lunes, 16 de mayo de 2011

. . . y un día el hombre creó la Internet

(Publicado por la lavoz.com.ar el 16/5/2011)

17 de Mayo Día mundial de las telecomunicaciones y la sociedad de la información, o Día de Internet


El año pasado Beatriz Sarlo visitó Córdoba. En esa ocasión aportó una metáfora maravillosa: Internet es un anillo planetario, como los de Saturno pero circundante a nuestro planeta, e íntegramente compuesto por información. Sarlo también destacó que vivimos en un mundo reorganizado desde las pantallas de la comunicación. Y es una síntesis estupenda para las dos caras del día de Internet: una histórica posibilidad de estar juntos y comunicados como nunca lo estuvimos, y al mismo tiempo una realidad que está imponiendo un nuevo estilo de vida, un modelo laboral, y porqué no, un sistema relacional. Nótese también que la metáfora espacial de Sarlo entra en el juego de astronautas, cibernautas, y otros náuticos como los navegantes web.

¿Pero alguien me puede decir qué es la Internet?

Tal vez en esta ocasión valdría la pena definir Internet, un sustantivo que gana cada vez más sentidos diferentes entre sí, pero que cuenta con una definición concreta. Se la puede considerar un conjunto comunicacional descentralizado en permanente diseminación que se integra mediante interconexiones que utilizan un idioma común. De esta manera, las diferentes redes que le componen funcionan como una única lógica hegemónica y eficaz. Comenzó sus andaduras en USA (donde comienza casi todo) en 1969, bajo el nombre de Arpanet, uniendo la modesta suma de cuatro computadoras, tres en California y una en Utah. Erróneamente se la reconoce por World Wide Web que en rigor es el conjunto de protocolos desarrollados, mucho después (en 1990), y cuya utilidad consiste en permitir consultar archivos de hipertexto (páginas) desde otro punto de la red. Pero, además de vehiculizar la www, Internet es servicios o protocolos como el email (SMTP), la remisión de datos en archivos independientes (FTP y P2P), comunicaciones instantáneas (CHAT), telefonía, videoconferencias, juegos en línea, y un etcétera tan enorme que nadie puede dibujar su contorno. Actualmente es la fuente de información más importante del la historia de la humanidad, cuyo uso, actualización, y volumen de usuarios superó los mil millones de individuos en 2009. Este monstruo ha recorrido un crecimiento por encima de las estimaciones más optimistas, y lo hace de forma orgánica y autónoma. Entre sus usuarios, los asiáticos son mayoría (40%), seguidos por los europeos, dejando en tercer lugar a los norteamericanos. El idioma por excelencia, sin embargo, es el inglés (cerca del 30%) seguido por el chino (casi el 20%), dejando al español (10%) en tercer lugar.


Pero Sarlo se quedó corta. Internet no es un anillo que rodea el planeta, es un nuevo Universo. De hecho, si una persona visita el sitio www.opte.org podrá ver una radiografía de la red de redes y su parecido con el espacio, con las galaxias, resultará tan asombroso como la animación que se presenta en la misma web donde el cibernauta tendrá la sensación de asistir al big bang o a un viaje intergaláctico multicolor. Tal vez por eso, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó el 17 de Mayo como un día para hacer circular la idea de que el siglo XXI es el tiempo de la Sociedad de la Información. Alguna vez Héctor Keismajer me preguntó por su significado, y esta sería una respuesta: Es una gran conversación que cada vez se basa menos en bienes tangibles y más en la producción, tratamiento y comercialización de información.


Y ¿Por qué un 17 de mayo?

Porque hace 145 años, en 1865, y después de más de dos meses de negociaciones se firmó en Francia el primer Convenio que fundara la Unión Telegráfica Internacional, cuyo objetivo era muy elemental: entender el telégrafo de un país, en el vecino. Nacía la abuela de Internet, y sí, hasta los tecnólogos son nostálgicos con las efemérides.-

domingo, 15 de mayo de 2011

Conflictos en la constelación cultural

En relación al 21 de Mayo, Día Mundial de la diversidad Cultural

(publicado por La Voz del Interior en sy suplemento dominical Temas, del 7/5/2011)

En la actualidad vivimos dos procesos: somos más diversos porque la tecnología nos permite elegir nuevas identidades en la diversidad cultural. Pero cada vez nos reconocemos más, no por lo que fuimos o de donde venimos, sino por lo que consumimos: ¡podemos elegir! Pero bastante poco y una vez distintos, o nos entendemos, o quedamos inmersos en la violencia.

