miércoles, 28 de julio de 2010

Nueva diplomatura en Gestión Cultural con orientación en Artes

Se lanza nuevamente la Diplomatura en Gestión Cultural con orientación en Artes (edición 2010), modalidad a distancia de la Universidad Católica de Córdoba (Argentina) y F. Ábaco. Comienza en Agosto, está destinada a interesados de todo el mundo, y se realiza enteramente por Internet. Este curso tiene muchos años de andadura, decenas de ediciones y varios cientos de egresados y ha sido el resultado de literalizar y transformar en material pedagógico interactivo muchas de las clases de la versión presencial, junto con un completo corpus teórico, y la intención de sostener la impronta práctica que caracteriza a los proyectos académicos de Fundación Ábaco. Los módulos que componen la cursada son Introducción a la gestión cultural; Economía política; Diseño y gestión de proyectos artístico-culturales; Políticas y derechos culturales; Comunicación de las artes y la cultura; y Estéticas contemporáneas. El cursado tiene una duración de 10 meses.
Creo que hay tantas razones para cursarla, como para no cursarla, entonces he preparado, como coordinador que soy, 10 razones para no cursarla.

1) Es muy teórica. Claro. Activistas culturales y hacedores artísticos piensan “para que invertir tanto esfuerzo en mi formación, si la práctica se adquiere haciendo”. Pero lo cierto es que la perspectiva es herramental, lo que ofrece el curso son experiencias, formas de hacer, de generar y sobre todo tips para poder gestionar recursos, estrategias de comunicación y dinámicas de red para potenciar los proyectos. De hecho, la selección de los docentes y autores se hizo desde siempre, y se sigue retroalimentando, con expertos que provienen del campo concreto de los grupos que actualmente lideran proyectos artísticos y culturales.

2) Entonces… es demasiado práctica. En ese sentido vale decir que los módulos son el resultado de un complejo trabajo donde se valora la investigación académica, y se propician los ámbitos de reflexión y debate conceptual. Este mismo equipo ha ganado la beca de investigación científica para el proyecto Impacto de la cultura en la Economía de la Ciudad de Córdoba (Universia) y ha coordinado publicaciones especializadas como Inconsciente Colectivo. Producir y gestionar cultura desde la periferia; Imágenes Paganas. Relatos sobre buenas prácticas desde los márgenes de la gestión cultural; y Es por amor. Las condiciones de creación, empleo y producción cultural en una ciudad ex – céntrica, además de ser impulsores de numerosas jornadas y seminarios.

3) Exige demasiado tiempo. La modalidad a distancia tiene la particularidad de adaptarse de forma adecuada a personas que actualmente, por su actividad, situación personal, o lugar de residencia no pueden asistir a un cursado presencial, optimizando el tiempo de estudio y el esfuerzo que conlleva un curso superior. Todo para decir, también, que sí demanda de un tiempo de estudio.

4) Es costosa. Este curso, conveniado entre las dos instituciones (Fund. Abaco y UCC) tiene la finalidad social de sumar más actores profesionalizados al campo de la gestión cultural. Por ello, cuenta con diferentes sistemas de financiación y métodos de pago e inclusive, ofrece varios canales de beca que seleccionan perfiles teniendo en cuenta mérito académico, idoneidad o escasos recursos, entre otros aspectos.

5) No entiendo cuál es su utilidad. Las aptitudes y competencias que se desarrollan y potencian, tienen que ver con autogestión para artistas, administración y dirección de instituciones, gestión de conciertos o espectáculos, organización de muestras, marketing cultural y muchas otras herramientas de fácil aplicación en la tarea cotidiana del gestor o creador.

6) No tengo suficiente mérito académico. Pero si lo que prima en el criterio de selección de los candidatos a alumnos es la inclusión, razón por la cual no es imprescindible tener título de grado, ya que existe la posibilidad de demostrar experiencia previa en proyectos culturales como variante a la hora de solicitar la inscripción.

7) Tengo demasiado mérito académico. Muchas veces una sólida formación universitaria no incluye para sus egresados ese know how que los docentes, mediante el sistema pedagógico de casos y ejemplos transmiten. Lo mismo sucede como una actualización en los canales actuales de gestión (subsidios, dinámicas de sponsoreo, nuevas experiencias artísticas, o cuestiones de management). A manera de ejemplo, montar un festival de rock o una murga barrial exigen una serie de recursos que no suelen estar incluidos en todos los cursados tradicionales.

