miércoles, 19 de abril de 2017

Violencia y oportunidades en Sábado

Publicado por LaSemanaTv el 18/4/2017

Salís a correr por la Costanera. Es sábado santo, hay sol y el río junto a su ciclovía te regalan verde y aire desde el centro y hasta Barrio Urca, donde pegás la vuelta. Unos cuantos kilómetros más tarde, con la sensación de haber alcanzado la meta, regresás caminando las últimas cuadras y disfrutás de la mediamañana.
Foto original tratada con Prisma
Te sentís bien y la ciudad te mira con delicadeza. Sin embargo, ese día van a matar a dos cordobeses, uno en el clásico futbolístico, otro en un clásico musical. 
Paradigmáticamente, lo que nos enorgullece llegará a horrorizarnos. 
Sobre la margen del río Suquía hay una familia tipo: padre, madre y dos hijos pasan el rato y ensayan una improbable pesca deportiva. Inclusive, el perro acompaña una postal que pareciera incluir, al lado de la madre, unos bolsos donde podría encontrarse el equipo de mate y algunos recursos para la seducción de los peces: tal vez unas lombrices extraídas del terroso patio de una casita cercana, en pleno corazón de un Alberdi que ya canta laudes a su amado Club Belgrano. Todo parece estar más celeste que nunca en mi barrio, y La Isla de los Patos mezcla el cielo con los murales saturados de pasión.
Me detengo nuevamente en la familia y, aunque parecen muy felices y excelentes personas, hago un ejercicio de ficción y especulo con la prudencial distancia que la madre ha dispuesto atrás del padre. Ahí hay miedo. Sigo ejerciendo la ficción: Ese hombre puede haber sido violento, hoy, en casa, antes de salir a pescar. O puede ser parte de los asesinos que esa tarde presumían de su hombría patoteril frente al cuerpo agonizante de otro hincha cuyo cuerpo fue ultrajado, también, al quitarle las zapatillas. O puede haber sido una mano más de las que integraron la  jauría que tiró por la ventana a un bailarín de cuarteto, como si se tratara de un desecho. 

Violencia con violencia 
Podemos pensar muchos sistemas represivos y reclamar que las calles estén colmadas de policías, pero las últimas dos décadas se esmeran en explicarnos que la solución policíaca llega tarde, esto es sólo para castigar y -lamentablemente- muchas veces a partir de estereotipos y prejuicios. Independientemente de lo que haya hecho el papá, la mamá no tendrá la suficiente contención frente a la violencia de género. Y, es más probable que los chicos le tengan miedo a la fuerza de ley y sean víctimas de ella, antes que  considerarles una posibilidad para mitigar algunos de los muchos problemas que forman parte del universo de la humildad.

Arte, cultura, y educación como herramientas de transformación social
Ese barrio, como muchos otros de la ciudad cuenta con una Escuela Municipal cuyos docentes no han realizado ni una jornada de paro. No debe haber ninguna barrera de contención social más eficaz que la seño y los delantales blancos en el aula. 
Pero además de la educación formal y de diversos proyectos de articulación comunitaria que florecen en las escuelas municipales, esta gestión ha desarrollado diversos programas que, de la mano de un estado presente y ocupado en garantizar el acceso a la cultura como un derecho humano, inciden de forma permanente en el territorio. Son una posibilidad para que, en el futuro haya menos marchas de la gorra, menos Micaelas, y más niños riendo y abuelos bailando. Cuando el estado deje de pegarnos y nos haga bailar, algo importante habremos ganado.  

El Intendente Ramón Javier Mestre, no sólo creó la Secretaría de Cultura, resolviendo una demanda pendiente desde hacía años para la Ciudad, sino que además delineó políticas culturales de abordaje a los territorios y comunidades de la mano del apoyo a las manifestaciones zonales preexistentes. La acción estatal en materia de creatividad no vino a colonizar, sino a destacar aquello que tenía lugar en los barrios. Sólo a manera de ejemplo, en Alberdi, lo antes dicho se ha traducido un proceso de diálogo y apoyo al Pueblito de la Toma. Es que si estamos orgullosos de nuestro pasado, seguro construiremos un futuro más sólido. 
Pero también se realizaron acontecimientos en las inmediaciones del Río, festivales de artistas del barrio, acciones de artes escénicas y numerosas actuaciones de los elencos estables de la Ciudad. En ese barrio, en el del lado y en los siguientes. 
No sale en el noticiero, pero cada día, artistas plásticos, de las artes circenses, la música de cámara, o fotógrafos, así como expertos en patrimonio, diseño, y un etcétera tan variado como el acervo de nuestra personalidad, salen a la ciudad para ofrecer lo suyo, que pasa a ser nuestro, con recursos de la Municipalidad.
Córdoba ha comenzado a ser considerada una capital social, pero no como un slogan, la ocurrencia de un político o un latigillo de confección publicitaria, sino debido a la huella que dejan muchos años de labor continuada. Se trata, y desde hace más de cinco años, de una inversión histórica en potenciar su carácter distintivo, esto es su cultura, irradiando decenas de programas, y más de tres mil actividades culturales gratuitas y de calidad al año. Acá conviene insistir: no nos hemos transformado en una capital social, sino que arribamos después de mucho esfuerzo, continuidad, así como una sostenida intención política. Estos años de silenciosa labor articulada de diversas áreas, nos permite, ahora, garantizar que la lucha contra la pobreza, la marginalidad y la violencia se dé con el arma más potente: nuestra palabra. 

