sábado, 17 de agosto de 2013

Spam (versión remix 2013)

Los e-mails basura o spams son esas molestas docenas de publicidades que inundan nuestras casillas de correo electrónico. Se caracterizan por lo ridículo de sus propuestas: “Hágase médico comprando 10 discos de 10 pesos”, “rejuvenezca 20 años comprando 60 gramos de baba de caracol para su rostro y cuello”, “aprenda a construir cabañas en 3 días”, “adquiera la guía ilustrada del buen amante”, “compre el auricular para escuchar a sus empleados desde 100 metros”, póngase senos de silicona extra-extra grandes, diplómese de master por 20 dólares y sin asistir a ninguna clase. El dato picante es que el spam se come con queso. Esto, porque el término spam proviene de un tipo de chacinado muy condimentado que se comercializaba enlatado –el Hormel’s Spiced Ham– desde 1937, y que se popularizó genéricamente con ese nombre. En la década de 1960, y luego de haber alimentado a varias generaciones de soldados, se hizo mundialmente famoso por su sistema de abrelata incorporado. De ahí que los famosos cómicos ingleses Monty Python (La vida de Brian) repitieran incesantemente “¡spam! ¡spam! ¡spam!” en un clip de 1970, ridiculizando su incorporación a las comidas, trasladándose después al mundo comunicacional, donde aparecen sin que se los solicite, como palabras carentes de valor. Así como los Python estaban hartos del chacinado en lata, mañana es probable que el docente al controlar su dirección de correo electrónico, encuentre más publicidad que mails genuinos. Este tipo de práctica publicitaría tiene su primer antecedente en 1994, cuando unos abogados norteamericanos (Canter and Siegel) utilizaron como herramienta de marketing una lista de destinatarios de correos. Esta idea, en la tierra de las oportunidades -USA– se transformó en una parva de dólares en cuestión de días. Sin embargo, esta felicidad verde duraría poco como actividad legal, pues actualmente está penada por la Justicia en casi todos los países, incluyendo la Argentina, con la ley de protección de datos personales. El paraguas jurídico de algunas naciones ha obligado a los emisores de este tipo de mensajes a actuar pivotando en Rusia, Corea o China, que cuentan con una legislación con baches en sus leyes. Igualmente se ha dado a conocer una noticia asombrosa: el 80 por ciento de los spams salen de sólo 200 grupos. Se trata de pocas personas para repartir miles de millones de envíos diarios (¿por qué será que los negocios digitales siempre son mucho en mano de pocos, aunque sea delictivo?).
Entre los más buscados de la lista de “spameadores” está
Alan Ralsky que –con nombre de agente Kaos de la serie Superagente 86– concedió hace unos años una entrevista donde le restaba importancia a la privacidad de la casilla de correo electrónico y, accidentalmente, deslizaba su ciudad de residencia. Algún nerd (harto de que le oferten implantes mamarios, o frustrado con los resultados del gel de caracol en su cutis) encontró su dirección de correo y la pegó en toda la red. Los usuarios (muchos de los cuales deben haber tenido el mismo aspecto que Martin, el gordito perdedor de Los Simpson) le hicieron probar su propia medicina, suscribiéndolo a miles de catálogos que le llegaban –y deben seguir haciéndolo– a diario por correo postal al domicilio del Mr. Ralsky. Las sacas que el cartero deposita en su casa a diario, no sólo contienen publicidad no solicitada: algunos nerds se pusieron pesados, y le enviaron menos spam y más basura. Literalmente, remitieron por correo sus desperdicios, y en EE.UU., la tierra de las oportunidades, el correo funciona bien, aunque los mensajes huelan mal.

Sobre Edgardo Antonio Vigo, el príncipe del arte postal

Edgardo Antonio Vigo (Argentina, 1928/1997) artista y discípulo de Jesús Soto fundó en nuestro país la revista "Diagonal Cero". Según su amigo uruguayo Clemente Padín posteriomente entra en contacto con “Los Huevos del Plata y, más tarde, OVUM 10. También edita "WC", "Hexágono 70" y otras, difusoras de la "novísima Poesía" junto a "Nuestro Libro Internacional de Estampillas y Matasellos" con sellos y matasellos originales de artistas de todo el mundo considerada, hoy día, uno de los primeros Libros de Artistas. Autor de “blanco sobre blanco: Homenaje a Kasimir Malevich". En 1976 a su hijo Palomo Vigo. Su poema visual "Sembrar la memoria" se convirtió en un emblema de la resistencia a la dictadura.