La multiplicidad se profundiza en nuestras sociedades, no sólo por los flujos migratorios, sino por las posibilidades que nos brindan las tecnologías de la información. Viajamos con el teclado de la compu.


Cultura de la diferencia

Tener una visión de todo el mundo, cada día, a través de las pantallas, nos acerca a contextos que dejan de ser remotos para ser cotidianos, obligándonos a pensarnos como una gran comunidad de diferentes. Los vecinos tienen distancias enormes entre sus identidades, y personas que viven a miles de kilómetros se sienten muy cercanas.

Pertenecemos a grupos que se integran de formas que antes no imaginaríamos, y mientras algunos son abiertos y dinámicos, otros cada vez son más impermeables. Los colectivos que construyen un muro simbólico a su alrededor ganan en endogamia y desprecio hacia el exterior, mientras se alejan del mundo en que vivimos todos. Cuando exterior e interior se vuelven a encontrar, esos grupos se relacionan desde la otredad y el conflicto.


Día diverso contra la violencia

Cada 19 de Abril, el Ministerio de Educación impulsa en la Argentina una reflexión en torno al Día de la Convivencia en la Diversidad

Cultural de la mano de una fecha señalada en el calendario escolar que remite al I Congreso Indigenista Interamericano (se celebró un 19 de Abril de 1940) y el levantamiento del Gueto de Varsovia, que tuviera lugar ese mismo día, pero en Abril de 1943.

La fundamentación del señalamiento data del año 2000, y propone “conmemorar dos hechos lejanos geográficamente entre sí, pero cercanos en significación”: Los primeros debates en torno al indigenismo y la sublevación judía de Varsovia, emblema de la integridad humana y el sacrificio individual debido al odio, las diferencias religiosas y culturales.

Argentina, magma latente de personas provenientes de culturas distintas que conviven y construyen

una diversidad en la misma escuela, en el mismo hospital, en los mismos ámbitos públicos, aun tiene grandes desafíos que resolver para capitalizar la multiculturalidad que bombea desde su corazón, hacia sus calles, diferencias y semejanzas.

En cierta medida, la efeméride pasada guarda relación con el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, que en el resto del mundo se conmemora el 21 de mayo. UNESCO propone “Los derechos culturales son parte integrante de los derechos humanos, que son universales, indisociables, e interdependientes. El desarrollo de una diversidad creativa exige la plena realización de los derechos culturales, tal como los define el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (de 1948) y los Artículos 13 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Toda persona debe, así, poder expresarse, crear y difundir sus obras en la lengua que desee y en particular en su lengua materna; toda persona tiene derecho a una educación y una formación de calidad que respete plenamente su identidad cultural; toda persona debe poder participar en la vida cultural que elija y ejercer sus propias prácticas culturales, dentro de los límites que impone el respeto de los derechos

humanos y de las libertades fundamentales”. Vale decir que se trata de una declaración adoptada en 2003 por la XXXI Asamblea General de las Naciones Unidas.

A diferencia de denominaciones como “el día del indio americano”, este nuevo abordaje donde la diversidad es heterogeneidad, multiplicidad, variedad, riqueza y mayores posibilidades para desarrollarnos, nos reconoce sujetos portadores de una cultura personal, algo que Lévi-Strauss consideró “un acontecimiento natural” porque cada sociedad, cada colectivo y cada familia tiene sus propias pautas de construcción de identidad, de ciudadanía, de civilidad”.

Lo acertado de la consigna, también pasa por evitar una instancia de tolerancia (algo así como soportar aquello que nos incomoda) y sugiere convivencia, un proyecto común. Entendida así, no es un problema sino que es una alegría, donde -justamente- surgirá la invitación a sostener la batalla pacifista de cada una de las identidades contra las formas de totalitarismo, homogenización y discriminación cotidianas. Casualmente los primeros antecedentes de identidades culturales desterritorializadas, globales, pueden haber sido los grupos de Mayo del 68, o el movimiento pacifista anti-vietnam, ambos espacios donde la creación también tuvo un papel fundamental.


