martes, 30 de abril de 2013

Qué es un Flogger


Flogger, hoy 2013, es casi un gesto anticuado dada la vertiginosa proliferación de tribus, comunidades o nacionalidades transnacionales. Un intento de definición de estos habitantes de la globalidad, aparentemente nacidos en Argentina, indica que su etimología deviene de flog, reducción de fotolog , (www.fotolog.com un sitio web dedicado a colgar las fotos de sus usuarios y permitir una interacción propia de la web 2.0 consistente en dejar comentarios). La lógica flogger indica que mientras más comentarios se obtengan en una imagen subida (un paradigma que también tienen los blogs y por consiguiente los blogers) mayor será la popularidad, y por consiguiente la legitimidad del autor. Lentamente el colectivo se ha ido identificando con un aspecto o estética particular. Se basa, o basaba, en la utilización de ropa amplia y colorida, pantalones ajustados, zapatillas caras y de tamaño grande, generalmente de cuero blanco y similares a las de los skaters, y un peinado unisex con un flequillo “soplado” sobre los ojos. Existe todo un juego de relaciones, no siempre pacíficas con otras tribus recientes como los emos, cumbieros, metaleros y rolingas (ver notas 119 en adelante). Sin embargo el flogger, consumista de tecnologías de la comunicación, sobrexhibido, usuario de redes e interactor natural es una de las nuevas voces o prédicas (de contenido -si lo tuviera, pues cabe la duda aunque no la comparta- poco atractivo para la intelectualidad)  que son nativos y militantes de las prácticas culturales del SXXI. Hasta el giigante ggogle se hizo eco de esta estética. 


sobre Luis Alberto Quevedo


Luis Alberto Quevedo (Uruguay, 1953) Sociólogo, experto en comunicación. Docente de Flacso y UBA y miembro del directorio de EDUC.AR. Ha dirigido los estudios del Sistema Nacional de Consumos Culturales, al mismo tiempo que ha trabajado en proyectos como Gran Hermano, y medios como Canal 7 o Radio Nacional. DE la primera camada de intelectuales que “desdemonizaron” las tecnologías contemporáneos. “La escuela tiene el desafío de administrar las nuevas tecnologías y de usarlas todo lo posible, particularmente los teléfonos celulares, que han reducido la brecha digital”, dice en una entrevista a La Nación (http://www.lanacion.com.ar/785837-el-celular-es-todo-un-desafio-para-el-colegio fecha de consulta Marzo de 2013) y remata “Si el siglo XXI es el siglo del ingreso a la sociedad de la información, el modo de ingreso de los sectores más pobres de nuestra sociedad es el celular y los juegos electrónicos. Esas son las dos ventanas de acceso en la Argentina de hoy. No el tener banda ancha ni la última tecnología en computadoras”.

domingo, 7 de abril de 2013

Los panales de José Luis Torres

[Publicado por Arte Al dia, Marzo de 2013]
Sala Farina de la Ciudad de las Artes, Escuela Figueroa Alcorta





Un panal, un enjambre, un concierto de nidos realizados con materiales reciclados conforman una instalación de arquitectura blanda denomina Qué nos rodea. El artista José Luis Torres explora la confusión de la mano de recursos del landart, la escultura y ese espacio débil entre el afuera y el adentro.
Las piezas, confeccionadas in situ con materiales que han sido tomados del exterior más rústico, las calles y las construcciones, pierden su condición de desechos para dejar que la madera, y los objetos de albañilería adquieran protagonismo de la mano de la acumulación y la repetición. La museificación destruye lo cotidiano de la basura y lo vuelve excepcional y monumental haciendo que las salas de exposiciones resignifiquen lo exhibido como una segunda vida de los materiales que, en su conjunto, constituyen un laberinto inmersivo de reminiscencias.
El propio artista define a sus intervenciones como invasivas y virales en la medida que cuenta con la complicidad de un visitante activo que interactúa, como un habitante, con este paisaje cuyo resultado es igual de importante que el proceso.
Un artista que usa como material el exterior para intervenir el interior de los dispositivos de exhibición del arte con un conjunto enredado de objetos casuales que establecen un guión cuyo final se ramifica en la sala extendida, donde el autor establece un diálogo con obras de uno de sus maestros y dos de sus alumnos, pues así como interviene el edificio, su público -mayoritariamente estudiantes que cursan en las cinco escuelas provinciales de arte reunidas en este predio- también es objeto de su interpelación en el enjambre desordenado de Torres.-