8) No sirve para mi ciudad, o es el clásico curso con bibliografía para gestionar en París, Barcelona o –en el mejor de los casos la CABA, o México DF-. Nooo, el planteo, justamente, es la gestión cultural desde los contornos (sociales, políticos, institucionales o presupuestarios). Muchos de los ejemplos y la perspectiva del cursado tienen un compromiso con las realidades concretas de regiones iberoamericanas donde presupuestos y profesionalización de los actores recién ahora están emergiendo.

9) El docente no es de mi agrado, no sabe nada, o se basa en conceptos anticuados. Por el contrario, este curso apuesta por una voz coral, un cuerpo de enseñanza heterogéneo y diversos, con matices y una pluralidad de miradas. Desde José Palazzo (titular del megafestival de rock más importante del interior del país) hasta el director de un pequeño museo en el interior provincial, pasando por el abogado del regreso de Callejeros, o una productora teatral independiente, la selección de los autores de la orientación en artes garantizan contemporaneidad, compromiso, una mirada crítica y profesionalismo en la práctica y en la docencia.

10) Ya la hice. Bien, en ese caso no tengo mucho para argumentar.-
Más información, un dossier completo del curso, y formularios de inscripciones en www.gestioncultural.com.ar / gcultural@abaco.org.ar

sábado, 17 de julio de 2010

Qué estoy leyendo

(Publicado por laRevista Ocio de Julio de 2010)

Como un clavadista profesional me lanzo a la lectura un par de momentos al día, cuando encuentro oportunidad, y a escondidas. Zonas de buena profundidad para leer: cola en un banco, aeropuerto, bar y la honda noche. Me sumerjo en la lectura con precisión, como si se me fuera la vida en ello, y contengo la respiración todo el libro. Lo hice con León de ojos verdes donde el escritor Manuel Vicent se encuentra con una adolescente infernal llamada Brigitte Bardot. Me dejé seducir por sus personajes frescos y vívidos, oculto en un bar, desde el comienzo y hasta la última página con sólo tres cafés y una mafalda. A la cuenta me la trajo la propia Bardot. Ahora floto sobre las profundidades de La vida instrucciones de Uso, de George Perec. Un clásico contemporáneo y sinuoso, ideal para un buzo sin brújula que exhala un par de palabras –como estas- entre inmersión e inmersión.-

domingo, 4 de julio de 2010

Córdoba y sus campanas ventrílocuas

(publicado por el Suplemento Temas de La Voz del Interior, 4/7/2010)
Ilustración de Eric Zampieri, también para La Voz del Interior.-

Reflexiones sobre otro aniversario de una ciudad bipolar

El próximo 6 de Julio cumplirá años la Ciudad de Córdoba y pareciera seguir festejando sus quinces. No está claro si la dejan salir de noche, pero todos saben que experimenta una noche clandestina. Con más de cuatro siglos de vida, el maniqueismo de las ciudades opuestas que conviven en Córdoba es su seña particular, lo que hemos de celebrar y una tensión que nunca se esclareció: cuál es la buena y cuál es la mala.

Fue el centenario Juan Filloy -juez, fundador de talleres, y reformista del 18- quien mejor la retrató en su libro Caterva. Ya en 1937 el escritor lanzó las siguientes frases “Toda Córdoba era así: doble faz, doble expresión... rémora y progreso... contrastes, sin nexos en el contrapunto. Incongruencias sin unidad en lo opuesto... Abolengo y sans façon. Doctoralismo y usura. Rezos y cocaína. Ciudad atascada de conventos y clandestinos. Ciudad aplastada por el marasmo burocrático, el olor a santidad del vicio y el tufo de las congregaciones”. Mientras los santafesinos, cuya ciudad fue fundada el mismo año, gozan de cierta cordura urbana, nuestro aniversario se sigue celebrando entre el misterio y el desconocimiento de nuestro otro nosotros.


¿Quiénes somos?

El mayor porcentaje de la población define a Córdoba como una ciudad culta en el sentido docto y académico de la palabra; sin embrago tres cuartas partes de la población consideran que el cuarteto es la definición de su cultura. Nuevamente interrogados sobre el valor estético del cuarteto, la mayoría lo negará mientras que ese circuito representa la industria cultural más importante.

La tasa de estudiantes universitarios y cierta aura digital nos hace pensar que la ciudad está siempre on-line, pero el 45% de nosotros no usamos Internet en el último mes, algo bastante off-line. Las operadoras de celulares dicen tener más líneas que habitantes en el país y la ciudad, pero encuestas del año pasado afirman que 2 de cada 10 entrevistados aun no tienen teléfono móvil. Nuestro Intendente se identifica con el gobierno nacional, la Rectora no está distante del mismo proyecto, pero la letra k ha desaparecido del alfabeto cordobés con una credibilidad menor al 10%.