Viaje a la pluralidad

Hasta hace un tiempo la diversidad cultural era un concepto territorial. Viajábamos a otras regiones y estábamos, culturalmente hablando, en otro sitio. Con este planteo, culturas y territorios existían más o menos superpuestos ya que las culturas eran otra capa, una transparencia sobre las geografías de las poblaciones que vivían en una región. Había zonas árabes, estaban las culturas del África, Brasil y su multiplicidad, el Altiplano, la región guaranítica, etc. etc. Distinguíamos las geografías con elementos sociológicos, y viceversa: viendo un árabe, llegábamos al cliché del turbante y la chilaba, luego el desierto se dibujaba sólo, detrás, mientras el viento escribía sus poemas en la arena. El sujeto se multiplicaba, siempre en nuestra imaginación estereotipada, y así teníamos regiones, culturas y pueblos que a veces entendían los límites políticos, y a veces no.


La agonía de las lenguas

En relación al 21 de Mayo, Día Mundial de la diversidad Cultural
(publicado por La Voz del Interior en el suplemento dominical Temas, del 7/5/2011)

Hilando fino, desentendiéndose de las fronteras nacionales, se podían describir mapas más complejos y a la región del Altiplano Andino se la podía mapear mejor -y aun es así- si nos apoyamos en las lenguas. Entonces surgen zonas donde habitaron -y aun lo hacen en muchos ca
sos- pueblos muy diferentes entre sí. En función del plurilingüismo, por ejemplo en Perú, las lenguas andinas mayoritarias son el quechua, el aymará, el jaqaru y el kawki; en la región de la amazonía peruana los dialectos más hablados serán el asháninka y el aguaruna, pero conviven allí otras 15 familias lingüísticas. Además de estas lenguas y el español (hablado por un 84% de la población) encontraremos numerosas voces inclasificables. El dato concreto es que en Perú existen más de 50 lenguas maternas, por consiguiente tal vez haya un número similar de culturas. Muchos autores ya hablan de la doble nacionalidad de peruanos que además de su pasaporte nacional son integrantes del pueblo aymara, el quechua, u otro.

Si globalizamos la realidad peruana debemos decir que en el mundo hay unas 6000 lenguas, pero un tercio de la población habla inglés, chino mandarín o español. Paradigmáticamente el 96% de la población utiliza sólo un 4% de la enorme diversidad lingüística que tenemos.

Un especialista en estos temas, David Crystal, lanza unas estadísticas tremendas: “hay 3.340 lenguas habladas por menos de 10.000 personas cada una, alrededor de 1.500 habladas por menos de 1.000 personas y casi 500 lenguas habladas por menos de 100 hablantes”. Inclusive existen 51 lenguas que tienen solamente un hablante ¿cómo se dirá sólo?


Híbridos y promiscuos

La penetración y homogenización cultural, junto a los procesos migratorios y la reunión de personas que abandonan entornos rurales para vivir en grandes ciudades cambiaron la realidad del mundo en pocos años, y se potenció por la promiscuidad a la que nos someten las comunicaciones. El hombre se inserta en otras culturas sin notarlo, y mezclando su vida anterior. Aparecen así ciudades cada vez más multiculturales: Londres, y luego New York son fotos donde cabe el mundo. Y muchos barrios de esas urbes no son otra cosa que pequeñas naciones extranjeras en su propia tierra. Pero muchas otras ciudades pasaron a ser un crisol de pueblos, y las naciones avanzan hacia una abstracción de lógica exclusivamente político/económica. La multiculturalidad, como el polen humano, se diseminó rápidamente en las últimas décadas, y con ella los episodios de violencia entre distintos sectores, sobre todo en ámbitos educativos, denuncian la necesidad de instalar estos conceptos.

También se dan procesos interculturales y surgen nuevas especies florales híbridas de ese polen. Los territorios donde conviven estas culturas son espacios de mestizaje, como Córdoba por ejemplo, en los que es muy común ver sincretismos que funcionan elementos andinos con íconos religiosos occidentales, y músicas locales. Hasta lo futbolístico parece estar presente en el guiso cultural cordobés.

En todo caso, Latinoamérica -como dice Néstor García Canclini- empezó a construir una identidad múltiple pero reconocible por la pobreza de la mancha urbana que se expande aglutinando pueblos en ciudades, y campesinos e indígenas en las zonas urbano marginales, con el consecuente aplastamiento de sus diferencias. El resultado de algunas décadas de una interculturalidad absorbente son nuevos procesos discriminatorios que desbordan principalmente hacia las posibilidades de consumo. El aspecto, la ropa, el peinado, pasaron a ser una marca tribal para la marginación, los prejuicios y la exclusión. No sólo hay conflictos, sino que todos vivimos en una categoría, en un proceso como pueden ser determinadas prácticas idiomáticas o de pronunciación, de indumentaria. Una libertad falsa que encorseta.

Tal vez por esto último, y por la estigmatización de determinadas prácticas como podría ser el baile de cuarteto, la cumbia, usar gorra, o escuchar determinada radio, la ascendencia cultural y su consecuente sensación de pertenencia se ha desarraigada de los sujetos. El Siglo XXI, ya no parece preocuparse tanto por el origen, como por la proyección del gusto y en las posesiones. La identidad está sobre la piel, y los lazos y tensiones con otros responden a unos cánones cada vez más estereotipados. Irónicamente el resultado es un prejuicio circular y -por ejemplo- se dice “tiene un mercedes, es un ladrón” al mismo tiempo que “maneja un carro, es un ladrón”.


Desalmados

Hemos ido perdiendo espiritualidad en nuestra identidad cultural y ya no reconocemos el lugar al que pertenecían unas generaciones más atrás, como origen retomo y conjunto, y por consiguiente no podemos transferírselo al proyecto de ciudadanía. Esa cosmogonía que era un patrimonio intangible común ha sido reemplazada por intereses que marcan quienes somos, y a que grupos pertenecemos. Somos argentinos gauchescos, amantes de la música de cámara, del punk-rock, artistas plásticos amateurs, practicantes del yoga, darks, shopinnautas, autores de graffitis, fisicoculturistas, rastafaris, usuarios de software libre, indigenistas, feministas, afrancesados, roñosos, cuarteteros. Pertenecemos a movimientos que antes, erróneamente, fueron considerados subculturas (como si hubiera alguna más importante que las otras), y encima vivimos identidades múltiples: un individuo podría ser miembro de la importante comunidad peruana, cultor de la gastronomía, y miembro de los corsos de San Vicente.

Ganamos y perdemos sustantivos de valor, en los últimos años y, las nuevas generaciones de argentinos -ciudadanos del mundo- prácticamente no guardan vínculos con el territorio, sino que suscriben / suscribimos a creencias globales. Somos parte de un movimiento de skaters que se agruparon mediante alguna red social online, seguidores de una banda de jazz de Oslo que jamás vimos en vivo, o fanáticos del sueco Stieg Larson. Todo se edulcora hasta que es tan fácil pertenecer a un equipo de futbol europeo, como adquirir una nueva identidad cultural. Estas posibilidades tan fantásticas de ser libres y vivir en todos los sitios al mismo tiempo, de ser quien queramos ser, tienen su contracara cuando no llegamos a ser nadie.

Reunidos, o no, tenemos la diversidad y la capacidad para elegir la piel urbana y, un sábado a la noche en la explanada de Patio Olmos es la prueba de esta realidad: conviven en un pequeño espacio físico quienes esperan a sus amigos para ir a un baile de La Mona, aquellos que acaban de salir de un concierto en el teatro San Martín, unas chicas enlutadas de correcto aspecto gótico alegremente tristes, o quienes van a Carlos Paz por fiesta, mientras unos militantes del Partido Obrero deshojan sus proclamas de esa semana abrumados por la hora. Inclusive unos policías han detenidos a unos chicos en una motito cuyo alarido mecánico hiere las estrellas de la ciudad y les revisan concienzudamente cada bolsillo: moto y gorra es sinónimo de detención.

Pareciera que cabemos todos en esa diversidad excitante, inabarcable, a veces artificiosa, a veces cruel y violenta. A veces misteriosa y tan susceptible.


Indigenismo

Convocado por el presidente mexicano Lázaro Cárdenas del Río, en Abril de 1940 tuvo lugar en Pátzcuaro, México, una Conferencia Interamericana Indigenista para impulsar el Instituto Indigenista que dependiera de la Organización de Estados Americanos (OEA). Lógicamente el objetivo del encuentro, por aquel entonces completamente precursor, era sugerir políticas y estrategias para las culturas indígenas del continente americano. Conjuntamente con la construcción de un escenario de visibilización y valorización de las problemáticas de los pueblos originarios se trabajó el flagelo de la discriminación que muchos pueblos originarios aun sufren, varias décadas después. Todavía muchos grupos son obligados a vivir en las periferias urbanas, o zonas de exclusión mal llamadas refugios, donde siguen primado preconceptos etnocentristas.


El Levantamiento del Gueto de Varsovia

Fue una resistencia contra el ejército nazi que ocupaba Polonia, a manos de un grupo de civiles judíos que habían sido recluidos en uno de los guetos de la ciudad, sobre finales de la segunda guerra mundial. Tuvo lugar entre el 19 de abril y los primeros días de Mayo del 43, con la intención de evitar los traslados y asesinatos en masas del campo de concentración de Treblinka. Liderada por Mordechai Anielewicz y conjuntamente a la resistencia polaca, durante varios días el gueto estuvo en manos de los rebeldes que, en una población de 380mil, se contaba de a puñados, estaban famélicos y sin armas. La resistencia duró poco y la respuesta fue brutal y arrasadora: sólo unos pocos consiguieron sobrevivir en condiciones infrahumanas de hambre y enfermedades horribles, escondidos en las alcantarillas.-


Por un planeta diverso

El 21 de Mayo, Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, está impulsado por las Naciones Unidas a través de UNESCO para recordarle a gobiernos y la población en general que la cultura, la creatividad y el acceso a la información es un derecho humano.


Un chino en apuros

Ai Weiwei (艾未未) Pekín, 1957. Es uno de los artistas chinos más reconocidos, también célebre por haber sido ideólogo del estadio Nido de Pájaro donde se celebraron los Juegos Olímpicos de 2008, proyecto de los arquitectos Herzog & de Meuron. Como muchos artistas del gigante asiático, trabaja temas de interculturalidad e identidad. Tal vez una de sus obras más reconocidas sea esta vasija china de la dinastía Han (200AC) a la que le sobreimprimió el logo de coca-cola denunciando la penetración o americanización de su cultura, y la transculturización. Hace dos semanas el gobierno de China le ha detenido en un lugar indeterminado debido a su arte y opiniones políticas.


Diversidad interior

Este es, sin lugar a dudas, el primer post que publico sin haberlo escrito. Es de mi amiga Gabriela Borioli, Editora de Ciudad X y con su permiso lo comparto después de que hubiera sido publicado por La Voz del Interior, Suplemento temas, domingo 7/5/2011)

Más que una opinión, sobre la convivencia en diversidad, tengo unas preguntas.

¿Por qué cuando se menciona la diversidad inmediatamente pensamos en minorías, en pocos, en diferentes y en otros? ¿Y por qué siempre el diferente potencialmente marginado es ese “otro”? En base a estos supuestos que son en rigor también prejuicios de los malos, algunos explican y de paso justifican, legitiman, la segregación. El desconocido puede ser diferente. El diferente, su diferencia, te interpela, te pone en riesgo. Entonces, indefenso, ignorante, rechazás al distinto porque te da miedo. Cliché. Alineados detrás de la bandera multicolor y cuadrillé, nos acomodamos como individuos políticamente correctos, superados, en un silencio tirante pero cómodo que permite no pensar en la propia diversidad: mis sangres mezcladas que se llevan a las patadas; mi costado masculino femenino, mi ciclotimia; mis envidias, mis otros yo, mis contradicciones; mi lado oscuro; el otro del otro. Somos diversos en nosotros mismos. Pero de eso, mucho no se habla.


En 1993 María Luisa Bemberg estrenó la onírica De eso no se habla. En la película, veterano y facherazo, Marcello Mastroianni se enamoraba de una enana cuya mamá-Luisina Brando en perfecto rol de negadora bestial y crispada-, había criado sin jamás mencionar la diferencia distintiva de su enanismo. Durante toda una vida, mamá, el pueblo de Santa José de los Altares, y la propia Charlotte, habían omitido mencionar la cuestión de la estatura so pretexto de ayudar a la pequeña a llevar una vida “normal”, alejada del señalamiento y, fundamentalmente, de una vida circense como destino cantado y temido. Cuando Marcello logra conquistarla y casarse, el pueblo entero festeja la boda frente a la sonrisa satisfecha de mamá. Suena vals. En brazos del novio, con un vestido tan largo que llega hasta el suelo, la novia es manipulada en las alturas. Alejándose del bullicio, la imagen funde a atardecer sobre un río. En off, Alfredo Alcón advierte que la verdad inexorable siempre llega. Siguiente escena: no acorralada por su miniatura sino fascinada por los brillos, Charlotte sin decir ni mú, vestida de domadora y montada en un caballo blanco, abandona el pueblo, el marido y la “normalidad” para encaravanarse con un circo. Luminosa, Bemeberg sí que había hablado. Y se había pronunciado a favor del respeto y el derecho a la libertad.


Casi 15 años después, Lucía Puenzo estrenó Xxy, con el subtítulo “El sexo nos hace hombres y mujeres. O ambas cosas” En silencio diferente pero silencio al fin, la película empuja lento y seguro hacia el abismo de dudas inquietantes al que Alex –hermafrodita adolescente en despertar sexual- puede arrojar a las personas. Los padres, los amigos, los pretendientes, los vecinos, los espectadores, todos necesitan una definición, y presionan. No negador sino protector, callado y respetuoso, el padre -Ricardo Darín- observa y escucha para poder acompañar la libre elección responsable del/a hijo/a, y apenas si se percibe el rumor angustiado de una madre ansiosa por matar, a punta de bisturí, el padecimiento que presupone la dualidad. La curiosidad genuina, la contradicción, la tensión entre rechazo y atracción que impone lo ambiguo, lo indefinible, o lo desconocido, el miedo, la ignorancia, el morbo, el pudor, el amor, la responsabilidad. Todo está presente en los silencios de Xxy como una gran pregunta que todos quisieran pero nadie puede responder.

En las últimas semanas se ha formado una pareja. Noelia Pompa, que es enana, va a participar del “Bailando” con el alado Hernán Piquín. La televisión argentina dedica muchas horas de debate a la dupla freak con la que Marcelo Tinelli empieza a calentar pantallas. Mucho ruido. La imagen, -Noelia perreando a ritmo de reggaeton, Noelia colgada del bailarín, Noelia llorando y agradeciendo a upa de los conductores- se tapa con griteríos y largas discusiones acerca de la pluralidad, y la igualdad de oportunidades para la petisa. Cuánto ruido.


Somos también un mundo diverso de adentro hacia afuera, y quizás lo que se nos demanda para una convivencia respetuosa, ya no sea hablar para contrarrestar el silenciamiento o para etiquetarnos, sino callarnos para conocer nuestras diferencias interiores. La diversidad nos va por dentro como una procesión a veces solitaria y dolorosa, y otras, brillante y contenedora.

Ahora que me lo pregunto, sería bajo una bandera multicolor cuadriculada, poblada de voces amigables, que preferiría celebrar las diversidades.-

domingo, 8 de mayo de 2011

Júpiter está muy cerca

La galería Júpiter de La Cumbre consigue su tercer año consecutivo en arteBA, exorcizando una especie de maldición que han tenido algunos espacios cordobeses al intentar sostener la continuidad en la gran vidriera internacional que ofrece la feria de galerías de Buenos Aires. El proyecto en cuestión es una iniciativa de dos artistas que se radicaron en las sierras en 2006 e inmediatamente impulsaron esta galería destinada al arte contemporáneo desde un espacio no central. Vamos: marginal. La galería trabajó duro para contribuir con la sustentabilidad de los artistas que gestiona, e incidir en la expansión de la vida cultural de la región cabalgando sobre las experiencias actuales del arte y los recursos aprendidos en el manual de la autogestión.

El proyecto que llevan este año a la sección Barrio Joven se denomina “Desmonte” (en 2010 propusieron “Monte”, una reflexión sobre la crisis en la fisonomía de los paisajes que les rodeaban) y combina una lectura ecológica de la serranía cordobesa con la impactante experiencia que vivieron Gilligan y Kovensky al ver cómo se desarmaba arteBA 2010. Toda la feria parecía ser descartable, una ilusión que se esfumaba rápidamente, al terminar. Ese mercado del arte efímero, o ese carácter efímero del mercado del arte impresionó a los directores de la galería a tal punto que les empujó a reflexionar sobre el circuito del arte como paradigma de las obras. Pero “desmonte” es un infierno que les rodea cada día en nuestra serranía y al que estamos todos condenados. Kovensky se apena de que ellos mismos necesiten dos toneladas de leña cada año cada superar el invierno, y queda flotando “La humanidad y la biósfera juegan la misma partida”, según Félix Guattari. Sólo ellos pudieron introducir el galerismo en la cita que se impusieron para 2011.

