lunes, 21 de noviembre de 2011

Conclusiones de un viaje de 200km




1. Los autos automaticos permiten una mayor cantidad de mates para el conductor. 

2. No, no es necesario llevar el bidón de 6 litros de agua. "Allá" es potable

3. El primer accidente familiar tendrá lugar mucho antes de salir, tal vez en la vereda de tu casa.
 
4. Los próximos 10 años van a ser muy exigentes intelectualmente: deberemos explicarle “todo” a los chicos. Desde el comienzo del universo hasta el precio de la fangio XXI, incluyendo porque el señor del Bora nos pasó por la derecha
 
5. Mientras mayor sea la complejidad para trasladar un objeto, menor será su utilización. Scrabble: simple de trasladar, muchas horas de diversión (supongo, no lo cargué). Bicicletas con portabicicletas: dedicación 2 horas entre puesta y retiración. Uso total de los rodados: 10 minutos.

6. El clima te odia y probablemente Eschoyez también.

7. Tu cadera no es la de antes.

8. La mecánica moderna tiene demasiados fluidos. Siempre habrá uno capaz de ponerte nervioso.

9. Naciste para estar con tu familia haciendo un asado en malla. La vida, al final, se reduce a que tus hijos se rían de tus chistes, tu esposa te quiera y el olor a lluvia te siga dando escalofrios.-

jueves, 10 de noviembre de 2011

Espejos. Sobre la obra de Mariano Cuestas


Detrás del tambor
trotan los terneros,
los parches los hacen
con sus propios pellejos.
Kälbermarsch. Bertolt Brecht

Vamos con rumbo seguro hacia ninguna parte, con la mirada puesta en una promesa que hicimos colectivamente y que jamás llegará. La multitud tropieza con un individuo que avanza en sentido contrario. De hecho es uno de los pocos que avanza. Es un hombre bonzo dispuesto a dinamitar el confort y la plácida languidez de los vernissagges. Mariano Cuestas ha herido el corazón de la publicidad, y desde esa cotidianeidad lascerada surgen borbotones de oscuridad y descomposición.
Él, su pelo, su saco y sus libros leídos miran para otro lado, disimulan. Mientras, su obra taciturna y visceral hilvana el misterio de las figuras y los planos de colores desconcertantes tomando de las pelotas a los espectadores. Con figuras y rostros que alternan luz, nocturnidad y arañazos de pintura, todos terminamos enfrentados a espejos que, como un itinerario errante de transparencias, nos devuelven los frágiles monstruos chorreados de miseria que somos.
Invitados al fantasmagórico mundo de nuestra humanidad retratada, con el grito muteado de cada una de las pinturas enfrente, no nos quedará más remedio que aceptar la tragedia que se avecina, el horror que esos ojos ausentes han visto, y esperar que la tormenta amaine. Siempre podremos agarrarnos al vigoroso silencio de las palabras flotantes en cada obra y suponer que volamos a través de la noche.
Cuestas sigue su camino como un bailarín poseido, nosotros el nuestro. Pero ya nos vimos.-