Sobre woodstock

 El festival de música y arte Woodstock es un emblema para la cultura mundial debido a que es un ícono de la cultura hippie y pacifista. Nadie sabe precisamente cuanta gente fue aunque se estima que habrían asistido cerca de medio millón de personas. Para que conste, la policía esperaba unas seis mil personas. Duró tres días en agosto de 1969, y en el ocurrieron tres muertes y dos nacimientos. Se llevó adelante en una granja de NY. Cuenta con varios retratos como Woodstock. 3 Days of Peace & Music, de Martin Wadleigh, con participación de Martin Scorses  (con un Oscar)  o Taking Woodstock,donde se relva a Elliot Tiber organizador. De lños delirantes momentos vividos en ese encuentro se destaca la aparición de Jimi Hendrix que interpretó el himno norteamericano, como recurso de protesta contra el belicismo. 

Sobre el enorme Luis Alberto Spinetta

Luis Alberto Spinetta (Argentina, 1950/2012). Reconocido mundialmente “El Flaco” hizo de la lírica y poética de sus piezas musicales una marca personal. Referente de Almendra y Pescado rabioso, escribió letras que vislumbran la importancia que tuvo para el autor personajes como Artaud, Rimbaud o Castaneda. Trabajó con García y resultado de ese dúo genial son himnos como Rezo por vos. “El Flaco” se volvió un concientizador y en sus últimas apariciones siempre compartía mensajes vinculados con la conducción.
[1] Considerada casi unánimemente como una de las más grandes canciones de la Argentina Muchacha ojos de papel se presentó en vivo en 1969 y editada en Almendra I en 1970. Según la Rolling Stone es una de las dos mejores canciones del rock argentino junto a La Balsa de Los gatos (1967). 

Sobre Almendra

Almendra, también conocida por ser el nombre de ciudades, es una banda nacional fundadora del rock argentino junto a Los gatos (1967). Tienen 10 canciones entre las cien mejores del rock local. Sus discos Almendra i y II son antológicos. Cuando se separaron se dijo "Almendra no se divide, se multiplica".

lunes, 12 de agosto de 2013

El Genaro Pérez se viste de fiesta (local)

(Publicado por Arte al Día Internacional 143)