Creo que picó un pescado. Creo, también, que puedo haberme equivocado: tal vez el padre sea una buena persona. Y estoy seguro de algo: para la Municipalidad de Córdoba, esos chicos son una oportunidad. Ellos son el futuro, el orgullo de nuestra ciudad.- 

lunes, 10 de abril de 2017

Un futuro más grande que el pasado

Publicado por la sección de opinión de La Voz del Interior, lunes 10 de abril de 2017

Con motivo de la realización del Congreso de la Lengua Española, la más grande fiesta del conocimiento para los hispanohablantes, un grupo de autoridades del Instituto Cervantes y la Real Academia Española recorrieron Córdoba durante una semana. Buscaban certezas sobre la viabilidad de un acontecimiento que supone una suerte de milagro ateo para una ciudad. Los siete congresos anteriores han cambiado la vida de las urbes que les recibieron y, aunque quedan dos años de gestiones, debemos concientizarnos inmediatamente de la enorme proyección internacional que supone. La inspección dejó un primer conjunto de apuntes que vale la pena documentar y hacer públicos, para -además de la alegría por la certeza de su concreción- evitar dejar flotando algo similar a la estela del perfume de una mujer hermosa que camina por la Obispo Trejo pero se va sin hablarnos.

Un Congreso impulsado por ministerios nacionales y provinciales, por instituciones españolas y la academia argentina, por la universidad y la municipalidad, en rigor, ha de combinar el esfuerzo de los tres gobiernos de forma integral y solidaria. Y eso, en una Argentina cuyos estados han conjugado los verbos, históricamente en primera persona -y contra el resto-, será un primer desafío enorme. Pero vivimos un tiempo nuevo, con ánimo optimista, lo que nos anima a pensar que en la lengua cabemos todos. 

Este tipo de acontecimientos han dejado de ser una actividad de ámbitos cerrados y lejanos para pasar a ocupar un lugar en el corazón mismo de las ciudades. Y sus debates también. Los catedráticos irán a tomar café al Sorocabana, y más de un local intentará convencer a Vargas Llosa de probar un Fernet con Coca. Nos conocerán tal cual somos. 

De la misma manera que el uso del idioma, los congresos zarparon desde la actividad académica, con rumbo a las prácticas populares, pero con un ánimo inverso a la invasión de América: quieren hablar, entender, aprender y no imponer. Ya lo dijeron los propios referentes cuando propusieron “un congreso que llegue a la calle y se vuelva con un pedazo de Córdoba”. 

Con un lema pendiente de ser aprobado por todas las academias de cada país, es evidente que los debates rondarán la educación, pero sobre todo las nuevas formas de leer y escribir mediadas por internet, la realidad aumentada, los teléfonos, el 2.0, la Big Data, y todas las transformaciones que dejaron de ser crisálidas para transformarse en mariposas y palabras revoloteando. 
Por afinidad con el Ministro Santos, con el Gobernador Schiaretti, y especialmente con el Intendente Mestre, su política cultural, y la ciudad en su complejidad (con sus cines, sus calles y sus bares…) Daniel Salzano será un ángel protector del Encuentro. Tal vez a la altura de la épica intervención de Fontanarrosa en el Congreso de Rosario, en 2004 jugando de local con su oda a las malas palabras. 

Argentina, y Córdoba en particular, están profundamente atravesadas por unos campos magnéticos con polaridad supuestamente opuesta. Están los que usan varios apellidos, y se sienten dueños de “lo culto”. Y están los otros, los olvidados que reinventan el humor, crean piropos y usan la lengua de forma transgresora. Un Congreso de la Lengua puede setear los polos, reunir las diferencias y generar un ánimo re-fundacional para Córdoba.

Ofrezco tres ejemplos para ilustrar lo antes dicho: 1. La mamá de José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras (una eminencia y pieza clave en este encuentro) era analfabeta. Sí, el doctor en filosofía y letras, profesor universitario por todo lo alto y ancho, proviene de una familia de inmigrantes gallegos que trabajaron duro y empezaron de cero. Primer conclusión, existen muchas conexiones entre el corazón y el intelecto en una cultura. 2. Los colegios públicos provinciales y municipales -en acuerdo- emprenderán un programa rumbo al 2019 y uno de sus ejes será “de juglares a booktubers”. Por si no se sabía, y como nos recordaron esta semana, congreso etimológicamente evoluciona de con-gressus siendo con juntos y gressus dar pasos, avanzar. Juntos vamos adelante. 3. Córdoba es sinónimo de juventud, y este evento futuro viene a reafirmarlo según el aforismo que dice “una persona es joven mientras su historia pese menos que su futuro”. 


Información de interés 

CILE Congreso Internacional de la Lengua Española es un acontecimiento extraordinario, de carácter trienal que reúnen a los más grandes expertos en el Español para debatir el presente y futuro de la Lengua, sus encrucijadas y oportunidades. Grandes debates, como la necesidad de la ortografía, o la dominación hacia otras lenguas marcan este acontecimiento que rige el idioma de 548 millones de personas en 20 países, siendo la segunda lengua más hablada del planeta.

El Primer CILE fue en 1997, en Zacatecas, México y su lema fue "La lengua y los medios de comunicación"
II CILE, 2001. Valladolid, España "El español en la sociedad de la información"
III CILE, 2004. Rosario, Argentina "Identidad lingüística y globalización"
IV CILE, 2007. Cartagena de Indias, Colombia "Presente y futuro de la lengua española. Unidad en la diversidad"
V CILE, 2010. Valparaíso, Chile. Relocalizado por terremoto, se realizó de manera virtual. "América en la lengua española" 
VI CILE, 2013, Panamá City, Panama "El español en el libro"
VII CILE, 2016, San Juan, Puerto Rico. "Lengua española y creatividad"

domingo, 2 de abril de 2017

Un poeta, una familia, una representación para cada uno

Una noche, no hace mucho, me perdí en la lectura de los poemas de Hasier Larretxea (Navarra, 1982). Un joven autor vasco cuyos versos se deslizan por el erotismo de la naturaleza con una frescura propia del aliento del bosque. 


Con una lírica que evoca árboles, ríos y la magia de la vida rural, consigue trascender y desplegar sus palabras para que sean una metáfora de, prácticamente, todo lo que nos inquieta en una noche de insomnio urbano “… Escribir / la única manera de atravesar el valle / sin pisarlo.”
Sin embargo, Larretxea llama especialmente la atención, además de por el caudal emotivo de su poética, debido a las características de sus lecturas. Concretamente en esta lectura, mientras el poeta propone “...ir marcha atrás no es lo mismo que retroceder / el embrague es un gesto que cae pendiente abajo” o … “dar pasos no es lo mismo que avanzar / hasta el murmullo del amanecer…” su padre (su aita) hacha un tronco con la rudeza propia de nuestras mejores fantasías sobre el estereotipo vasco. 

¿Porque nos conmueve tanto? 
Muy probablemente esta experiencia artística consigue narrar la emotividad de la vida misma, de las familias, de sus entornos, tragedias y reconciliaciones. El hijo inteligente, que desarrolló una habilidad para expresarse de forma tan cristalina que su sexualidad fue una evidencia imposible de digerir para la rusticidad de la aldea, luego de años de “un ejercicio tan diferente de la savia de la tierra”, vuelve a casa. Ellos se reencuentran, hacen del cariño algo circular, y salen al mundo haciendo lecturas de poesía enmarcadas en performances que incluyen a sus padres aserrando árboles, trabajando un tronco a hacha pelada o levantando piedras colosales.
Esta performance comunica más de lo que podemos entender. Supone explicarnos el poder del amor, la amplitud del lenguaje, el viaje hasta contextos remotos, más allá del cristal que separa lo público de lo privado para invitarnos a comprender a los diferentes, volver a casa y abrazarnos en la diversidad que tanto amamos. La que reside en nuestra intimidad. 
Esta performance sirve, también, para entender qué es la gestión cultural, qué estudiamos y qué nos preocupa cuando invertimos nuestro encuentros analizando la semántica de los proyectos artísticos. Porque cada poema, cada obra que montamos, es una historia, una llamarada emotiva que sintetiza tramas personales. Y, cuando tienen sentido, son válidas para cada uno de nosotros. 
“... aprendimos de las palabras donde anidan intenciones / a mirar al norte / aprendimos la utilidad de los lemas / que convertían esas palabras en escudos / de los cánticos ideados…¨