciudadano.

Sontag dice que las colecciones de fotos familiares ayudan a construir un pasado irreal, pero ahora somos nosotros nuestros propios periodistas y –verídico o retocado- a nuestro presente lo estamos publicando en este preciso momento. Clic.