lunes, 10 de septiembre de 2012

Un pequeño paso para la feria del libro. Un gran paso para la ciudad


(Publicado en el diario de la Feria del Libro 2012)

En cada edición de la Feria del Libro, en años anteriores, muchos miramos con esperanza una programación sostenida con el enorme esfuerzo del personal municipal y las instituciones que componen el grupo de gestión, pero que nos dejaba con ganas de más. Los editores autogestionados, los autores y los lectores -por supuesto- ponían todo de sí para preservar un proyecto que parecía vacío y lunar, abandonado por las políticas públicas.

Esta edición 2012 tiene varias particularidades, pero la principal, tal vez la menos evidente pero la de mayor peso, es la decisión del gobierno municipal de recuperar un protagonismo en el diseño y la ejecución de la Feria que jamás debió haber descuidado.

Seguramente esta edición traiga debates y opiniones de índole muy diversa, y más allá de una vocación incansable de consenso, esta Feria del libro se basó en una concepción de la cultura en general y la literatura en particular, como uno de los grandes motores simbólicos y productivos de la ciudad.

Desde un comienzo, y con el paciente y generoso acompañamiento de las instituciones que componen el ámbito de construcción de la Feria del Libro, se han trazado lineamientos como el espacio de literatura y política, poesía, y literatura y cine, entre otros.

Pero por sobre todas las cosas, se ha conseguido por primera vez contar con un curador de la talla de Federico Racca, que junto a la trascendente comisión asesora ha diagramado una edición que nos enorgullece a todos.

Pocas ediciones de la fiesta de la literatura local han tenido espacios abiertos tan claros para los trabajadores de las letras locales, como los propuestos en la Tienda de la Ciudad, o aquellos que recibieron condiciones especiales en el ala de la Plaza San Martín, sobre calle Buenos Aires, dedicada a nuestras letras. Muchos nos acompañaron desde el principio, otros lo harán después, pero el marco de un acontecimiento atravesado por Córdoba, está presente en cada acción diseñada.

La ciudad está enamorada de quienes la sostienen con sus ideas, sus palabras. Ya lo dijo Federico García Lorca “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes” y la Municipalidad de Córdoba, con sus escritores, invita a la ciudadanía a vivir intensamente el amor por una estampida de palomas mensajeras que llevan en cada pluma una letra de nuestra identidad, una invitación a celebrar juntos una cultura pública, participativa y de calidad.

Presentación usada para el acto inaugural: