domingo, 29 de marzo de 2009

El futuro de la Gestión Cultural lleva “C” de Ciencia

(Publicado por la Sección Cultural de La Voz del Interior, el 24/03/2009)

Buenos Aires se ajusta la corbata para un acontecimiento importante: del 24 al 27 de Marzo tendrá lugar el VI Campus Euroamericano de Cooperación Cultural. Independientemente del nombre ampuloso, este tipo de reuniones son momentos claves para el rumbo de la historia de la gestión cultural. Con la intención de construir un espacio donde se articule teoría y práctica, e iniciativas privadas con la administración pública, estos Campus propiciados por la OEI ofrecen un doble juego: por un lado está la oferta formal de reflexiones o workshops, y en simultáneo suceden reuniones, encuentros de redes e inclusive conversaciones durante las comidas, los apartados, y alguna copa al final de la jornada, donde se acuerdan programas y proyectos uniendo instituciones de uno y otro lado del océano. Esta edición será para la Argentina, y los actores latinoamericanos que estén presentes, una nueva oportunidad donde tomar consciencia que cooperar es un diálogo entre iguales y no una instancia para solicitar financiación. La modalidad de Campus, más frecuente en Europa, hace alusión a encuentros donde los participantes hacen estadías conjuntas con el objeto de potenciar las plataformas en las que trabajan, o bien de vincularse con otras redes.

Meter en tema en la llaga
En un año cuyo tema predominante es la crisis global, con su consecuente ausencia de financiación, inclusive para los organismos nacionales y supranacionales (históricamente considerados “fuertes”, como UNESCO, OEI, etc.), la organización del encuentro consiguió introducir una problemática sobresaliente por su interés y connotaciones. El VI Campus lleva el subtítulo “Gestión Cultural y ciencia, una relación imprescindible”.
En un siglo XXI movilizado por la dinamicidad de la investigación en temas científicos y sus traducciones tecnológicas, pocos ámbitos se han visto tan afectados como el cultural por el esta vertiginosa evolución de los novedosos hábitos de consumo y sus renovadas prácticas. Esta relación se retroalimenta con la apropiación que los creadores de todas las disciplinas hacen de técnicas y saberes. Una obra de arte materializada en un conejo verde fluorescente, como puede ser la obra de Eduardo Kac, es arte de vanguardia al mismo tiempo que una urticante forma de señalar el problema científico/filosófico de la manipulación genética. Tal vez el terreno de la informática, con su incidencia en temas como los derechos de autor, la lectura, y la circulación de obras y símbolos, sea el que más se preste para reconocer las aproximaciones y tensiones entre globalidad, ciencia, tecnología, cultura y arte.
Además de académicamente interesante, el tema tiene otras connotaciones. Los espacios culturales, cada vez más promiscuos con el ámbito científico (basta ver la programación de muchos espacios para corrobóralo: desde la dimensión educativa, hasta la divulgación o el arte contemporáneo) empoderan a ciudadanos y otorgan reconocimientos a los investigadores. Pero al mismo tiempo, dando espacio a la innovación científica, la cultura fricciona con todo tipo de sectarismos, desde los ideológicos hasta los religiosos. Inclusive dentro del mundo del arte, se puede ver gestos de fanatismo contra las ideas que operan en este difícil territorio mestizo. Profilaxis, control natal, nuevos avances médicos, células madres, o alimentos y seres transgénicos, son un eslabón más en la cadena que día a día se ha debido romper, desde Galileo Galilei en adelante, contra el estatismo de las religiones. La difusión de los avances salidos del laboratorio hacen al desarrollo cultural, ya que una población con acceso a más información es una sociedad madura y capaz de enfrentar los grandes debates contemporáneos, apostado por el progreso y haciendo gala de la tolerancia, el diálogo social, y la actitud crítica, infrecuentes en contextos donde el populismo mete la cola y las instituciones lo aceptan.

Los campus, un acontecimiento donde Europa y América se dan la mano
La historia de los Campus Euroamericanos de Cooperación Cultural se remonta al año 2000 en Barcelona, ciudad donde parece haber nacido todo lo relacionado con la gestión cultural. Se han ido sucediendo de forma bienal en uno y otro continente: Cartagena de Indias, Colombia en 2001, Sevilla, España en 2003, Salvador de Bahía, Brasil en 2005, Almada, Portugal en 2007, y ahora Buenos Aires. Los Campus son convocados por la propia Organización de Estados Iberoamericanos (O.E.I.) y la Fundación Interarts. En todas las ediciones están presentes diversas Agencias de Cooperación, como la AECID, y en este caso la Secretaria de Cultura de la Argentina. En cada edición se propone un tema, por ejemplo en la versión de 2007, se abordó “El diálogo Intercultural”. Los Campus, además de ser un encuentro en sí mismo, son el espacio para que redes con el Mercosur Cultural, o Iberfomat, entre otras, hagan sus reuniones en paralelo.

