viernes, 31 de octubre de 2008

Vínculos entre Paul Auster y Córdoba

(Publicado por la Revista Eclectica, en su número de Octubre de 2008)

Paul Auster, publica un libro casi todos los años. Este año nos tiró por la cabeza Un hombre en la oscuridad. Fiel a las heterodoxas costumbres literarias, el lector se encontrará con dos espirales narrativas que convergen en una única historia. Un hombre narra su propia vida mientras imagina una novela cuyo personaje se apresta a volverse contra al autor. El momento de encuentro de los dos relatos sorprende al protagonista acostado y con la opresiva sensación de la muerte sobrevolando su cama.

Esta asfixia austeriana también puede leerse en otra obra maestra del brooklynófilo. La habitación cerrada (relato final de La trilogía de Nueva York) menciona en un pasaje a un expedicionario polar que queda atrapado dentro de su iglú, mientras una tormenta blanca azota la zona. Afortunadamente está atrincherado con alimentos para varios días. Sin embargo, debido a las excepcionales condiciones climáticas este segundo personaje nota como el vapor que expele su cuerpo, así como su respiración, van acumulándose en forma de un hielo que engrosa las paredes. Ese proceso, a lo largo de los días, va reduciendo su espacio vital. Su organismo en funcionamiento, su testarudez vital, le aprisiona momento a momento. El hecho de la vida se apresta a matarle.

A veces, la escena artística de Córdoba crece siguiendo el mismo paradigma suicida. Está viva, respira, exhala aire fresco, y cada nueva bocanada de creatividad termina aprisionándose y malgastándose en una ciudad caracterizada por la desconfianza y la claustrofobia. Un iglú carcelario cuyos ladrillos son un puñado de personas que engordan a costa de reducir el espacio de los creadores. Eso sí, en el interior del iglú, nos quieren hacer creer que -personas o ladrillos- están para protegernos.-

viernes, 24 de octubre de 2008

Los disparos de Robert Capa

(Publicado por La Voz del Interior el 27/10/2008 en su Suplemento Cultural)

Un 22 de octubre de 1913, hace 95 años, nacía por parto natural en Budapest un bebé que se haría globalmente famoso como Robert Capa. Húngaro de nacimiento, de pelo y ojos nocturnamente oscuros, recibió ese mismo día el nombre de Andrei Friedmann.

En 1931, después que Hungría estrenaba gobierno fascista, el joven Friedmann –que se acercó a la fotografía y el socialismo al unísono- decidió emigrar a París. Una vez instalado en la capital mundial del arte, bajo la protección de David Seymour comenzó a trabajar como fotógrafo independiente.

Un par de años después se enamoraría de Gerta Pohorylle, más conocida como Gerda Taro. La Taro, de izquierdas y judía, había huido de la Alemania nazi en 1933. Amantes y socios, ella ofició de laboratorista y ayudante de su novio.

Atrapados en angustias económicas, y supuestamente a sugerencia de la propia Taro, inventan un personaje ficticio llamado Robert Capa, supuestamente norteamericano, para mejorar la venta de sus fotos. Desde entonces la autoría de las imágenes se diluiría en único personaje.


Polvo y Pólvora

(Viene de Los Disparos de Robert Capa)

Al estallar la guerra civil española, en 1936, la pareja viaja al frente del conflicto. Compartiendo la pasión por el fotoperiodismo, ambos (él con 23 y ella con 26) siguen la contienda obteniendo cerca de 3.500 instantáneas que les catapultarían al estrellato con imágenes cuya proximidad olía a pólvora, atrapando el interés de los lectores. Desde entonces, el pseudónimo de Capa se transforma en una marca registrada y sus fotografías le contarían al mundo la heroica epopeya de los republicanos españoles. De ese entonces es la foto “Muerte de un Miliciano”, cuyo título original es “¡Esto es la guerra!. Robert Capa trabajando”.

La relación entre Capa y Taro se enfría, y de hecho es en 1937 cuando Pohorylle se bautiza Gerda Taro buscando individualidad. En Julio de ese año, con otra relación en paralelo, la Taro cae accidentalmente de los estribos del auto en el que volvía de un combate y es aplastada por un tanque. Tenía 27 años. Muere en cuestión de horas y deja una llaga perenne en el alma del joven fotógrafo.

Terminado el periplo español, en 1939, Capa debe dejar París perseguido por su filiación política, dejando parte de sus negativos en su estudio. Viaja a EEUU. En 1940, su amigo Imre Weisz, también perseguido, entrega todo el material a un militar diplomático mexicano llamado Francisco Aguilar González para su custodia.