Las tipas que rodean las fauces de la Cañada aún no pueden limpiar el aliento conservador de la ciudad que lanzó la contrarrevolución de 1810. A pesar de tener las cicatrices de la reforma universitaria, nosotros los combativos del Cordobazo, el Viborazo, y demás azos nacidos de la promiscuidad entre universitarios y obreros fabriles, hoy preferimos tímidamente la democracia como mejor modelo (un escuálido 57%) mientras que a una enorme minoría (21%) le da lo mismo un gobierno democrático que otro autoritario.

Aunque enarbolamos un temprano nivel de educación pública en el sistema municipal, provincial y nacional con calidad y laicisismo, subsiste en las entrañas de nuestra sociedad pequeños pero poderosos intersticios religiosos ultraconservadores. Son violentos, de ribetes mesiánicos provocando sobresaltos y malestar estomacal. Eso sí: aunque una mayoría no es devota de un santo en particular, en el santo-ranking, cada vez le va mejor a San Expedito que destronó a San Cayetano. Y, mientras que un estudio señala al Dean Gregorio Funes como el ícono local, y el catolicismo pareciera ser parte sustancial de nuestro patrimonio tangible e intangible, otra encuesta acusa que sólo el 2% de la población cree que la religión nos une. Según ese dato, estamos unidos por la camiseta de la selección de futbol (44%). El himno, por ejemplo, sólo recoge un 11%. De hecho el anuario 2009 de La Voz del Interior, casi nuestro control clínico anual, comienza con una foto de Palermo celebrando el gol que le hiciera(mos) a Perú en la eliminatorias. En cualquier caso, dice ese estudio estudio que a la mayoría de los cordobeses no le interesa lo que piensa la mayoría.

Epílogo

Se podría pensar que el ser cordobés se rompió en un diluvio o en un incendio general. O que la Universidad -casi tan vieja como la ciudad- nos inoculó esta rebeldía y el status quo antagónico, pero no fue así. Lo científicamente consensuado es considerar que a Jerónimo Luis de Cabrera le corrían por las venas tantas partículas de ADN con furia rockera, como aquella información génetica que propiciaba su debilidad por las señoras con rodete que toman café en la Irigoyen.

Veremos un apocalipsis de mil palomas en llamas sobre el espacio aéreo de la plaza San Martín antes de poder decidir, como cordobeses, si preferimos el penetrante aroma de un porro fertilizado con los efluvios del Suquía y encendido contra la medianera del Abasto, o la constelación de frutas abrillantadas que extraídas de los árboles de un convento, titilan en el interior de un pan dulce de La Europea.


El acuerdo de dos referentes culturales

Rodrigo “El Potro” y Juan Filloy vivían en estas dos ciudades superpuestas. La nocturna, sonora y desenfrenada de uno, y la retraída y textual del otro. Pero estaban de acuerdo en su fisonomía, y cuando ambos estaban vivos (Filloy murió a los 106 años, tres semanas después que Rodrigo) en los pooles de la Colón sonaba esta letra perfecta: Soy de la universidad / Córdoba te quiero tanto / Soy cordobés, me gusta el vino y la joda / Y lo tomo sin soda / porque así pega más, pega más, pega más...


Un ejemplo edificado

Nueva córdoba es otro buen ejemplo de quienes viven dentro nuestro: el barrio propuesto por Miguel Crisol para escapar de los desastres propios de las lluvias y del mundanal ruido de finales del SXIX, que fuera asiento de los ciudadanos pudientes y su arquitectura jerarquizadora durante décadas, hoy es todo lo contrario: un mar de ruidos y edificios de dudosa vejez. Es allí donde el legado urbanístico de varias generaciones está siendo transformado por sus herederos en metros cuadrados de ladrillo visto.


El cordobés prototipo

Hizo la primaria en el Mariano Moreno cuando los vecinos del colegio eran el ulular de los bomberos y sus carros rojos; pasó por el Monserrat como Gene Kelly -o sea cantando bajo una lluvia de suspensiones y deseando chicas que no había-; y estudió derecho en la Nacional. Tiene un árbol genealógico de tíos médicos y abogados y un padre afiliado a Luz y Fuerza. A los 14 años aprendió a prender la bomba de estruendo con un pucho.


Fuentes. Qué piensan los cordobeses, Punto a Punto, 2009; La Identidad de los cordobeses, Dr. Delich, La Voz del Interior, 2010; Caterva, Juan Filloy, El Cuenco de Plata, 1937, red 2006.-