El programa y las actividades
Para la edición porteña, que tendrá lugar en el Centro de Convenciones de la Universidad Católica Argentina, se han pensado en tres días de trabajo, empezando por una apertura oficial con la presencia de José “Pepe” Nun, Secretario de Cultura de la Nación, Antoni Nicolau, Director de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID, Eduard Miralles, Presidente de la Fundación Interarts y Darío Pulfer, Director de OEI en Argentina. La conferencia principal de ese primer día “Relaciones entre cultura ciencia: entre la proximidad y el conflicto”, estará a cargo de Marcelino Cereijido, del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados de México.
El día 25 tiene conferencias como “El Arte después de la Tecnología”, de Maurice Benayoun, (U. París 1, Pantheon-Sorbonne) y netshops de Creación Artística y Ciencia, Patrimonio e Innovación Tecnológica, y Cooperación Científica y Desarrollo. También se presentarán experiencias como “Creación y Tecnología”, o “Cooperación Interuniversitaria en Ciencia y Cultura”.
En el día 26, antes de los balances, relatorías y cierres del 27, se analizará la “Comunicación cultural de la Ciencia”, y luego se ofrecerán talleres de “Industria cultural, Innovación y Desarrollo”, y “Ciencia, Creación y Propiedad Intelectual”, entre otros.

Las figuras
Entre los referentes que asistirán al encuentro se destacan el teórico español Jesús Prieto de Pedro (especialista en derechos culturales), Alfons Martinell (director de la cátedra UNESCO de Políticas Culturales y Cooperación, U. de Girona), el artista argentino Mariano Sardón, el teórico peruano Juan Carlos Mariategui, Alejandría D’Elia, directora de Espacio Fundación Telefónica, Jordi Pardo, especialista catalán en temas de cultura, Jorge Wagensberg, director de Ciencia y Medio Ambiente de la Fundación La Caixa, Fernando Vicario de OEI, el artistas español que varias veces visitó Córdoba, José Manuel Berenguer, Fernando Farina o Luis Alberto Quevedo.

Webs
www.oei.es
http://www.oei.es/campusEuroamericano.htm
http://www.oei.es/cultura_publicaciones.htm#4b
www.interarts.net
www.cultura.gov.ar/archivos/noticias_docs/programa_campus.pdf
www.cultura.gov.ar/archivos/noticias_docs/Curriculum_expositores.pdf

sábado, 14 de marzo de 2009

Todos los rostros de Facebook

(Publicado por la Sección Cultural de La Voz del Interior, el Sábado 14 de marzo de 2009)

El grado de enfermedad o adicción a Facebook, más conocido dentro de su órbita como FB, puede ser medido por la forma de empezar tu día. Por ejemplo ahora: diario, café y prendés la computadora. Si empezás por revisar el correo electrónico: adicto social. Si tu cuenta tiene más de 50 notificaciones remitidas por FB: adicto grave. Si directamente comenzás tu día en FB: dependiente en fase terminal.
Facebook, la red social más grande y con mayor crecimiento del mundo, está haciendo furor a tal punto que dejará una marca perpetua en la forma de relacionarse, con quienes nos relacionamos, e inclusive es probable que termine por definir quienes somos a la hora de relacionarnos. A diferencia de myspace o Hi5, esta nueva plataforma se está extendiendo exponencialmente en todos los idiomas, países y segmentos como una telaraña de relaciones personales. Irónicamente, en esta plataforma, los participantes optan por representarse a sí mismos. Nadie realmente es quien dice ser o, mejor dicho, se exhibe una cuidadosa personalidad pour la galerie.
La multimedialidad informática –acceder a diferentes medios como video, sonido, texto, e imágenes- habitual en los blogs, la wikipedia y la topología de la web, encuentra su climax en facebook, una fatal combinación de youtube, gmail, flirck y el messenger.
La manipulación de la identidad mediante la elección de las fotografías (que indican el remitente de un mensaje, o define un usuario en su perfil) desmantela la idea aristotélica de idéntico para dejar lugar a participantes que se dan a conocer con imágenes elucubradas para autorepresentarse: “Hola soy linda, miren mis piernas”… “hola tengo dos hijitos”. “Miren estuve de viaje en Tailandia, y acá me pueden ver en el Guggenheim”. Es tan ensordecedor el sonido que producen todos esos artificios para acentuar el yo, que algunos buscan reforzar cierta disidencia con imágenes familiares o domésticas. “Miren, acá me estoy comiendo un asado”; “desde este ángulo tengo cara de nabo”; o “hago gala de mi pijama”.