DI PASCUALE, MANDRILE, CASTIÑEIRA Y CHALUB
Museo Municipal Genaro Pérez, Córdoba
por Pancho Marchiaro
Con la inauguración de las muestras de Lucas Di Pascuale, Cecilia Mandrile, Romina Castiñeira y Luli Chalub el museo cordobés que alberga una importante pinacoteca local consigue un interesante tránsito entre los pintores precursores de su colección permanente y algunos de los referentes más refrescantes de la nueva generación.
Lucas Di Pascuale (1968) es un artista de la generación intermedia que ha hecho equilibrio durante su carrera entre el galerismo y la investigación. Nos enfrentamos a un caso de exhibicionismo familiar que, lejos de la autoreferencialidad a la que nos someten algunos artistas actuales, indaga sobre su universo familiar de la mano de una técnica mixta que interviene fotografías con objetos y escenarios íntimos y domésticos. Di Pascuale, un esteta desde sus primeras obras, abre a los visitantes una red de posibilidades semánticas en formato de instalación. Su historia es, finalmente, la de muchos argentinos atravesados por un pasado de plomo. Yerba mala, desde el nombre, es un descarnado conjunto de piezas que opera como un túnel que conecta la política, la historia y las vivencias. El artista consigue así hacer eco en cada visitante, interpelándolo, incomodándolo.
Cecilia Mandrile (1969) Debido a su incesante carrera internacional, consigue un idioma universal que se aparta de las referencias historiográficas de Di Pascuale sosteniendo la importancia de la mirada, como bien destaca el maravilloso texto del catálogo escrito por Federico Falco. Con una carga de angustia latente, el paso del tiempo y el tiempo de paso marcan la obra nómade de una artista eclipsada por la fragilidad y por una lacerante nocturnidad donde el rostro de la mentira marida con la intimidad interior de sus muñecas. Éstas constituyen la más dolorosa demostración del calendario vital en movimiento. Destacan las fotografías y los exóticos praxinoscopios en el conjunto de elementos dispuestos en las salas del museo.
Romina Castiñeira (1985) presenta su trabajo Espacio – vacío, una confortable manera de abordar sus interrogantes desde un conceptualismo al que le han oprimido el F5. La métrica de la nada que propone mediante una pieza vencida por la fatiga de representar lo irrepresentable, visibiliza la existencia de lo inexistente, señala que la nada está, que es. Y lo hace de la mano de materiales con reminiscencias médicas, con características artificiales. Castiñeira no teme a la inesperada estética del ascetismo sintético para abordar aquellas abstracciones que acompañan la humanidad desde los griegos a esta parte.
Luli Chalub (1967) presenta, en una plataforma especialmente dedica por el museo, algunos de sus trabajos recientes. A diferencia de los artistas relevados en la misma fecha, Chalub apuesta por e
l trazo, por el gesto simple y decidido. Sus piezas, de carácter eminentemente visual, parecieran esconder toda la voluntad punk que sostiene la niñez. Como los grandes maestros, cada rostro, cada gesto, es una máscara. Sus figuras son pasamontañas que ocultan superficies y liberan pensamientos. Chalub no pinta, escribe jeroglíficos de forma sintética e icónica.
DI PASCUALE, MANDRILE, CASTIÑEIRA AND CHALUB
Museo Municipal Genaro Pérez, Córdoba
by Pancho Marchiaro
With the opening of the exhibitions of works by Lucas Di Pascuale, Cecilia Mandrile, Romina Castiñeira and Luli Chalub, Córdoba’s Gnaro Pérez Museum, which lodges an important local painting collection, implemented an interesting exchange between the pioneering painters in its permanent collection and some of the most refreshing referents of the new generation.
Lucas Di Pascuale (1968) is a mid-career artist who has found a balance between gallery exhibitions and research over the course of his career. We are faced with a case of family exhibitionism which, far from the self-reference that some present-day artists subject us to, inquires into his family universe through a mixed media using objects and intimate and domestic settings to manipulate photographs. Di Pascuale, an aesthete from his very early works, opens up for visitors a network of semantic possibilities resorting to an installation format. His story is, ultimately, the same as that of many Argentineans marked by a past of political violence. Starting with the title itself, Yerba mala (Bad seed) is a stark series of works operating as a tunnel that connects politics, history, and personal experiences. Thus the artist succeeds in producing an impact on each visitor, questioning and disturbing him/her.
Cecilia Mandrile (1969) Due to her unceasing international career, she achieves a universal language that moves away from Di Pascuale’s historiographic references asserting the importance of the gaze, as accurately pointed out in the wonderful catalogue text written by Federico Falco. With a load of latent anguish, the passage of time and the time of transit mark the nomadic oeuvre of an artist eclipsed by fragility and by a lacerating nocturnality, where the face of lies combines with the interior intimacy of her dolls. The latter constitute the most painful demonstration of the vital calendar in motion. The photographs and the exotic praxinoscopes are especially noteworthy among the array of elements displayed in the museum galleries.
Romina Castiñeira (1985) presents her work Espacio – vacío, a comfortable way of addressing her quandaries from a conceptualism on which F5 has been pressed. The metrics of nothingness that she proposes through a piece defeated by the fatigue of representing the unrepresentable, renders visible the existence of the non-existent; it indicates that nothingness exists, that it is there. And she does so resorting to materials with medical reminiscences, with artificial characteristics. Castiñeira is not afraid of the unexpected aesthetics of synthetic asceticism when she addresses those abstractions which have accompanied humanity from the time of the Greeks to the present.
Luli Chalub (1967) features some of her recent works in a platform especially devoted to her by the museum. Unlike the artists surveyed at the same time, Chalub focuses on the trace, on the simple and determined gesture. Her pieces of an eminently visual nature seem to hide all the punk will of childhood. As in the case of the Old Masters, each face, each gesture is a mask. Her figures are ski masks that hide surfaces and liberate thoughts. Chalub does not paint, she writes in hieroglyphs in a synthetic and iconic way.