En los 40s, Capa viaja de EEUU a Europa, y documenta el horror de la segunda guerra mundial. Nuevamente está en el lugar acertado, en el momento justo, cuando desembarca junto a las tropas aliadas en Normandía. Es el día D, 1944. Durante ese episodio el fotógrafo baja del barco junto a los soldados y dispara su arma, la cámara, desde el agua gélida, entre la balacera y los cadáveres. Al igual que en 1939, una parte de las 106 imágenes obtenidas se pierden: el laboratorista inglés que reveló el material arruina 95. Las once imágenes restantes, cercanas, dramáticas, y poéticas, transmiten el miedo en movimiento.

Dicen los teóricos del arte que la belleza es inherente a los objetos y que lo sublime se caracteriza por lo ilimitado, una rara mezcla de desasosiego y conmoción. Lo sublime incluye devastación, paz, vida, muerte y la supuesta presencia de Dios. Todo junto. La obra de Capa es la sublimación en fotografía. Una latente inquietud que se sostendría, inclusive, en muchos de los retratos que haría a las celebridades que se enfrentaron a su objetivo.


De regreso a la Belleza

(Viene de Los disparos de Robert Capa)

Más tranquilo y menos trotamundo, en 1947, funda junto a Cartier-Bresson, David Seymour y George Rodger la agencia Magnum Photos. Esta asociación fue la primera unión de fotógrafos independientes y, después de tantos negativos perdidos, Mágnum se erigió en un gran banco de imágenes para la historia visual.
A este emprendiendo le seguirán años estéticos en la vida del húngaro. Toma fotos emblemáticas de Picasso, Hemingway o Matisse. En esta época demuestra que no sólo era bueno con la cámara. Entre otras conquistas enamora a Ingrid Bergman.
En 1954, con 41 años, y numerosas distinciones honoríficas, el fotógrafo emprendió la cobertura de la primera guerra de Indochina, por encargo de la revista Life. Hay una instantánea de un conjunto de soldados caminando hacia Namdinh, son las 14:55 del 25 de Mayo. Nuestro héroe nunca llegará a verla en papel. Con un ojo en el objetivo, acciona la mina que le pone punto final a su vida. Pero no a su obra.
Desde 1966 la Fundación en Memoria de Bischof, Capa y Seymour se ocupa de reunir y conservar los míticos trabajos, y en 1974 Cornell Capa funda el Centro Internacional de Fotografía.
Post mortem
Después de la muerte de Capa se organizaron infinidad de exposiciones y publicaciones que hicieron de Capa, un capo. Una leyenda que incluyó ediciones como “Robert Capa: The Definitive Collection” de Richard Whelan, o “Blood and Champagne”, la biografía no autorizada, por Alex Kershaw.
Capa le puso imagen a la guerra civil española durante años con Muerte de un Miliciano, pero entró en una zona de polémicas cuando diversos especialistas diagnosticaron la manipulación de la toma. En los últimos años, este asunto llegó a ocupar un espacio central en la prensa especializada e inclusive se coló en todos los diarios españoles. Con el documental "La sombra del iceberg" supuestamente se desmontaba el montaje adúltero.
En 2007, la falsedad de la toma era la opinión más aceptada. En Londres se preparaba una nueva gran retrospectiva del fotógrafo más bebedor y fumador de todas las guerras, (que ha sido inaugurada este mes) a cargo del biógrafo oficial, Richard Welham, y en México DF, una sobrina del general Francisco Aguilar González, entregaba una valija más interesante que la Antonini Wilson. La maleta contenía 127 rollos con 3000 imágenes de un valor inconmensurable. Imágenes inéditas de Federico García Lorca, de Cataluña resistiendo. Y como premio mayor, el negativo original de “Esto es la guerra…”
Este hallazgo corroboró que el miliciano abatido tenía nombre y apellido: Federico Borrell, tejedor de profesión, agitador de corazón y futuro esposo, según lo indicaba el traje de novio que esperaba oportunidad en la casa de su novia, Marina. Borell, de 24 años, fue un feliz voluntario que, fúsil en mano, defendía sus ideales hasta que una bala le mandara a la historia para siempre. Su hermano menor y compañero, Evaristo, contó lo acaecido a los parientes cercanos -recientemente consultados- con lágrimas en los ojos.
El hermano mayor le miraba desde el cielo de los anarquistas jóvenes. Tal vez sentado al lado de la Taro, o fumando “un armado” a medias con Robert, sin saber que su muerte había pasado a ser la sublime imagen de la inmortalidad de los ideales.-

viernes, 10 de octubre de 2008

La escena Alemana se queda en su casa

(Publicado por la Revista Ocio, número de Octubre)

(teatro)

Marcelo Massa junto a su compañía teatral La Resaca, ponen en escena la obra “Destercerizando el hogar – Personas en hoteles de mierda”. Se trata de una arriesgada apuesta escénica basada en un texto del celebrado Pollesch, uno de los grandes autores alemanes vivos cuya trayectoria está caracterizada por el compromiso político.
El trabajo se enhebra en la amplia experiencia que la compañía tiene adaptando alemanes durante sus diez años de tablas. La cita es en la propia sede del Instituto Goethe, antes de la mudanza, en una casona que se apronta a ceder a la presión inmobiliaria.