To be or not to bit
Fundado hace cinco años, un 4 de Febrero, Facebook es un proyecto lanzado por Mark Zuckerberg, entonces con 19 años, cuando era alumno de Harvard. En el momento de la concepción se llamo TheFacebook, y estaba pensado para la comunidad de esa universidad. Hoy está valuado en 5 billones de dólares (cifra cuya cantidad de ceros es un misterio) y según su propia sala de prensa, al iniciar marzo de 2009 contaba con 175 millones de usuarios, cada uno de los cuales tiene un promedio de 120 amigos. Se supone que 18 millones de personas actualizan su estado a diario, y 4 millones se hacen fan de algo, o alguien, cada día. Siempre según la empresa, hay 25 millones de grupos. Medios locales indican que en Argentina conviven 3.255.980 de usuarios, con mayoría femenina (1.713.840). La masculinidad ronda el 1.362.940. La mayoría de los feisbunautas nacionales son estudiantes universitarios.
Cada uno afirma haberse suscripto para vincularse con algún pariente que vive en el extranjero, pero hay otra realidad: todos quieren estar. Quien no se haya suscripto, como Michael J. Foz en Volver al futuro, desaparecerá, o lo que parece peor, estará condenado a ser sí mismo sin posibilidad de inventar su otro yo.
Más datos. Según wikipedia hay 5000 millones de fotos de usuarios y se suben a diario más de 7000. La empresa cuenta con 160 tera bytes (cada uno equivalente a mil gigas, un millón de megas) para almacenar información. Según estudios independientes, en esta red se publicitan 100.000 pequeñas empresas y el 66% de las grandes compañías norteamericanas.

Cordobeses en red
Fabhio Di Camozzi. Este joven artista ha realizado varias muestras on line, exclusivas para miembros de la comunidad. Las promociona con eficacia desde su casilla de mail y consigue resultados y comentarios con costo cero. Considera a la plataforma un ámbito óptimo para artistas “que estamos buscando otras posibilidades de circulación, experimentación y exposición de nuestro pensamiento en obras”. En su último trabajo cuenta con un invitado de lujo: Remo Bianchedi.

José Playo. El megabloguer local, que hace furor desde “Peinate que viene gente”, tiene un texto muy irónico sobre la amistad en el mundo de FB. Retoma aquella frase de Roberto Carlos “quiero tener un millón de amigos”. Playo, domador absoluto del humor, hace otro chiste a sus lectores: tiene casi 800 amigos del alma. Y en ascenso. Grande Roberto.

Fernando Arocena. Director periodístico de Punto a Punto, lo considera “un canal muy eficiente para integrar comunidades... Una herramienta típica de la filosofía web 2.0, donde el protagonista es el usuario y los contenidos se producen colectivamente. Por citar una debilidad, mientras se avanza hacia un standart de la industria, con mejores chances de supervivencia, como contraparte, FB se convierte en una vidriera demasiado expuesta, donde las conversaciones se hacen superficiales y menos interesantes que en otras herramientas más reducidas”.

Max Delupi, el conductor radial y televiso, es de los cordobeses más activos de la comunidad. Con más de dos mil amigos, plantea continuamente consignas que se retroalimentan en su programa de radio. Usuario de la ironía como recurso, lo aplica en su perfil “creencia religiosa: ninguna, gracias a Dios”.

Sebastián García Díaz. El joven dirigente de derecha, recientemente designado secretario para la lucha contra la droga, aspira a utilizar este recurso para combatir la venta de estupefacientes, dentro una batería de medidas de marketing político.