Los artistas de la galería son Lucas Allende, Ángeles Ascúa, José Correa, Santiago Dartiguelongue, Matías Mischung, Ariel Montagnoli, Andrea Patiño Correa y Sandra Siviero, además de los propios gestores. Los precios, a la altura del bolsillo de la clase media, empiezan en $200. En el stand tendrán un árbol parlante, objetos escultóricos en su zona central (como las hormigas del año, que pasado hicieron furor) y una mantis sagrada de más de tres metros. La distribución posterior responderá a tres sectores protagonizados por la propia Gilligan, José Correa y Ángeles Ascúa.

Hormigas peronistas
La obra que presenta esta galería está comprometida con la contemporaneidad, pero a diferencia de otras experiencias atravesadas por un hermetismo puritano, tiene un acabado objetual convincente y un mestizaje material seductor. Muchos de sus artistas no reniegan de su capacidad artesanal para resolver las piezas y eso queda latente en cierta calidez y solidez final de las ideas materializadas. Es tan evidente ese carácter en cada uno de los trabajos, inclusive fotográficos, que podemos identificar un colectivo no sólo estético sino social en sus integrantes.

Caminando el sol tardío de La Cumbre, ambos galeristas cuenta que hoy se sienten parte del entorno, y que muchas actividades como las tres ediciones de las
noches de arte (unas Gallery Nights serranas y comunitarias) los comprometen socialmente con ese pueblo donde la creatividad tiene un protagonismo cotidiano. Son neuronas del cerebro de la naturaleza y actúan en red. Cuando un hormiguero se divide en cualquier parte del mundo –dicen los galeristas- los nuevos integrantes de las castas autónomas ya no se reconocen y, como los borrachos del baile, se atacan si pueden. Pero misteriosamente eso no pasa con las hormigas de este país que son las únicas dispuestas a conservar cierta solidaridad, o mejor dicho, cierta asociatividad apoyada en un sindicalismo de insectos. La unidad de los iguales para defenderse del afuera corrobora que las hormigas son (y deberían haber dicho somos) las que mejor entendieron el Martín Fierro. El mundo de las galerías a veces tiene un poco de olor a raid, por eso es tan importante el hormiguero de Júpiter, allí pareciera que somos más y vamos a poder.

www.galeriajupiter.blogspot.com.

sábado, 7 de mayo de 2011

ArteBA cada vez más BA

(Publicado por Ciudad X - Revista de culturas- Número de Mayo)

Los art dealers de toda Latinoamérica están eligiendo corbatas para la big night del 18 de Mayo cuando tenga lugar la inauguración cerrada de la feria de galerías más importante y, en rigor, la única que responde a los imaginarios del arte en Argentina. El público, por su parte, podrá visitar la feria desde el 19 hasta el 23 de Mayo, como es habitual, en “La Rural”.

Para quienes no lo saben este mega-evento se gestiona desde la Fundación ArteBA que en la actualidad está presidida por Facundo Gómez Minujín (sí, el hijo de Marta que además es abogado/banquero/economista), cumple 20 ediciones, y profundiza cierto aporteñamiento que, por un lado sostiene una internacionalización tibia, y por otro lado incluye cada vez menos galerías del interior. Córdoba, cuyo mercado del arte es -por lo menos- misterioso estará presente, en principio con sólo dos espacios: Sasha D, de Alejandro Dávila, en la sección principal, y espacio Júpiter (ver nota aparte) de Ana Gilligan y Martín Kovensky, con sede en La Cumbre y presencia en el Barrio Joven Chandon por tercer año consecutivo.

La sección principal mantiene el acento en lo contemporáneo (cuyas galerías han sido seleccionadas por los argentinos Fernando Farina, Rodrigo Alonso, y Laura Batkins), mientras que el espacio Barrio Joven enlaza tres líneas: proyectos liderados por artistas como ámbito de expresión, espacios poco alternativos pero periféricos, y colectivos que ofrecen visibilidad, tal vez de forma antiprofesional a experiencias renovadoras. Se presenta por primera vez U-TURN Project Rooms by Mercedes-Benz, un ámbito dedicado al espacio, el diseño, y la arquitectura como novia del espacio.


Un premio que se pasó a nafta

Los remiseros te dicen “pasate a nafta” cuando te falta impulso en la calle, como si estuvieras funcionando con la escasa potencia del GNC. El Premio arteBA-Petrobras llega a su octava edición con actitud de alta performance y un eje caliente para la convocatoria: el cambio como concepto problemático para el arte actual. Los directores de esta sección han sido Sonia Becce y Claudio Iglesias y las obras en cuestión están hilvanadas por la acción, la instalación, el video y hasta el “evento”.

http://www.arteba.org