+ Data: funciones sábados y domingos a las 21:30 / Goethe Institut, Ambrosio Olmos 501 / Entrada $ 15 / Reservas al 0351 4600606 / info@cordoba.goethe.org .-

Peperina Pictórica

(Publicado por la Revista Ocio, número de Octubre)


(Muestra homenaje)


La galería de arte Tirram de Unquillo exhibirá durante todo el mes de octubre una muestra del artista Egidio Cerrito. Italiano de nacimiento y argentino desde 1921 este artista fallecido en 1999 fue un incansable trabajador cuya ilusión fue popularizar la pintura y colgar un cuadro suyo en cada hogar. No estuvo muy lejos de conseguirlo pues realizó miles de obras y hoy es una de las firmas (sino la más) frecuente en cualquier colección familiar. Tal vez por ello su pintura expresiva, serrana, y de flora autóctona, es sinónimo de Córdoba. Fue alumno de Malanca & Co. y como docente llegó a dirigir la Academia Figueroa Alcorta, además del Museo Caraffa.

+ Data: Galería Tirram, San Martín, 1727 Unquillo.

¡Movete chiquita movete!

(Publicado por la Revista Ocio, número de Octubre)
La zona del Abasto es cada vez más fea, salvo algunas excepciones. Random Club, una de ellas. El local vibra los sábados con un ritmo de tolerancia estética-musical que el público agradece. Emos, floggers, friks, treinteañeros, rockers y sub20s hacen la misma cola de los sábados para acceder al nuevo paraíso de la modernidad bailable. Detrás de una estética pseudo ochentosa esta pista ofrece djs y vjs de la ciudad y el país, en una confusa fiesta donde lo que manda es la alegría. El mejor ejemplo de su ecléctica programación ha sido la presencia de Dante Spinetta (ex Ilya KurYaqui) y Simja Dujov (música judeo-balcánica).
Cada noche es un misterio tan bizarro como refinado. Nadie se extrañará si los cuerpos siguen los acordes de un reggaetón - condenado por “grasa” en cualquier disco- y después, esos mismos cuerpos, enfrentan un set retro o una cumbia electrónicamente tuneada. En Random, la alegría y diversión (suena a propaganda de iglesia evangelista, pero es así) mandan en el alma de los asistentes hasta que se enamoren para siempre de quien sólo los acompañará esa noche.-
+ Data: Todos los sábados a las 00:30hs / Av. Tillard 1255 / http://www.randomclub.com.ar

Panosetti en SashaD

Un cuadro puede ser arte. Varios cuadros son una colección. La colección colgada, y sus asistentes disfrutando, son una muestra. Muchas muestras hacen una galería. Galerías, muestras, artistas, ferias y museos, componen la contundente trayectoria de Alejandro Dávila fundador de SASHA D, “el” espacio nuevo en materia de obra pictórica.

La trastienda alberga nombres como Longhini, Miguel Ocampo, Dalmacio Rojas, y Wells -por mencionar algunos- y, encuentra su correlato monográfico en una sala que este año ha exhibido a próceres como Moisset de Espanés en Mayo y Marcia Schvarts en Agosto.

Ahora, durante las primeras semanas de Octubre, la galería del HíperCasa Rodríguez del Busto “le moja la oreja” al mercado local con los trabajos de Omar Panosetti. En esta exhibición de quien fuera Gran Premio de Honor en Dibujo del Salón Nacional de Arte Visuales, se podrán apreciar las imágenes urbanas y socarronas de un artista en ascenso.

+ data : www.sashadavila.com / 0351 4719900 int 601 / alejandrodavila@sashaadavila.com

jueves, 9 de octubre de 2008

Ménage à trois

(Publicada en el Suplemento de Cultura de La Voz del Interior el 08/10/2008)
Sobre las relaciones incestuosas entre Arte, Ciencia y Tecnología

Con la inauguración de la exposición "El arte al borde del arte", hoy por la tarde en el Museo Genaro Pérez, quedará abierto otro pasadizo entre las fortalezas del arte y la de la ciencia. Esta promiscuidad de los campos del saber humano tiene una historia extensa (y por momentos tensa) plagada de polémicas, confusiones, experimentos y hallazgos. En el enorme ámbito iberoamericano, mientras se formaliza la apertura en el Genaro Pérez, simultáneamente se cerrará (el 12 de octubre) la muestra de Arte Ciencia y Tecnología "Máquinas&almas" del museo madrileño Reina Sofía. Sin lugar a dudas, se trata de uno de los grandes tópicos del momento.

Lo particular de la propuesta es la recuperación de diversas estéticas y tecnologías que, apoyándose en la informática, exploran lo objetual y otras particularidades científicas como la oscilación y la organización espontánea.

La relación entre arte y ciencia, e inclusive entre estas dos y la tecnología, constituye un triángulo amoroso que se remonta al renacimiento cuando figuras como Leonardo Da Vinci y tantos otros arquetipos del conocimiento combinaban arquitectura, geometría, mecánica, anatomía o matemática en su labor cotidiana. Sin embargo, la tesis del distanciamiento de las tres amantes, como consecuencia necesaria para el desarrollo de lenguajes propios (acá se podría decir que Kant tuvo parte de la culpa), encuentra su fin cuando el arte decide ampliar sus límites en todas las direcciones, contaminando y contaminándose.

Será entonces, desde mediados del siglo pasado, cuando la confusión vuelva a reinar. En la música aparecen con claridad las primeras hibridaciones que se volverán cada vez más frecuentes en otros campos artísticos con el paso de las décadas. En la actualidad, estas confusiones híbridas adquieren carácter de disciplina en sí misma.

Puede considerarse a Eduardo Kac como el abanderado de este sector tecno-artístico-científico. Este brasileño que originalmente fuera performer y que estuvo en la Argentina hace no mucho, trabaja exclusivamente esta línea, profundizando un género que se denomina "arte transgénico" y cuya obra más célebre es una coneja de color verde llamada Alba. Obviamente es un ser vivo, cuyo pelaje cambia de color en función de las condiciones ambientales debido a una manipulación genética que la volvió obra. Una obra con profundos debates filosóficos.

Se dice que "toda instauración de una nueva tecnología conlleva su propia teología". Sin duda que los fieles de esta religión usan notebooks, y que oran a un altar con deidades que han pasado por Córdoba como Marcelí Antunez (también fundador de La Fura des Baus), Sergí Jordà, Llorenc Barber o el propio José Manuel Berenguer. Sin embargo cabría señalar que muchas veces se entiende como arte y tecnología al arte digital en el sentido tradicional –si esto existe–, tratándose de obras a las que se accede mediante una computadora. Pero no es el mejor ejemplo de las experiencias que se verán, donde la informática tiene un papel herramental pues las obras resultantes cobran independencia del ordenador a la hora de interactuar con el espectador.

La antes mencionada muestra del Museo Reina Sofía (donde las computadoras tampoco están "entre" el espectador y lo expuesto) tiene obras realmente espectaculares, demenciales y futuristas. Este viaje al futuro exhibe, por ejemplo, unos grandes retratos espejo que se conforman automáticamente reflejando con desperdicios la imagen del espectador, esculturas de metales líquidos o un androide cantante. Los artistas son todos figurones de la talla de Antoni Muntadas, Daniel Canogar, Antoni Abad o David Byrne.

Siguiendo la línea referencial, vale destacar, de regreso a la Argentina, la labor del Espacio Fundación Telefónica de Buenos Aires en este tipo de experiencias y, ya en Córdoba, la figura de Paula Gaetano.

Cordobeses.tec Gaetano, nacida en San Juan hace 27 años, y adoptada por Córdoba, se licenció en la Universidad Blas Pascal y en 2006 ganó el Premio Arte y Vida Artificial (actualmente con una dotación de 18.000 euros) entre artistas de todo el mundo. Con el premio debajo del brazo, este año se la pudo encontrar en ferias de China o Rusia. Gaetano, por cierto, es la tercera generación de una compleja familia tecno-arte local cuya genealogía debe considerar a Gonzalo Biffarella y el resto de los artistas de la exposición en el Genaro Pérez, además de Poblete, Castro, Burguener, Sorrentino, o Mealla, y cuyo linaje completo ha sido recopilado por el proyecto Modular.

Paradigmáticamente, entre tanta modernidad, la muestra del Museo Genaro Pérez apelará a la colección que Aquiles Gay sostiene heroicamente en el Museo de Cultura Tecnológica (miembro de la red de popularización de ciencia y tecnología de América latina y el Caribe, Unesco). Un proyecto personal de lucha contra la ignorancia, injustamente ignorado.