Flujos y reflujos de facebook
Más allá de las leyendas populares, como que se trata de un emprendimiento de la CIA (se dice de cada novedad tecnológica) durante el mes de febrero hubo varios movimientos preocupantes, que fueron interpretados como manoseos por los usuarios. Inicialmente hubo una modificación en el acuerdo de ingreso, y la empresa comenzó a informar que quienes suscribían el servicio permitían usar permanentemente, de cualquier modo, la información almacenada en los servidores. De forma inmediata, como si la matrix se hubiera tragado una bomba, los usuarios se agitaron. Un primer grupo, que se conformo en español para debatir el asunto, reunió 6000 miembros en horas. A los pocos días, Zuckerberg anuló la decisión, pero el virus de la desconfianza estaba alojado de forma irremediable. En varios países se investiga el hecho que los datos privados están listados en algún recóndito disco al que se accede seguido, por ejemplo, para vender publicidad segmentada. Este tipo de violación a la información personal ha sido motivo de preocupación de la 30ª Conferencia Internacional de Privacidad. Cuando se dio a conocer el retroceso en la desacertada decisión del dueño de FB -debería decir el triunfo de los usuarios de esta red- los miembros posteaban en su interior “nosotros lo llenamos y podemos vaciarlo cuando queramos”.-

sábado, 7 de marzo de 2009

Cefaléa

(Publicada en la seccion de lectores de la revista Dicccionario N5)

1

Tomás se creía el único contador pobre de la ciudad. Era un pensamiento burgués, resentido y tercermundista. Inclusive neoliberal. Pero cabía cómodamente en todos esos grupos. “No hay contadores zurdos”, aprendió en la Universidad. Y nunca se opuso. Esa incapacidad para la oposición, que ya le pesaba en su actividad de universitario, seguía haciendo metástasis en su vida. Inclusive a la madrugada de ese Martes de Enero. ¡Pero qué mierda hacía él escuchando todos los divagues políticos de esas adolescentes! Mayo del 68 era un tema, sólo un pretexto, para hablar de sexo. Y De Gaulle se escribe G-A-U-L-L-E. Ellas no sabían nada de nada, pero querían opinar ampulosamente.

Ahora, por la ventana entraba el fuego veraniego, a pesar de ser las 4 de la madrugada y la calle continuaba con su ejercicio de escupir autos, aunque con desgano y somnolencia. En lugar de escuchar la radio de oldies programada por su hermana antes de irse a España, se decidió por el cd Leyenda, de Bob Marley. Todo un remedio para noches de derrotas.

De varias horas intentando conquistas, el único resultado concreto era un vacío imponente en cada bolsillo y una buena parva de colillas. Esa montañita, detenidamente escudriñada con la técnica de un cartonero profesional, le ofreció un filtro acompañado de una razonable cantidad de cigarrillo. Esta práctica de gestión de tabaco reciclado, habitual en el final de sus noches de estudiante, hoy socavaba sus expectativas de ser un profesional próspero. De haber dejado de fumar antes de encender ese faso, nada malo hubiera pasado. En cualquier caso, la colilla duró poco, y no debido a su corta estatura.

Una oleada de calor urbano, entró por la ventana, arrancando de su mano el cigarrillo y las pitadas que le quedaban. El viento depositó el filtro y su larga, anaranjada, y puntiaguda brasa en la alfombra, justo debajo de su asiento.

La mejor reacción, en dicha situación, es matar con la indiferencia al accidente, esperando escuchar un chirrido chamuscado y el silencio de la circunstancia vencida. Sin embargo, un certero olor a quemado le obligó a buscar nuevamente el pucho. Pensó que se trataba de una mala noticia acompañada de una buena: a cambio de una pequeña muesca en la alfombra, él recuperaría la colilla más larga de su cenicero.

Contra la erección de humo que siguió a su pérdida, debió decidirse a bajar en busca del foco de incendio. Entonces el barrido de su mirada cubrió dos cosas. Primero, un tipo tomando -lo que horas más tarde descubriría que era una cerveza sin alcohol- sentado en el piso de su balcón, escoltado por una mujer aparentemente desnuda. Segundo, vio el velocímetro del Twingo de su hermana, indicando 60 kms/h.

Justo antes de recuperar el cigarrillo tomándolo con el doloroso método de agarrarlo por la brasa, deseó estar en el cuero de ese afortunado hijo de puta que tomaba algo helado después de una sesión de sexo.

2

Lucio dejaba pasar la noche y los ruidos propios de la propiedad horizontal barata, una mezcla de estridentes conversaciones televisivas con los jadeos de algún polvo y el olor de los bifes sobre la plancha, perdiendo el tiempo de sus vacaciones anuales, en el balcón del depto. Debía digerir el divorcio, y eso tomaba desde las 22 hasta las 5 am, cuando ya aclaraba. Así, todos los días.

Ese trance le ponía de pésimo humor y su novia lo padecía aquella noche. Ella era la mujer en sombras -que no estaba desnuda, sino que llevaba calzas y una malla de lycra- y él era el hombre que bebía en el balcón sin saber que su cabeza esta a punto de abrirse, literalmente, en dos mitades asimétricas. Su pensamiento se centraba, en ese momento, en la envidia que le despertaba el fumador que manejaba aquel zigzagueante auto. Un conductor seguramente más bebido que él, volviendo de vaya-a-ser-qué fiesta lujuriosa.

3

Tomás siente el sonido de su dedo al quemarse y, acto seguido, un martillazo brutal en la nuca.

4

Lucio percibe la sombra de Nora, su atlética novia, acercándose. Luego siente como el metal toma contacto con su cabeza en el momento de mayor aceleración, sonorizado con un estruendo. Inmediatamente se le revientan los labios al dar contra el puto piso. Una superficie barnizada con smog nocturno y sabor a caño de escape del N3.

Primero se concentra en el horroroso dolor que se esparce por todo el cuerpo y piensa en ''El grito'' de Eduard Munch. Cree que será una buena forma de relatarlo, si sobrevive. Automáticamente busca una metáfora más sofisticada y recuerda los Aliens de Giger. Aprueba la ilustración mental y se desvanece más tranquilo.

Aunque pensaba que la muerte, o lo que sea que le esté pasando, vendría después de una inconsciencia onírica, vuelve a estar lúcido. Observa la sangre surgiendo de su cabeza, e inmóvil, recuerda escenas de Kill Bill de Tarantino.

Ella, ahora la asesina, corona su venganza, dejando la pesa de dos kilos -el arma- con la que le originó una fractura craneal, justo frente al reducido campo visual proveniente del único ojo obediente de a bordo.

Pasados unos minutos, notó que ella se acerca. “Vuelve”, pensó. “A rematarme, o porque se ha arrepentido”. Ella es “buena mina'' intentó convencerse, y cerró los ojos (por las dudas) recordando que estos arranques de furia provenían de los esteroides, una hipótesis que, al mencionarla, la enfurecía. Siente que ella le mueve lo que le haya quedado de cabeza y, cuando abre los ojos, se enfrenta a su cara -que siempre fue bellísima- afeada por la hinchazón de las venas frontales y un llanto hiposo como banda de sonido.

Ella lo suelta repentinamente y se va, convulsionándose ruidosamente, sin ayudarlo. Ahora, Lucio está boca arriba, con una pierna doblada debajo suyo, en una posición realmente incomoda. Cree que no puede moverse. Tiene el celular en el bolsillo, sólo debería llamar al 101. O hacer redial y pedirle a quien sea que lo atienda, que venga, y traiga refuerzos.

5

Tomás recobró el conocimiento con el hombro izquierdo abrazado al pedal de embrague, la cabeza debajo del volante, sabor a sangre en la boca y olor a combustible en el cuerpo. En lugar del buen Bob Marley, que también sufrió el impacto, volvió a funcionar la radio. Suena Rick Astley a un volumen considerable.

6

En la posición de redial está el celular de su ex mujer, Celeste. Ella atiende dormida. Lucio consigue explicar la situación en unas 30 palabras. Buena síntesis, piensa, y escucha como ella abandona la comunicación. Se deja vencer por el mareo mientras va a un cómodo lugar mental, sin piernas debajo.

Recuerda como dejó a su esposa. Luego repasa los últimos meses junto a su flamante compañera Nora. Parecía muy divertido ser un intelectual que convive con una profesora de aerobox. En el fondo, ambos son docentes. Él bajó varios talles, dejó de tener tetas (algo feo para un ex rugbier), y cuando un amigo le recordó el personaje que Sydney Pollack hacía en “Maridos y esposas”, de Woody Allen, se sintió feliz.

Pero hoy, no pudo soportar el videocurso de step. Era hora de tomar cerveza y ver softporno en The Flim Zone. No podía soportar esa música cuadrada, las calzas, y la transpiración en una toalla sobre los hombros.

7

Jamás se hubiera imaginado a sí mismo en posición fetal dentro de la pedalera de un auto tan pequeño, y que el asiento delantero y trasero, aquella noche, pudieran unirse en un abrazo apretado y sensual.

Sabía que había chocado contra un poste, sin haber tocado el freno. Era la colisión más idiota de todas las tipologías de accidentes automovilísticos. Y él, preso en el auto. Llorando.

Si sobrevivía, algo improbable para una persona herida con un cigarro en la mano y que esta siendo rociada con combustible sin plomo, pasaría semanas en un hospital. Público, como corresponde a un desempleado sin obra social.

8

Lucio siente sirenas. Se despierta, se ilusiona. Pero no será su turno, sino el del conductor zigzagueante. Deberá continuar boca arriba tres horas más. Su ex, aunque voluntariosa, no tenía la dirección de su nuevo nido de amor. Por decisión de él mismo.

A la siesta de ese día ya descansa en el área de neurología. El paciente de la cama contigua está comprometido, o por lo menos eso deduce del parte que le vomita el médico. Un alud de términos que parecen un extracto de la novela Sábado, de Ian Mac Ewan.

Se promete a sí mismo una cerveza negra, tal vez una Guiness, para cuando salga. Algo que le comentará a su compañero de cuarto esa misma noche, y que nunca llegará a tomar.

9

La húmeda cercanía del motor lo adormitó acunándolo hasta que los bomberos le sacaron de esa placenta y lo introdujeron en la ambulancia. Era un segundo nacimiento porque lo próximo que vio, como los bebés, fue a sus padres. Hacía años que ambos jubilados sólo usaban ropa deportiva y eso también dolía. Su hermana había cancelado el viaje y volvía preocupadísima.

Escuchó su diagnóstico, y luego el de su compañero de traumatismo.

Un dolor potente bramaba en su dedo índice derecho.

Se tomó una cerveza morena, once días después. “Cualquiera que sea negra” le dijo a un mozo, a la salida del cementerio parque. Casi no conocía al muerto, promotor de la morenidad en la cerveza, pero debía exorcizarse. Y después ahorrar.-


martes, 3 de marzo de 2009

Cosquín rock, entre la generación nostálgica y quienes buscan su identidad

(Publicada por La Voz del Interior, Opinión, Miércoles 4/3/9)

Esta columna de opinión incluye dos graves pecados literarios: Es parcial y contiene una cita de una cita.
La parcialidad podría estar dada por la cercanía y los lazos de todo tipo (amistad, familiaridad, etc.) que unen las ideas del texto con la organización del Cosquín Rock. Inclusive, se podría hablar de admiración, sin que un rubor obligado se transforme vergüenza. Pero esta columna es parcial debido a que la memorabilidad de la música es mucho más fuerte que un juicio estético, o de cualquier otra índole. Se ha escrito alguna vez que un hombre es los libros que leyó. En otras generaciones se podría proponer “un hombre es la banda de sonido de la película que es su vida”.
Siguiendo ese concepto, para una generación Deep Purple, como Manu Chao en la siguiente, es una trampa –que, como toda trampa siempre funciona- para que el órgano supremo, el corazón, ascienda a la sien y dictamine qué tan bueno es lo escuchado.
Con el palpitar en la cabeza y consciente que nunca será un intelectual quien, mirado desde la izquierda, hable bien de cualquier emprendimiento exitoso, particularmente si es comercial; o desde el perfil derecho, resultará condenado al infierno quien ose alabar una iniciativa cuyos protagonistas no coronen su cabeza con una raya al costado, o rematen su aspecto con un par de mocasines, más vale optar por la parcialidad.

En cuanto al uso indebido de la cita, hay un texto de Slavoj Žižek, quien dio en el clavo cuando, hablando del triunfo de Obama citó a los Monty Python (fuente de enorme sabiduría). Ellos incluyeron en La vida de Brian, ambientada simultáneamente a los tiempos de Jesús, un “dirigente de una organización de la resistencia revolucionaria judía [quien] sostiene con vehemencia que los romanos sólo llevaron sufrimiento a los judíos. Cuando sus seguidores contestan que también llevaron educación, carreteras, irrigación, etc., éste concluye: "De acuerdo, pero aparte de sanidad, educación, vino, orden público, irrigación, caminos, el sistema de agua y la salud pública, ¿qué hicieron los romanos por nosotros? ¡Sólo nos trajeron sufrimiento!".
En la supuestamente docta, con menos historiografía, solemos decir que “no hay NADA que nos venga bien” y se comprueba cuando alguien critica el Cosquín Rock. Sólo mirar atrás resalta que las bandas locales e independientes tuvieron su buen espacio, que el emplazamiento y los precios han sido acertados, que las condiciones de seguridad y organizacionales en general fueron sobresalientes, y hasta que la gente se portó tan bien que ninguno, de los diez o quince mil asistentes diarios, se subió a los algarrobos que enarbola el predio.
En todo caso, si algo debe estudiarse con detenimiento fue el papel del estado. Se debería entender, para futuras ediciones, que este tipo de proyectos en todo el mundo cuentan con aportes y contribuciones de los diferentes estamentos públicos, constituyendo una parte significativa del presupuesto. En muchas ciudades de Latinoamérica, o en España –donde la fiebre veraniega de festivales es excitante- todas las ciudades o regiones quieren su parte del show business, y pagan por ello. De hecho, se los considera grandes factores de desarrollo regional particularmente en sectores económicos con gran demanda de mano de obra, como el gastronómico, el turístico, el transporte, etcétera, sin contar con el propio festival, que puede demandar de cientos, o más de mil personas, muchos de ellos músicos.
La cuestión de fondo, más allá de tildar de conservadora (a la hora de programar) a una productora que trajo a Bob Dylan en lo que fue una clara demostración de desinterés del mercado local, es el significado de un festival de la magnitud y edad del Cosquín. Particularmente, al estar en el interior del país, y subsistiendo en simultáneo a la caída de otros emprendimientos, por ejemplo, en la pudiente costa.
La cuestión de fondo, retomemos, según el teórico paraguayo Ticio Escobar, quien analiza la re-emergencia de la identidad en el debate crítico contemporáneo, está dada por un peligroso retroceso de figuras como el Estado, la Comunidad o el Territorio (las mayúsculas son de Escobar, y ciertamente suman) reconociendo que, la publicidad, las industrias culturales o del espectáculo “han devenido en poderosos factores de identificación y creación de subjetividades”. -

lunes, 2 de marzo de 2009

Resucitar y desaparecer

(Publicado en la Revista Ecléctica de Marzo de 2009)

El domingo 1 de Marzo el diario El País publicó, como es habitual, la columna dominical de Manuel Vicent. Esta nota en contratapa siempre es un refugio literario que sirve de trampolín para bucear dentro de uno mismo, como si la versión liliputense del lector pudiera hacer un ejercicio de clavadismo en los abismos de su propia alma. El caso del domingo en cuestión se titula Resucitar y es una esperanzadora respuesta a los vaticinios de una crisis global que recorre el norte con más preocupación que en estas geografías. La hipótesis de Vicent (quien pareciera seguir al cordobés Del Barco) parte un supuesto: actualmente somos muertos que surfeamos la realidad gracias a la vida que tuvimos cuando jóvenes. Desde esa presunción, considera probable que la crisis nos retrotraiga a tiempos anteriores cuando, por ejemplo, quien hoy es una responsable periodista de una editorial en riesgo de quiebra, sencillamente vuelva a ser aquella chica de florida pollera que se dejaba seducir en las márgenes del rio que delimita Icho Cruz. (Perdón por la contextualización serrana).

Lo cierto es que este Cosquín Rock, de cartelera menos fastuosa y dimensiones más realistas, ha surtido el mismo efecto en esa generación que debió buscar los borceguíes detrás de la cortina de corbatas, en su placard. Ellos, yo, nosotros, que hace diez años llenamos el Pajas Blancas Center de Manú, despreocupados por la escasa cantidad de taxis que nos devolverían a la civilización, resucitamos –me temo que brevemente- entre las torres invisibles de cannabis, para corear de memoria, y sin haber repasado, las letras que Manu Chao nos enseñó hace tiempo.

Mientras el polvo festivalero enturbiaba ese cielo blanco y negro de un viernes serrano, la delgadísima Luna y su lucero fosforescente fueron testigos de cómo el liliputense fecundó el alma.

La brevedad, que atraviesa la extensión de una columna de Vicent, el suspenso de un calvado, el momento de la concepción, o la sobrevida de un resucitado, también fue cruel con los asistentes. Ya lo canta el artista: Me llaman el desaparecido / que cuando llega ya se ha ido / Volando vengo, volando voy / De prisa de prisa a rumbo perdido / Cuando me buscan nunca estoy / Cuando me encuentran yo no soy .-